©Copyrigths, 2010 E. Pérez- Egaña (Todos los derechos reservados)

Eliana Pérez-Egaña, nacida en Lima (1964), es licenciada en derecho y ciencias políticas por la universidad San Martín de Porres. Reside en España desde 1991, habiendo adquirido la nacionalidad española en 1999, casada y madre de dos niños,uno de ellos con Síndrome de Asperger.

Otros artículos de la autora en esta misma Web:

AUTISTAS CIUDADANOS INVISIBLES

SÍNDROME DE ASPERGER, EL PROCESO DE ACEPTACIÓN

MADRES DE NIÑOS DE DESARROLLO NORMAL QUE DISCRIMINAN A NIÑOS CON SÍNDROME DE ASPERGER

LOS HIJOS PERDIDOS DEL AUTISMO

EL CISNE DEL AUTISMO

Autor: Lda. Eliana Pérez-Egaña

Aún hoy, sesenta y nueve años después de que en diferentes estudios, Leo Kanner y Hans sus Asperger se refirieran a un grupo de niños con unas características muy peculiares, el origen del autismo sigue siendo de naturaleza desconocida. De hecho, es bien conocido que este desorden de la comunicación no sería incluido en los manuales de clasificación psiquiátrica de la DSM_IV hasta 1994. También, a lo largo de estos sesenta y tres años se han investigado y se siguen investigando las causas que lo originan y que probablemente son de naturaleza genética o neurológica, sin embargo, cuando en 1943 Kanner publicó su estudio "Trastornos autistas del contacto afectivo" no solo consiguió aislar al autismo de cualquier otro desorden psiquiátrico, sino que afirmó que se trataba de un trastorno de origen emocional consecuencia del rechazo o la frialdad afectiva generalizada en las madres de los niños afectados. Pese a que en su estudio Kanner sugirió, tímidamente que el autismo podía tener un origen biológico expresado conductualmente por una severa dificultad para establecer vínculos afectivos con otras personas y que por si sola la frialdad afectiva de la madre era insuficiente para su aparición, de alguna manera propició que los siguientes estudios que se llevaron a cabo respecto de este tema dieran por sentado que los factores emocionales y no los biológicos estaban directamente vinculados con su origen validando así a lo largo de las siguientes tres décadas la tristemente célebre teoría de la madre nevera. Esta teoría no sería descartada hasta 1964, cuando Bernard Rimland, psicólogo y padre de un niño con autismo publicó su libro "El autismo infantil, El síndrome y sus implicaciones para una teoría neural de la conducta". En su trabajo, Rimland aseguraba que el autismo es un desorden de origen neurobiológico y no del contacto afectivo. Kanner no lo haría hasta mucho después, cuando se dio cuenta de que los hermanos de niños con autismo criados por los mismos padres no presentaban síntomas similares. En 1970 publicó "En defensa de las madres", trabajo escasamente difundido que nunca se tradujo al español. De cualquier modo, la polémica teoría ya había sido popularizada por el psicólogo infantil de origen Austriaco Bruno Bettelheim tanto a través de sus publicaciones como de la dirección de la escuela Ortogénica de Chicago. Ignoro si Bettelheim tomó la idea en un principio propuesta por Kanner y la usó en su propio beneficio y en el de la escuela Ortogénica de Sonia Shackman y dependiente de la universidad de Chicago de la que era director y que en aquel entonces atravesaba graves problemas económicos o si realmente estaba convencido de que el entorno, el ambiente negativo que respiraban algunas familias influían directamente en la cordura del niño que la vivía y experimentaba y que fue el motivo que lo llevó a demonizar y culpar a las madres de niños con autismo con la devastadora teoría de la "madre nevera" desde 1943 hasta 1974. ¿Descubrió Bettelheim entonces en Kanner su propia panacea o es que quizás fue él mismo quien la experimentó?, ¿Acaso culpaba interiormente a su madre por sus problemas de inseguridad?,¿como fue en realidad la madre de Bruno?,¿Hasta que punto culpó de sus propios conflictos internos, su carácter débil, su fealdad y sus problemas con el sexo al hecho de vivir en un ambiente negativo marcado por la grave enfermedad de su padre y la posible indiferencia de su madre?, ¿Es posible que las vivencias infantiles de Bettelheim determinaran de alguna manera el especial incono que tenía hacia la figura materna y que mantuvo hasta el final de su vida?. Aún después de las publicaciones de Rimland y Kanner descartando la teoría de la frialdad afectiva como causa del autismo y de que este empezara a plantearse como un desorden de origen neurológico, biológico o genético, en 1974, dos años después de jubilarse, Bettelheim afirmó en una entrevista publicada en la revista de neuropsiquiatría americana "Mis principales detractores son principalmente los padres de niños autistas incapaces de reconocer su propia responsabilidad". Es mucho más fácil afirmar "es genético, es la fatalidad". Por supuesto, estos niños son particularmente sensibles, reinterpretan como una amenaza cada gesto de sus padres, por lo que se sienten rechazados y optan por refugiarse en un aislamiento total. Un niño menos sensible en las mismas circunstancias quizás se habría convertido en un neurótico, un delincuente o un rebelde. Lo importante es ayudar a los niños, los partidarios de la teoría genética son incapaces de hacerlo. Poco se sabe de la infancia de Bettelheim y de su vida familiar excepto que nació en Viena y que su familia disfrutaba de una holgada economía gracias a la empresa maderera de la que Bruno tuvo que hacerse cargo cuando su padre, que siempre había estado enfermo, falleció. No fue hasta su adolescencia cuando el joven Bruno descubrió que su padre tenía sífilis, de hecho, su madre siempre le había ocultado la grave enfermedad debido a la cual posiblemente el padre pudiera haber desarrollado cierto grado de paranoia. Tanto las responsabilidades familiares como las que le exigía la empresa fueron la causa de que Bruno tuviera que postergar sus estudios universitarios, no obstante, se licenció en historia del arte, otros como Pollack aseguran que se doctoró en estética filosófica, y poco después se casó con Regina (Gina) Alstadt. Muchos años después, cuando ya contaba con reconocida fama y prestigio a nivel mundial, Bettelheim dirá que "sus años de juventud estuvieron marcados por su fealdad y que por eso se vio obligado a desarrollar su inteligencia y su cultura como armas de seducción". Efectivamente, no solo sus problemas matrimoniales lo hicieron decidirse por el psicoanálisis. Bettelheim, ferviente admirador de Freud y el psicoanálisis, estaba convencido de que es en las experiencias vividas durante la infancia donde surgen los conflictos y donde también deben resolverse, y por lo tanto, es probable que también creyera que las sesiones con R. Sterba podrían ayudarlo a superar su inseguridad y la percepción que tenía de si mismo como un joven feo, percepción que formaría a partir de comentarios que en su día hizo su propia madre acerca de su notoria fealdad. Las sesiones con Sterba solo duraron dos años ya que en 1938 Austria fue invadida por las tropas de Hitler y los judíos, Bettelheim lo era, fueron perseguidos y enviados a Ghettos o campos de exterminio. Ese mismo año Bettelheim fue detenido por la gestapo y pasó los siguientes once meses en los campos de Buchenwald y Dachau de los que sería liberado gracias a la intervención de Eleanor Roosevelt. Una vez libre se exilió en los Estados Unidos. Es a partir de 1940 cuando el entorno de Bettelheim cambia: se aparta definitivamente de su familia o de lo que queda de ella, de su país, de su pasado, incluso de su esposa Gina que no más llegar a América le pide el divorcio y empieza una nueva vida al mismo tiempo que su proceso de transformación, de algún modo, "su recuperación", el proceso se revierte, el chico tímido, inseguro, acomplejado por su fealdad y lleno de conflictos interiores respecto a su padre, ¿quizás también a su madre? ..., en el lapso de cinco años se transforma en un prestigioso psicoanalista infantil y es considerado un pionero en el tratamiento de niños con autismo, consigue un gran reconocimiento y nadie cuestiona sus polémicos postulados, por el contrario, cada uno de ellos es respaldado por la comunidad médica de aquella época, incluso, se le adjudica la cura de muchos niños con autismo a través de los métodos terapéuticos que aplica a sus alumnos de la escuela Ortogénica. En el caso de Betteleheim, fama y prestigio van de la mano. Su libro, "The uses of enchantment" es galardonado con el premio de la crítica en 1976 y el National Book award en la categoría de pensamiento contemporáneo en 1977. Su inteligencia, su agudeza mental y su capacidad intelectual son incuestionables. Uno de los párrafos que más llama la atención en el análisis que Bruno hace respecto a la importancia de los cuentos de hadas en la psique infantil es el que probablemente más se asemeja a su propia experiencia de vida; "El patito feo, es la historia de un ave a la que primero se desprecia por su torpeza, pero que acaba por demostrar su superioridad frente a todos los que se habían burlado y mofado de ella. El muchacho que se siente incomprendido y despreciado desearía ser de una especie diferente, pero sabe perfectamente que no lo es. La oportunidad de tener éxito en la vida no es para él convertirse en un ser de otra especie como el patito feo que se convierte en cisne, sino en ser capaz de hacer las cosas mejor de lo que los demás esperan, sin dejar de ser de la misma naturaleza que sus padres y hermanos". Sin lugar a dudas, Bettelheim consigue la oportunidad de tener éxito en la vida y hasta de hacer las cosas mejor de lo que los demás esperaban de él a lo largo de su infancia o adolescencia, consigue la oportunidad de transformarse en un hombre de éxito y experimenta por si mismo que gracias a un entorno positivo lejos de su familia, de su pasado, de la Viena que tanto odiaba Freud esta transformación es posible, después de todo, el es capaz de hacer lo que Freud nunca haría, abandonar definitivamente su Austria natal. Pesando escasos cuarenta kilos, sale de su país siendo un joven torpe, incomprendido y hasta despreciado que desea ser de una especie diferente. Hasta entonces, solo ha sido el patito feo del que todos se mofaban, cinco años después, en 1945 y ha demostrado su superioridad a todos los que se burlaban de él y es tratado como un Cisne, el príncipe del psicoanálisis infantil, el único terapeuta en el mundo capaz de revertir el autismo gracias a su teoría del ambiente. Pero, ¿qué factores contribuyen y que circunstancias se conjugan para romper el maleficio y que su transformación se lleve a cabo?, ¿Qué ocurre en esos cinco años en los que deja de ser el patito feo para transformarse en un orgulloso cisne?, ¿De qué manera consigue que cada una de sus teorías, de sus controvertidos postulados acerca del autismo infantil, sean validados por la comunidad científica sin ningún tipo de cuestionamiento? Posiblemente todos necesitaban un culpable para lo que hasta hoy sigue siendo un misterio y por supuesto, Bettelheim lo encontró; las madres.

Lo cierto es, que cuando comienza su exilio americano el joven Bruno no tiene dinero y solo consigue trabajo como profesor de Alemán. En 1942 escribe su artículo "Comportamiento individual y de masa en situaciones extremas" en el cual analiza la conducta de los hombres que al igual que él en 1938 fueron llevados ilegalmente a los campos de exterminio de Dachau y Buchenwald. Su análisis pasa desapercibido y no tiene ninguna relevancia hasta que la guerra finaliza y el mundo conoce el holocausto de seis millones de judíos a manos de los nazis. Poco después escribe "El corazón informado" en el que expone que en vez de perder el tiempo escondidos en una buhardilla, la familia de Anna Frank podría haber planeado una fuga. Ya entonces, Bettelheim afirma tener un doctorado en psicología, haber sido terapeuta de niños autistas, haber trabajado con Freud en la universidad de Viena donde edita dos libros y sobre todo, ser un superviviente del holocausto judío. Todos estos factores le confieren un aval extraordinario que aprovecha adecuadamente para llevar a cabo sus sueños, por fin es un cisne. Empieza a ser popular y su crédito va en aumento lo mismo que sus brillantes publicaciones. Es más, en el libro que publica años después, "La fortaleza vacía", narra nuevamente su experiencia a cargo de dos niños autistas de los que se hizo cargo a lo largo de seis años y por recomendación de Anna Freud, en su propia vivienda de Viena antes de ser detenido por la Gestapo. En una entrevista concedida muchos años después, Bettelheim afirma que esos niños se recuperaron totalmente gracias a su intervención y al ambiente positivo que siempre hubo en su casa. Todas estas circunstancias contribuyen a que en 1945 se le ofrezca la dirección de la escuela Ortogénica de Chicago. Bettelheim hace funcionar esta escuela a modo de empresa, siendo ya su director, solicita un subsidio para financiar un proyecto sobre autismo infantil y desde entonces, no solo es financiada por la universidad de Chicago sino que además pasa a ser patrocinada por la fundación Ford que le concede un millón trescientos mil dólares después de que su comisión asesora sobre salud mental informara su confianza absoluta acerca de que sin una intervención como la de Bettelheim los niños autistas morirían o terminarían recluidos en instituciones mentales. El número de niños ingresados en la escuela Ortogénica nunca superó los cincuenta y su coste por niño y año asciende a ocho mil dólares. Según menciona el mismo Bettelheim en un artículo de Catherine Dreyfuss; "Todos estos niños provenían de familias bastante acomodadas que podían pagar la totalidad o parte de los tratamientos y los demás quedaban a cargo de los poderes públicos". De este modo, la escuela Ortogénica de Chicago se transforma en una escuela de élite a la que una serie de familias adineradas envían a sus hijos autistas a recuperarse. En su revisión del autismo desde el psicoanálisis, Balbuena Rivera afirma que, para Betteleheim el autismo es un estado mental que se desarrolla como reacción a vivir una situación extrema y desesperanzadora en el que existe un evidente repliegue de la figura materna. Como reacción a la actitud materna, el niño reacciona de forma espontánea responsabilizando a su madre de todo lo que le sucede, entonces surge un rechazo o reacción autista hacia la madre que perdurará o dependerá de la respuesta ambiental. Esta conceptualización aclara los motivos por los que Bettelheim está firmemente convencido de que un ambiente positivo como el de la escuela Ortogénica de Chicago puede servir como remedio para un trastorno mental y que la única cura posible para los niños con autismo es ser apartados de sus familias e ingresados en escuelas que reconstruyan su personalidad por medio de la aplicación de su terapia de ambiente que revertirá el proceso del autismo.

En 1964 Betteleheim publica su libro "La fortaleza vacía, autismo infantil y el nacimiento del yo". Desde el inicio de su tratado deja claro que solo las situaciones extremas originan cambios radicales en la estructura de la personalidad, de tal manera que establece un paralelismo entre los cambios radicales que se producen en la personalidad de los prisioneros que viven una situación extrema en los campos de concentración de la Alemania Nazi y las que se producen en la personalidad de una serie de niños que desarrollan conductas autistas como reacción a la frialdad emocional y el rechazo de sus padres. Destaca Bettelheim (1964) que muchas víctimas de los campos de concentración perdieron su humanidad en respuesta a situaciones extremas y que los niños con autismo se retiran del mundo antes de que su humanidad realmente se desarrolle. Estableciendo así una conexión entre el impacto de estas dos clases distintas de inhumanidad, la primera inflingida por razones políticas a víctimas de un sistema social y la segunda que surge como elección propia, es decir, como la respuesta infantil respecto a un estado de deshumanización. De hecho, Bettelheim atribuye sin ninguna clase de duda que los orígenes de las situaciones extremas en la temprana infancia tienen que ver o están relacionadas con severas patologías de la madre y en muchos casos "El comportamiento que estas tienen hacia sus hijos ofrecen un fascinante ejemplo de lo que se define por relaciones anormales". Así pues, la deshumanización que ocasiona una conducta autista como respuesta infantil o como auto defensa no es otra que "La madre".

Pero, ¿Qué motivos inducen a Bettelheim a afirmar con absoluta contundencia que esto es así? De hecho, las únicas pruebas medianamente fiables que ofrece a este respecto son simples entrevistas que mantiene con las madres de alumnos internos en la escuela Ortogénica que precisamente él dirige y que asumen costes elevadísimos para la "Recuperación" de sus hijos. ¿Acaso pudo probar que todas estas madres con las que mantuvo una primera entrevista eran disfuncionales, patológicas o enajenadas? Es obvio que no, sin embargo, los artículos que escribe a este respecto son validados por una gran parte de psicoanalistas de la época pese a que solo se tratan de ejemplos, de opiniones personales acerca de la percepción que Bettelheim tiene o cree ver en ellas, como es el caso de la entrevista que mantiene con la madre de Joey, ingresado en la escuela ortogénica durante seis años y al que define como un chico que perdió su humanidad. En lo que respecta a la madre de Joey, Bettelheim la describe como una enajenada, indiferente al afecto y las necesidades de su hijo y que nunca deseó que este naciera, deseo que comparte con el padre de Joey de quien asegura maltrata y castiga al chico, lo cual ocasiona que este haya desarrollado conductas autistas como reacción. Con el objeto de dar veracidad a sus informaciones acerca de las situaciones extremas a las que distintas madres someten a hijos que luego desarrollan conductas autistas y que están basadas únicamente en entrevistas u opiniones, Bettelheim cita a Szurez and Berlín(1956) quien presentó "Evidencia" al respecto informando que "En una familia era un hecho que el marido no era el padre del niño autista, esto lo conocían ambos padres a lo largo de nueve años y nunca lo hablaron." Al respecto, Bettelheim añade "He trabajado con muchos niños autistas en los que este caso era verdad. Sabíamos que ambos padres deseaban que el niño nunca hubiera nacido para no perpetuar a lo largo y a través de su vida la mentira que estaban viviendo".

Para comprender el paralelismo, presos campos de concentración, niños autistas, en el que Bettelheim centra gran parte de su análisis sobre el autismo, hay que empezar por comprender quiénes eran los "moslems". En la fortaleza vacía los define como hombres a los que algunos o muchos otros presos les llamaban de esta manera ya que se habían resignado a morir por deseo de los SS "para los SS eran alliens que aceptaban la muerte sin mostrar ninguna oposición, sin decidirse a luchar por sobrevivir" (Bettelheim, 1964). Bettelheim opina que estos presos que permiten que los SS se apoderasen de ellos no solo psicológicamente sino también emocionalmente ,interiorizan las actitudes de los SS que les dicen que son menos que hombres, que no tienen que actuar por si mismos o que no tienen deseos personales y terminan transformando su realidad interior de acuerdo con la realidad exterior, es decir, llegan a identificarse con su enemigo y a tener una visión de ellos mismos y del mundo muy similar a la de los niños con autismo.

"Se tiene conocido que los SS y los prisioneros eran enemigos mortales, se esperaba que los prisioneros pensaran como pensaba su enemigo, que vieran el mundo como lo veía su enemigo. Los SS esperaban de ellos que hicieran lo que les decían, que nunca tuvieran opinión propia ni actuaran por si mismos. El daño que se hizo no fue tanto en provocar que tuvieran una opinión equivocada como en que no tuvieran ninguna clase de opinión. Los prisioneros se eliminaron a si mismos tanto como fue posible, no es lo mismo ser que tener un yo. Sin embargo, los prisioneros veteranos en muchas ocasiones se rebelaron y protestaron contra los SS ya que solo interiorizaron lo que su enemigo pretendía de forma selectiva, jamás interiorizaron la premisa de que no deberían vivir." (La fortaleza Vacía, 1964).

A lo largo de su vida Bettelheim mantiene y expresa su firme convencimiento de que el factor que precipita el autismo infantil es el deseo de los padres de que su hijo no exista. La comparación que hace al respecto con las conductas de los presos "moslems" afirmando que estos hacían únicamente lo que los SS les decían ya que interiorizaron la premisa de que no deberían vivir es la misma que hace asegurando que los niños con autismo interiorizan el deseo de sus padres de que no existan. Nuevamente y con el objeto de validar sus afirmaciones Bettelheim recurre a la teoría de la evitación del yo (Balbuena 1974) que refiere la negación o ignorancia del autista de si mismo, denotando por el contrario el uso del tu/vosotros cierta conciencia de si mismos en otros. Los autistas parecen reconocer más fácilmente el si mismo de otros que el propio, confiriendo además al de aquéllos unas facultades extraordinarias, a la vez que protegen lo que sucede en el suyo propio. Y es que al no permitirse ser sin no decir si a nada, el niño autista se somete a lo que juzga ser el deseo de sus padres, facilitando así que el tu/vosotros (el otro), que es quien realmente tiene el derecho a existir, al igual que el no, que en esencia constituye una negación de la existencia, se usen con más facilidad que los términos ya aludidos. Es indudable que en los años cincuenta se desconocían los problemas relacionados con el lenguaje propios en todos los niños con autismo, y es posible que esta fuera la causa de que dichos problemas se analizaran desde un punto de vista psicológico o emocional, sin embargo, la inversión en el uso de pronombres habitual en el autismo sirve a Bettelheim como marco de referencia para postular que denotan una evitación del yo, del si mismo en función de otros para negar su existencia y someterse a los deseos de sus padres del mismo modo que los “moslems” se identificaron con su agresor y adquirieron un comportamiento infantil y dependiente en masa que les impidió luchar contra los SS.

Otro de los paralelismos a los que Bettelheim se refiere en su tratado es el que tanto los presos de los campos de concentración como los niños con autismo tienen en común un absoluto desprecio por la realidad que viven y por eso se retiran a un mundo de fantasía y aislamiento: "Los prisioneros no estaban atentos a la verdadera causalidad de sus vidas y lo reemplazaron por la fantasía. Su continua ensoñación era casi un paralelo cercano a la escisión del yo de los niños autistas. El propósito en ambos casos era borrar el reconocimiento de una inmediata y amenazante realidad". Entiendo que en efecto, la realidad de un campo de concentración es en todos los casos y en cualquier época, ciertamente amenazante y que la conducta que desarrollaron quienes estuvieron allí retenidos de forma ilegal e injusta fuera de algún modo, una reacción al trato inhumano y vejatorio que se les dio unido al instinto de supervivencia innato en todos los seres humanos, que todos ellos sintieran desprecio de la realidad que vivían no fue en ningún caso un comportamiento extraño al que tendríamos todos en una situación similar. No obstante, Bettelheim no se muestra comprensivo ni compasivo ante la terrible situación que al igual que él vivieron miles de personas, quizás por más tiempo, quizás con menos esperanza de que alguien intercediera por sus vidas, quizás con la profunda certeza de tener que perecer en aquellos campos que luego serían el centro de los constantes análisis que él mismo escribió después de ser liberado. La terrible realidad de aquellas personas cuya conducta Betteleheim analiza a modo de extraño y desde una perspectiva lejana no era otra que el recorte de sus derechos, la confiscación de sus bienes, la separación de sus familias, los guettos o los campos de exterminio, los abusos de los SS, el maltrato y la tortura, la desnutrición, el frío, la desesperanza y por último, la muerte. En comparativa, la idea que Betteleheim expresa y transmite a través de este paralelismo no es otra que si el niño hasta entonces sano se adentra en el aislamiento y la fantasía propia del autismo no es por otro motivo que el de escapar de una situación extrema: la terrible y amenazante realidad que son sus padres, una especie monstruos cuyo rechazo, cuya frialdad afectiva, cuyo maltrato y deseo de que el niño no exista es similar a la de los SS. En conclusión, el paralelismo que hace Bettelheim entre niños autistas y presos de los campos de exterminio de la Alemania Nazi sugiere sutilmente que la conducta de las madres de niños con autismo es similar a la de los SS. Si bien Bettelheim estuvo retenido once meses en los campos de concentración de Dachau y Busenwald en ningún caso sus trabajos reflejan una experiencia personal, las vivencias que tuvo o de que modo influyó esa situación extrema en su conducta o personalidad, por el contrario, las observaciones que hace dan la impresión de serles ajenas, como si todo aquello solo le estuviera sucediendo a "otros" y no a él mismo que se limita a ser un mero espectador del horror. Posiblemente Bettelheim se convenció a si mismo de que solo mantendría su cordura observando y analizando cómo evolucionaba la conducta de los demás a través de las distintas etapas con las que describe esa situación extrema; transporte en el campo, adaptación a la situación en el campo y ajuste final en el campo que su artículo "Comportamiento individual y en masa ante situaciones extremas" refleja como la etapa más importante ya que evidencia que los presos han cambiado su personalidad y aceptado como propios los valores de la gestapo. Me pregunto en cuál de estas tres etapas se encontraba Bettelheim cuando fue liberado, de cuál de los grupos de presos a los que clasificó de acuerdo a edades, categorías sociales y económicas se sentía parte, tengo la impresión que de ninguno. Betteleheim menciona que cuando los niños autistas echan un vistazo a la derecha o a la izquierda solo lo hacen de reojo, sin que sus cabezas sigan el movimiento de sus ojos. Y compara esta característica con el mismo fenómeno que sucedía con muchos prisioneros de los campos de exterminio que miraban de soslayo sin girar o mover la cabeza, concluye su análisis a este respecto atribuyendo estas dos conductas al convencimiento de que tanto los primeros como los segundos no creían seguro dejar que otros vieran que estaban observando ya que sentían que no se supone que debieran hacerlo. Igualmente destaca que al igual que los niños autistas, los presos en campos de exterminio no caminaban sino más bien que arrastraban los pies, como si no estuvieran dispuestos a poner los pies sobre el suelo, balanceando los brazos y a pesar de no tener problemas para caminar su rigidez era manifiesta moviéndose de la misma manera que los niños con autismo.

El paralelismo entre los presos en campos de exterminio y los niños con autismo al que Bettelheim le da más importancia es el sentimiento de desesperanza acerca de que las cosas nunca cambian para mejor. Destaca que fue precisamente esa ausencia total de esperanza la que separó a los "moslems" del resto de presos. Otro de los paralelismos a los Bettelheim se refiere es el intenso deseo de los presos en campos de concentración de que sus pertenencias en el mundo exterior permanecieran intactas y su rabia e impotencia en caso de que estos cambios ocurrieran es similar a la insistencia de los niños autistas porque todo sea igual, concluyendo de tal que ambos casos pueden estar ocasionados en un sentimiento idéntico de indefensión respecto al mundo exterior. También describe que el gusto de los niños autistas por la repetición de frases y palabras se asemejan a las actividades que desarrollaron algunos presos para demostrarse a si mismos que no habían perdido la cabeza, que conservaban la memoria e inteligencia aunque no pudieran usarlas para mejorar sus destinos.

Estoy firmemente convencida de que Bettelheim nunca consideró el único paralelismo posible entre unos y otros; Desde 1933, los judíos fueron el chivo expiatorio del que los nazis se valieron para llevar a cabo su macabro holocausto, acusados de ser los causantes de la crisis económica, el paro y los problemas que en ese entonces azotaban Alemania aún siendo víctimas, tuvieron que cargar con el peso de la culpa y del desprecio de quienes hasta entonces habían sido sus amigos o vecinos. Separados de sus familiares, fueron conducidos a Ghettos y campos de concentración en los que se les asesinó sistemáticamente. Igualmente, a partir de 1943, las madres de niños con autismo fueron el chivo expiatorio de lo que hasta hoy sigue siendo un misterio: la causa del autismo. Gracias a la teoría de la madre nevera y a partir del tratado de Bettelheim a lo largo de tres largas décadas, todas estas madres serían separadas de sus hijos, acusadas, señaladas y cargarían con el peso de la culpa y el desprecio de quienes asumieron como ciertas sus ideas y postulados que las señalaba como "El agresor", como seres fríos y desafectivos que en principio rechazaban a sus hijos e incluso deseaban sus muertes. A manera ilustrativa se puede citar la peculiar interpretación que hace Bettelheim del poema "Fuga de muerte" de Paul Celan sobre los campos de exterminio y cuyos primeros versos dicen; "Leche negra del alba la bebemos al atardecer, la bebemos al mediodía y a la mañana, la bebemos de noche". En ningún caso Bettelheim entiende que los versos de Celan se refieran de forma metafórica al humo de los hornos crematorios de los campos de exterminio, sino más bien a los deseos inconscientes de las "madres". "Cuando uno está obligado a beber leche negra desde al alba al ocaso, ya sea en los campos de exterminio de la Alemania Nazi o en una cuna tal vez lujosa, pero siendo objeto de los deseos inconscientes de quien quizás se manifieste como una madre solícita, en cualquiera de las dos situaciones el alma tiene a la muerte por amo". No será hasta 1997, siete años después de que Bettelheim se suicidara, cuando Richard Pollack, director del N.Y Times, publica su trabajo de investigación "The Creation of Dr B" una biografía de Bruno Bettelheim en la que venía trabajando desde 1969, primero con un artículo que posteriormente se convertiría en libro y a través del cual los secretos mejor guardados del prestigioso ex director de la escuela Ortogénica de Chicago salen a la luz. Ya en 1969 Pollack se había interesado por el trabajo de Bettelheim y había mantenido una entrevista con él. Su interés estaba motivado en conocer más detalles sobre su hermano menor Stephen que estuvo ingresado como alumno en la escuela Ortogénica desde 1943 hasta 1948 y que falleció a los once años, en un accidente ocurrido durante las vacaciones de 1948 estando con su familia.

Pollack inicia la biografía de Bettelheim haciendo referencia al daño que su familia sufrió debido a la insistencia de este por afirmar que el accidente en el que murió Stephen fue en realidad un suicidio culpando a su madre por ello. En sus investigaciones, Pollack descubre que al llegar a América , Bettelheim falsificó su curriculum y que a lo largo de los años nadie, ni tan siquiera la Universidad de Chicago se encargó de verificar su autenticidad, de hecho solo después de la investigación de Pollack el mundo descubrió que Bettelheim, el patito feo que en América se transformó en un orgulloso cisne solo utilizó un disfraz, en realidad nunca obtuvo una licenciatura ni un doctorado en psicología, nunca fue terapeuta de niños autistas y nunca trabajó en la Universidad de Viena, tampoco conoció a Freud ni publicó dos libros antes de hacerlo en los Estados Unidos, la única competencia que tenía en el campo del autismo eran sus propias aseveraciones que aseguraban haber participado en el tratamiento y curación de dos niños autistas en su propia casa de Viena antes de ser detenido por la Gestapo. Nada de cuanto dijo era verdad, lo cierto es que no tuvo ninguna participación en el tratamiento de niños autistas, de hecho, Patsy, la niña "autista" a la que se refiere en muchos de sus libros en realidad no lo era, cierto es que Patsy si era hija de una millonaria americana que por recomendación de Edith Sterba que en ese entonces era psicoanalista de Gina, la esposa de Bettelheim, la dejó al cuidado de esta mientras ella y su marido paseaban por Europa. Precisamente fueron los contactos de Gina, la madre de Patsy junto con Richard y Edith Sterba, y no Eleanor Roosevelt quienes intercedieron para que Bettelheim fuera liberado de Dachau. Por último, Pollack descubrió que la mayoría de niños ingresados en la escuela Ortógenica de Chicago tenían serios problemas emocionales aunque no eran autistas, hecho verificable a través de las diversas publicaciones de antiguos alumnos de esa escuela que a partir de 1990 denuncian el maltrato que Bettelheim les dio mientras duraban sus estancias. Desde su llegada a América Bettelheim tejió una red de mentiras que todos creyeron y no solo eso, sino que fundamentalmente reconocieron en él a toda una autoridad, le concedieron credibilidad y prestigio, lo alentaron, fomentando y respaldando cada uno de sus postulados. Finn, M (el caso de Bruno Bettelheim, 2007) describe con total exactitud las consecuencias de este reconocimiento diciendo "Nadie cuestionó públicamente y menos aún desautorizó los logros que se arrogaba Bettelheim. Si la adjudicación de falsos logros solo hubiera estado encaminada a alimentar su ego o incluso avanzar en su carrera, no habría ocasionado tanto daño. Pero Bettelheim se valió de su creciente prestigio y autoridad para embestir contra varios sectores a los que ocasionó serios perjuicios y mucho dolor. Acusó a los judíos de tener actitudes de gueto, las que los habían conducido a entregarse sin luchar a su propia destrucción en el holocausto, mientras que él se retrataba como un judío que comprendía a su adversario, un judío libre de actitudes de gueto, había logrado enfrentarse y burlar a sus carceleros. Sus famosas diatribas contra las madres, sobre todo contra las madres de niños emocionalmente afectados y en particular, aquellas con hijos autistas, fueron apañadas por una cultura invadida por una fe ciega en un freudismo simplista y un anhelo de hallar respuestas rápidas".

Al leer a Finn, imagino el dolor que debieron sufrir miles de madres que no solo fueron culpadas como el origen del autismo de sus hijos sino también consideradas agresoras, maltratadoras, indiferentes emocionales, disfuncionales, patológicas, enajenadas, y lo peor, a ser comparadas de forma denigrante con la Gestapo. Imagino cuáles fueron los motivos que llevaron a Richard Pollack a interesarse por la estancia de Stephen, su hermano pequeño, en la escuela Ortogénica de Chicago a lo largo de cinco años y a llevar a cabo su brillante trabajo de investigación, imagino que tal vez Stephen hubiera sido más feliz con su familia de no ser porque confiando en Bettelheim y también confiando en qué solo lejos de ellos podía curarse lo ingresaron en esa escuela, imagino que el verano en el que Stephen murió fue el más feliz de su vida y en el que recibió más amor, imagino los motivos por los que la madre de Pollack sostenía que Bettelheim odiaba a todos los padres en general, lo que no logro imaginar y lo que posiblemente nunca conseguiré saber es hasta que punto Bettelheim odiaba a sus propios padres para reflejar en otros su brillante crueldad, sus conflictos interiores, y especialmente, para causar tanto dolor.

BIBLIOGRAFÍA
1.The Creation of Dr B, Richard Pollack, 1997
2.Bettelheim, vida y legado, Nina Sutton, basic books 1996.
1.Reseña bibliográfica del Dr Bettelheim, Dr Alvin Rosenfeld.
2.Psicoanalistas de niños, orígenes y destinos de su obra.
3.En el caso de Bruno Bettelheim, Molly Finn, First Things, 1997
4.Una revisión del autismo desde el psicoanálisis, Balbuena Rivera, Francisco. Vol 3(1) febrero 2009, pp 184-189
5.Breve revisión histórica del autismo, Balbuena Rivera, Francisco, Revista Asoc neuropsiquiatría, 2007, vol XXVII, 100.
6.Recuerdo de Bruno Bettelheim, Dreyfuss Catherine.
7.The Emptry Fortness, infantile autism and the birth of the self. Bruno Bettelheim. The free press.
8.Trastornos autistas del contacto afectivo, Kanner Leo, 1968.
9.Comportamiento individual y en masa en situaciones extremas. Bettelheim Bruno, psicología social 1943, XXXVIII- 415-452
10.Joey , el chico mecánico. Bettelheim Bruno. 1959

Página principal | Relaciones| Literatura | Ocio y Accesibilidad| Investigación| Otros| Contacto
Versión 4.0 | © Reservados derechos | E-mail | Anti Spam