El presente artículo fue publicado en el diario LA NUEVA ESPAÑA en Mayo de 2011

CURADO CON CÉLULAS MADRE

El parapléjico ovetense José Manuel García se benefició de una investigación pionera para úlceras de la piel

José Manuel García Álvarez
José Manuel García Álvarez, ayer, en la plaza de
Ángel González, de Vallobín (Oviedo). 
Foto: Miki lópez

A José Manuel García casi le sonaba a ciencia-ficción aquello de las células madre cuando le ofrecieron un tratamiento para una herida de pequeñas dimensiones que llevaba largo tiempo amargándole la vida. Hoy, este vecino del barrio ovetense de Vallobín puede ser considerado el primer asturiano que ha sido curado con células madre. Totalmente curado. Tres años después del tratamiento, aquella fístula es sólo un mal recuerdo. «Los médicos que me atendieron se merecerían un monumento», proclama García.

Natural de Grado, José Manuel García Álvarez cumplirá 50 años el próximo mes de agosto. Un accidente de tráfico sufrido cuando tenía 28 le condenó a vivir en una silla de ruedas, si bien su paraplejia le permite caminar con dificultades si se ayuda de un aparato.

Hace aproximadamente seis años, un pequeño poro en uno de sus glúteos comenzó a hacerle la pascua. En concreto, le hacía la pascua todos los días. «Me daba una fiebre baja, pero muy molesta. Al mediodía, tenía que cambiarme de camiseta porque la tenía completamente empapada», explica José Manuel, quien por aquel entonces trabajaba en un taller de vidrio artístico. Tiempo más tarde, le fue concedida la incapacidad laboral.

«Aquel poro me traía a mal vivir. Además de las molestias físicas, supuraba de continuo y me manchaba la ropa», señala. Su mujer, Aurora Saucedo, apostilla que otra consecuencia de la herida era una anemia casi permanente.

En un principio, los médicos no dieron mayor importancia a la pequeña úlcera. Sin embargo, andando el tiempo, decidieron que se imponía hacer algo. José Manuel García acudió al servicio de cirugía plástica del Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA), donde fue atendido por Julián González Sarasúa, a la sazón responsable del servicio (acaba de jubilarse).

El doctor Sarasúa constató que aquel pequeño poro tenía una profundidad insospechada: bordeaba los huesos y generaba una infección que prácticamente le atravesaba la zona pélvica de adelante a atrás. De hecho, relata el paciente, los médicos se plantearon dos posibilidades a la hora de acometer una posible operación: abordar la herida por la parte anterior o hacerlo por la posterior. «Las dos opciones eran muy agresivas», indica José Manuel. Finalmente, los cirujanos decidieron hacerlo por atrás. Una vez operado, la situación mejoró, pero la úlcera continuaba supurando.

Fue entonces cuando el jefe de cirugía plástica apostó por una opción de vanguardia. Comentó el caso con Jesús Otero, director de la unidad de coordinación de trasplantes y terapia celular del HUCA, y ambos decidieron que José Manuel García sería incorporado a un ensayo clínico en el que se emplearían células madre de médula ósea para el tratamiento de úlceras por presión.

El ovetense fue el primero de los 22 pacientes reclutados para la investigación, cuyos resultados acaban de ser publicados en la revista «The Journal of Spinal Cord Medicine». Dirigida por el doctor Otero, la investigación se ha saldado con la curación de 19 de los 22 pacientes parapléjicos incluidos en la misma. Según sus autores, se trata del primer tratamiento con células madre diseñado en España -y uno de los primeros en el mundo- que se ha demostrado eficaz. En el artículo figuran como primeros firmantes Julián González Sarasúa y Silvia Pérez López, bióloga de la citada unidad. Los especialistas sostienen que fístulas como las que sufría José Manuel García son muy frecuentes en las personas encamadas y con movilidad reducida. Se estima que surgen en al menos un 85 por ciento de los enfermos parapléjicos. «Suelen convertirse en un problema crónico y altamente recurrente», precisa Silvia Pérez.

El tratamiento con células madre se reveló altamente eficaz, subraya el paciente ovetense, quien se vio obligado a permanecer durante tres días tumbado boca abajo. Su esposa precisa que justamente un mes después de la aplicación de la nueva terapia sucedió aquello que tanto habían esperado: la gasa estaba seca, la úlcera había dejado de supurar.

José Manuel García lo tiene muy claro: «Mi salud ha mejorado mucho y mi calidad de vida muchísimo. Profesionales como los doctores Sarasúa y Otero se merecerían un monumento». Y remacha con una comparación muy gráfica: «Para mí son como los José Tomás de la medicina».

UNA PUNCIÓN PARA EXTRAER CÉLULAS QUE SON INOCULADAS TRES HORAS MÁS TARDE

El procedimiento seguido con José Manuel García fue idéntico al aplicado a los otros 21 pacientes parapléjicos que participaron en el ensayo con células madre de la médula ósea para tratar las úlceras por presión que padecían.

Todos ellos fueron sometidos a una punción de la cresta ilíaca para obtener células mononucleares mediante gradiente de densidad. Transcurridas tres horas desde la extracción, y una vez procesada y purificada la fracción celular deseada, este producto se les inoculó de nuevo. Poco antes se les había realizado una mínima intervención quirúrgica consistente en una limpieza y desbridamiento de la herida utilizando suero salino. A continuación, los márgenes de la herida fueron unidos, mediante sutura, creando así un espacio en el que se inoculó la suspensión celular.

Los autores de la investigación subrayan que, con la aplicación de este tratamiento, la permanencia media en el hospital pasa de 85 días a sólo 43. Asimismo, el tiempo empleado en realizar la cura tópica también disminuye muy sustancialmente: de 20 minutos a 5 minutos diarios. El período de seguimiento de estos pacientes tras la operación llegó, en algunos casos, a 38 meses sin que se hayan observado recurrencias. Las fístulas se cerraron en tres semanas de media.

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