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INTENTO PROBAR QUE UNA MÉDULA ESTROPEADA SE PUEDE ARREGLAR |
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Publicamos el contenido íntegro de la entrevista por razones de interés aun no estando totalmente de acuerdo con las respuestas del investigador. Creemos que nuestro deber es informar.
RESPUESTA: Lo que le pasa a Jorge es que, además de ser un buen investigador, es médico. Los médicos necesitan tener claro un porcentaje de éxitos apreciable para justificar la esperanza. Y la verdad es que hasta ahora no hay nada que sea lo suficientemente bueno de la forma que él lo mide, que es por comportamiento final: ¿qué puede hacer con las manos o los pies una persona lesionada y tratada? o, en el caso de las ratas, ¿qué puede hacer con las cuatro extremidades?, ¿puede moverse?, ¿puede sostener su peso? Él evalúa la función final, y los resultados no son muy buenos. PREGUNTA: Comprenderá usted la desesperanza del paciente al oír este tipo de cosas. RESPUESTA: Una lesión del sistema nervioso central es un problema muy complicado, sea de la médula o el cerebro, porque se estropean muchas cosas y se desencadenan cascadas destructivas que hay que parar, para evitar que la lesión se extienda todavía más. A mí, lo que me gusta hacer es despiezar el problema en componentes y ver cuáles se arreglan y cuánto. Una vez que sepamos cómo arreglar cada componente, ya sumaremos. Eso permite tener una visión más optimista, permite tener éxitos parciales, que de hecho los hay. Cuando yo empecé en los años 80, se consideraba que trabajar en tratar de reparar lesiones de médula o cerebro era destruir tu carrera de investigador, porque estabas condenado al fracaso. Ahora, sin embargo, muchos científicos están viniendo a este campo procedentes de otras disciplinas, y ya no sólo no consideran que es destruir su carrera, sino que todo el mundo está soñando con que le den un premio Nobel. Ahora creen que realmente se van a poder reparar estas lesiones. De hecho, ya se han reparado algunas lesiones en roedores. PREGUNTA: ¿Usted y sus colaboradores se sienten herederos de Ramón y Cajal? RESPUESTA: Todos los que trabajamos en Neurociencia somos herederos de Cajal. Cajal era muy bueno, e inevitablemente todo lo que hagamos empieza en Cajal. Hizo un trabajo enorme y cubrió todo lo que es el sistema nervioso. Yo me considero alguien que -digamos- le quiero llevar la contraria a Cajal porque él lo que decía es que, una vez estropeado, el sistema nervioso central no se puede arreglar. A mí me gustaría llevar la contraria a Cajal... PREGUNTA: De hecho, su trabajo está basado en eso. RESPUESTA: Sí, en intentar probar que no es verdad que una vez que el cerebro o la médula se han estropeado, no hay forma de arreglarlos. Yo creo que sí hay forma de arreglarlos parcialmente y que, a medida que sepamos más, será más fácil. La Unidad de Neurología Experimental del Hospital Nacional de Parapléjicos nace con esa esperanza: las lesiones se pueden arreglar. PREGUNTA: ¿Ha habido algo esperanzador en el marco de las investigaciones en torno a la glía envolvente que desde hace 5 años usted dirige en Toledo? RESPUESTA: La glía envolvente de bulbo olfatorio está mal comprendida. Con los primeros avances que hubo se tenían unas esperanzas locas, y alguna gente ha hablado de más diciendo que prácticamente las lesiones medulares ya estaban curadas, que se regeneraban. Yo creo que ha habido avances, pero son mucho más limitados de lo que quisiéramos. PREGUNTA: La línea de la glía del bulbo olfatorio es una de las más avanzadas. Se dice que en unos años podrían comenzar en Toledo los ensayos clínicos en humanos. RESPUESTA: Ya se están haciendo ensayos en humanos en algunas partes del mundo. Es posible que lo hagamos en Toledo cuando estemos preparados. Habrá que verlo con mucho cuidado, porque hay que entender la tragedia que es una lesión de la médula espinal, la desesperación que esto causa y la naturaleza del ser humano. Si un sinvergüenza puede hacer dinero estafando a otros, prometiendo cosas que no puede cumplir, lo hará. Este es el caso del chino doctor Huang. Aprovechando que en China está prohibido tener más de un número determinado de hijos y que es obligatorio abortar, hay tejido fetal abundante. Hay gente tan desesperada...y este señor está operando ya, va por cientos de pacientes y está trasplantándoles algo que dice que es glía envolvente, pero no hay ninguna evidencia que lo sea de verdad. La que utiliza es más bien como si alguien se sonase los mocos encima de la herida, viene de la nariz o por ahí, pero sabe Dios qué será. PREGUNTA: ¿Y los resultados? RESPUESTA: Son malos, claro. Cuando tú, que eres de Cuenca, en vez de ir al Hospital de Parapléjicos de Toledo a hacer rehabilitación, te vas a China a curarte y pagas unos 20.000 euros al mes y los gastos de viaje, sales de allí y no vas a decir qué idiota he sido, he tirado el dinero y encima estoy igual o peor. Como las condiciones de asepsia tampoco son muy buenas, no es nada raro que quedes incluso peor, que acabes saliendo de allí con una meningitis, que vuelvas con algo que no tenías. Hay otros ensayos más modestos y más sensatos, los que hace el doctor Lima en Portugal, aunque no ha dicho nada revolucionario. PREGUNTA: Usted es un experto en glía envolvente. RESPUESTA: En purificación de glía envolvente: sí. Puede que sea uno de los más expertos. PREGUNTA: ¿Y se atrevería a hacer un ensayo con una persona, a dirigir el proceso? RESPUESTA: Me atrevería si creyera que funciona. Realmente yo soy químico y los químicos tenemos la manía de medir el éxito o fracaso de las reacciones por el rendimiento que obtienes. Un rendimiento del 30% para un químico es una porquería. Si sólo tres de cada diez ratas de las que yo opero se curan, eso necesita mejorar. Cuando el rendimiento está por encima del 50%, es mediocre, y con el 60% se empieza a mejorar. Cuando un 70 % de los animales lesionados y transplantados se curen rutinariamente, me atrevería a decir que ya es hora de empezar a operar pacientes. PREGUNTA: ¿Hay otra vía más avanzada que la de la glía en estos momentos? RESPUESTA: Yo diría que no y que la glía envolvente es lo más prometedor que ha habido hasta ahora. Es una buena herramienta a la que estamos pidiendo quizá demasiado y no utilizándola suficientemente bien. Lo que se está haciendo en Toledo son ensayos básicos con ratas hasta que aprendamos qué es lo que podemos y qué no podemos pedir a la glía envolvente. PREGUNTA: ¿Hasta ahora qué ha producido en los roedores? RESPUESTA: En los animales lesionados y transplantados con glía envolvente se mueren menos células nerviosas después de la lesión. Se reduce el volumen de las cavidades quísticas y se limita la extensión de la lesión. Casi todos los estudios publicados en los últimos diez años informanresultados experimentales positivos. Hay muy pocos que digan que puedes quedarte peor que estabas antes. Entonces, como es la mejor herramienta de reparación que hemos desarrollado hasta ahora, probablemente nos convendría estudiar cuál es la mejor forma de utilizarla. Darnos una pausa, tranquilizarnos, no hacer una huida hacia adelante, como los ensayos en humanos del médico chino o de Lima. PREGUNTA: Esa tranquilidad contrasta con las expectativas de los pacientes. RESPUESTA: Todos tenemos prisa por curar. Hay gente que tiene prisa porque quiere que le den un premio Nobel antes de que alguien llegue antes, y hay gente que realmente quiere curar a los pacientes. Todos los médicos quieren curar, aunque en general son pesimistas. Si tú tienes una infección y te doy penicilina, se cura la infección y eso le gusta al médico. Un médico quiere curar, es su deber y su juramento hipocrático. Si no sabe cómo curar a sus pacientes, un médico está muy infeliz y algo desesperado. Los investigadores que trabajamos en Neurología Experimental con animales estamos menos desesperados, porque las ratas no hablan y, hasta ahora, no tienen abogados. Si no se curan, no nos crean problemas legales... Esto es broma, claro. PREGUNTA: La que parece que sí tiene prisa es su ex pupila, Almudena Ramón Cueto, que ya ha empezado a hacer algo con glía en primates. RESPUESTA: Lo suyo es peor que un fracaso, es un desastre, y puede que hasta acabe con problemas legales. Hizo cosas que no se deben hacer, porque antes de tener la garantía de que todas las ratas se curaban bien, hizo intervenciones en primates y luego los abandonó porque no se curaban. Los dejó allí en la Universidad Autónoma , me lo dijeron hace unos meses. Almudena salió demasiado en televisión. Todo el mundo tiene ganas de que se cure la paraplejia y las lesiones medulares, yo también tengo ganas de que se curen, pero que se curen de verdad. Tengo ganas de tener la certeza de que si hago una intervención, tengo el 70 por ciento de posibilidades de que salga bien, y no el 0,1 por cien. Almudena se puso a operar monos porque quería ver si la glía funcionaba igual en los monos que en las ratas. Pero no funcionó igual. En el Departamento en el que Almudena operó los monos hay anatomistas buenos y fueron en cierto modo oportunistas. Tal vez pensaban que ella les iba a llevar a la gloria. Le dieron facilidades para trabajar con monos. Pero, desgraciadamente, los monos no se curaron, están igual de parapléjicos, y encima quedaron abandonados. Todo el mundo se enfadó mucho con ella. PREGUNTA: ¿Es necesario experimentar con monos para empezar los ensayos clínicos en humanos? RESPUESTA: Yo diría que no. A mí me produce casi tanto horror experimentar con monos como con humanos. Algo menos, porque es una especie un poco más lejana y no habla. Pero es lo suficientemente cercana a nosotros para horrorizarte pensando que un animal que estaba sano vas a dejarle parapléjico, para luego, tal vez, curarle. No me agrada nada. Yo prefiero experimentar hasta donde se pueda con roedores, que están bastante más lejos como especie... PREGUNTA: Pero, según los resultados que usted está obteniendo, ¿puede aventurarse a ofrecer una fecha para comenzar los ensayos clínicos? RESPUESTA: No. Creo que estamos ya cerca. Ahora es la época del oportunista, los cazadores de premios Nobel, gente que le gusta -como Almudena- salir en la tele, curando. Se han empezado ya ensayos en humanos en Australia y esperemos que sean más serios que los chinos y los portugueses. PREGUNTA: ¿Se podrían hacer en el Hospital de Parapléjicos? RESPUESTA: Yo diría que faltan unos cuantos años, no creo que pasen de cinco. Vamos bien encaminados y hay mucha gente que está trabajando ya en este campo. Además de la glía envolvente hay líneas como la de las células madre neurales y células madre hematopoyéticas... PREGUNTA: Hace cinco años, usted prefería células de adulto a embrionarias. ¿Ha cambiado esa visión suya? RESPUESTA: Yo trabajo con células de adulto, mi visión no ha cambiado, ni va a cambiar. Tenemos un problema, con muchos condicionantes éticos, y no vamos a añadir otro más. El problema es un señor que lleva muchos años parapléjico, que ya se ha acostumbrado y lleva una vida más o menos razonable...y entonces le vas a operar, le vas a hacer algo porque, teóricamente, va a quedar mejor, pero no sabes si realmente va a quedar mejor. No queremos arriesgarnos a operar y que esa persona no quede mejor. PREGUNTA: Un paciente con una lesión muy alta, que incluso necesite respirador, ¿no sería uno de los candidatos para iniciar los ensayos? RESPUESTA: No. Esa persona puede empeorar mucho en el sentido de que puede estar viva o muerta. Y eso es empeorar muchísimo; cuando te mueres, ya no puedes empeorar más. PREGUNTA: ¿Es partidario de comenzar con pacientes crónicos o con los de lesiones más recientes? RESPUESTA: Yo soy partidario de ver cuáles son los casos más favorables en las ratas. Un paciente crónico te plantea problemas adicionales. Yo empezaría con agudos, no tan recientes como horas después de la lesión, pero sí un mes después. |
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