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Investigadores valencianos probarán en primates una terapia para curar lesiones medulares antes de aplicarla en humanos |
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Artículo de Isabel Domingo
para LAS PROVINCIAS sobre las Investigaciones que se están llevando a cabo en el Laboratorio de la Dra. Almudena Ramón Cueto, publicado el 19 de Diciembre de 2004 ![]() Un grupo de investigadores trabajan en un laboratorio valenciano |
Los ensayos, que lograron resultados exitosos en ratas parapléjicas, comenzarán a principios de 2005 en el Centro Superior de Alta Tecnología de Valencia. Tras una década de continuos trabajos, a finales de 2000, científicos valencianos consiguieron devolver la movilidad a ratas parapléjicas que tenían la medula espinal completamente seccionada. La técnica empleada, el trasplante de glía envolvente olfatoria, va a comenzar a aplicarse en primates para, en caso de dar los resultados esperados, poder trasladarla a humanos. La doctora Almudena Ramón Cueto, directora de la Unidad de Regeneración Neural del Instituto de Biomedicina de Valencia-CSIC, anunció a LAS PROVINCIAS que a principios de 2005 se iniciará la segunda fase de la investigación en regeneración de la médula espinal de primates. Los ensayos con primates, que deben finalizar en 2007, se desarrollarán en el Centro Superior de Alta Tecnología para la Investigación en Biomedicina y Transplantes de Tejidos y Órganos de la Comunidad Valenciana (CSAT), ya que el equipo de la doctora Ramón, formado por diez científicos, ha firmado un convenio de colaboración con la Conselleria de Sanidad para realizar allí estas investigaciones. Según Ramón, “el objetivo final es encontrar una terapia que permita reparar las lesiones medulares en humanos. Somos de la firme opinión de emplear, como paso previo a la realización de ensayos clínicos en personas, la experimentación en primates, ya que no es posible dar el salto de roedores a personas por las diferencias en el sistema nervioso de ambas especies”. Metodología única “La primera parte de este estudio, desarollada de 2002 a 2004 mediante financión de la Junta de Castilla y León, nos ha permitido poner a punto la metodología necesaria para la obtención y cultivo de las células, el cuidado y atención a primates y los protocolos para evaluar los resultados, algo que no exisitía”, detalló esta científica. En la actualidad, el laboratorio que dirige Almudena Ramón es el único del mundo que tiene la posibilidad de probar en primates nuevas terapias sobre regeneración medular. El paso que ahora debe dar este equipo es conseguir extraer un bulbo olfatorio y dejar el otro para que no se pierda el sentido del olfato. “Posteriormente hay que trasplantarlo a la médula espinal y ver las reacciones”, dijo. Glía envolvente olfatoria ¿Por qué interesan las células de glía envolvente? Esta investigadora detalló que, leyendo la literatura, se dio cuenta de que el bulbo olfatorio es una parte del sistema nervioso en el que es posible la regeneración de axones o fibras lesionadas. Según Ramón Cueto, “si estas células estaban favoreciendo la regeneración de axones en su estructura, a lo mejor trasplantándola a la médula espinal, se conseguía que se regenerara la médula espinal lesionada, como descubrimos en ratones”. A partir de ese avance, se establecieron las condiciones científicas para caracterizar la expresión molecular de la gía envolvente olfatoria y para entender los mecanismos implicados en el crecimiento de los axones. Las ventajas que tienen estas células son, según la directora de la Unidad de Regeneración Neuronal, su capacidad de migración y su obtención de donantes adultos, “lo que quiere decir que se ofrece la posibilidad de hacer trasplantes autólogos, es decir, que cada persona podría ser su propio donante". Este tipo de trasplante evitaría el rechazo del tejido y la dificultad para encontrar un donante adecuado, el paciente no debe tomar inmunosupresores durante toda su vida y se evitan problemas éticos “porque no se emplean células madre embrionarias”. Lesiones crónicas Los trasplantes diferidos son otra de las líneas de investigación de este grupo. "Queremos ver si los animales que llevan un perido más prolongado de tiempo responden de forma positiva al injerto de glía”, detalló la doctora Ramón. Si tuviera éxito, la terapia se podría aplicar en lesiones medulares de larga duración. 'Esto permitiría tener una ventana temporal, es decir, que el trasplante no tendría que realizarse nada más ocurriese la lesión, sino que podría hacerse en el momento idóneo para el paciente', apuntó la investigadora. 'Nuestro proyecto tiene un valor importantísimo por lo que podría suponer tener éxito en la terapia, apostilló. |
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