Autora: Valeria Shapira de la Redacción de LA NACION

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SISTEMAS DE ELIMINACIÓN VESICAL

por Valeria Shapira

LA INCONTINENCIA URINARIA

Afecta a entre el 15 y el 50% de los mayores de 60 años, aunque puede presentarse a cualquier edad. La ciencia ofrece soluciones contra la incontinencia urinaria. Hay tratamientos para todos los casos. Nadie está exento de padecerla. La incontinencia urinaria -incapacidad de retener orina en la vejiga hasta disponer voluntariamente su evacuación-, afecta a entre el 15 y el 50% de los mayores de 70 años. Sin embargo, también es signo de una serie de trastornos que pueden manifestarse en diferentes momentos de la vida.

Por naturaleza, los humanos nacen incontinentes: "La micción del lactante es un reflejo involuntario. Luego aparece la conciencia (deseo) de evacuar la vejiga y, finalmente, su control -explica el doctor Osvaldo Mazza, profesor titular de Urología y jefe de la división Urología del Hospital de Clínicas-. Pero esa capacidad (micción normal) puede perderse bajo condiciones patológicas que se dan en cualquier edad, aunque mayormente en mujeres posmenopáusicas y gerontes de ambos sexos".

La incontinencia ocurre cuando fallan las estructuras anatómicas que permiten que la orina se aloje por varias horas en la vejiga. "Estas estructuras son el esfínter interno o cuello de la vejiga, el externo (que depende del piso pelviano) y las propiedades que tiene la vejiga de distenderse y adaptarse así al contenido de la orina sin presionar los esfínteres", afirma Mazza.

Causas múltiples

Las causas del trastorno incluyen alteraciones del sistema nervioso central o de los nervios periféricos (patologías neurológicas degenerativas, malformaciones congénitas, traumatismos, lesiones por cirugías), además de fístulas ocasionadas por operaciones, partos patológicos o tumores en los órganos de la pelvis.

"En los jóvenes, la incontinencia puede ser la primera manifestación de una enfermedad degenerativa del sistema nervioso central, como la esclerosis múltiple -dice el urólogo-. En las mujeres posmenopáusicas es común la originada por una alteración del piso pelviano, lo que ocurre también en las personas seniles de ambos sexos."

Las fístulas y las deformaciones congénitas de las vías urinarias pueden provocar pérdidas de orina, lo mismo que la diabetes y la hipertrofia prostática benigna.

Como los especialistas deben distinguir si el paciente sufre incontinencia de esfuerzo o de urgencia, la evaluación debe incluir, en primera instancia, un detallado interrogatorio y examen físico: "A menudo también solicitamos que el paciente lleve un diario miccional, consignando horarios, volumen de orina y síntomas, entre otros datos", explica el doctor Esteban Staneloni, de la sección Disfunciones Miccionales y Urodinamia del hospital.

La ecografía vesical, los exámenes ginecológico y neurológico (según el caso), los estudios urodinámicos o la videourodinamia aportan datos precisos para evaluar al paciente e indicar la terapia.

Sobre este punto se ha avanzado mucho: "La farmacoterapia incluye drogas inhibidoras de la contracción del músculo liso de la vejiga, otras que actúan en el nivel del sistema nervioso y medicamentos alternativos", afirmó el doctor Gustavo Garrido, jefe de la sección Disfunciones Miccionales y Urodinamia.

En algunos casos los pacientes requieren cirugía: "Hay descriptas más de 200 operaciones, tanto a cielo abierto como mínimamente invasivas. Estas últimas incluyen la colocación de una hamaca o cabestrillo de material sintético que permite restaurar la uretra y el cuello vesical", agregó Garrido.

Existen, además, esfínteres urinarios artificiales. Y entre las opciones terapéuticas más modernas se incluyen los neuromoduladores: "Son verdaderos marcapasos, que modulan la función neurofisiológica -explica el doctor Federico Zeller, coordinador del laboratorio de Uroneurofisiología del hospital-. Le dan ritmo a la vejiga, y muchas personas que orinan entre 35 y 40 veces al día logran bajar esta frecuencia a 12 o 15 veces".

En este campo, también se realizan tratamientos de electroestimulación de la zona pelviana.

Un gran daño físico, social y psicológico

Coinciden los especialistas en que la batería terapéutica es "inmejorable", y que por ello vale la pena alentar las consultas precoces en las personas que sufren esta condición "que altera la calidad de vida al limitar desde la ingesta de líquidos hasta el sueño, la vida social y la sexual".

Según el doctor Osvaldo Mazza, jefe de la sección Urología del Hospital de Clínicas, "las personas que padecen incontinencia de orina sufren un daño físico, psicológico y social. Requieren comprensión por parte de sus semejantes y ayuda médica especializada que, por ignorancia, vergüenza o falta de recursos, no siempre se solicita".

Aunque muchos prefieran no hablar del asunto, para el especialista es de vital importancia difundirlo, ya que "la incontinencia de orina no mata, pero hace miserable la vida de quienes la padecen. Mojarse con la propia orina nos sume en el disconfort, nos aísla socialmente y el hecho de oler diferente de los demás produce rechazo en el prójimo. Todo esto se agrava en el geronte que, como todos los que sufren este problema, tiene derecho a ser tratado".

En el Hospital de Clínicas se ofrece una primera consulta de orientación gratuita. Para conseguir turno se puede llamar por el (011) 5950-8815 (señorita Lorena), o presentarse de lunes a viernes, de 8 a 11, en la Sala I del segundo piso del hospital, Córdoba y Azcuénaga, Buenos Aires, Argentina.

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