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MUNDO SALUD

LA NEUROMODULACIÓN POR IMPULSOS ELÉCTRICOS AYUDA A RATAS CON LESIÓN MEDULAR A VOLVER A CAMINAR

Se ha utilizado una tecnología muy usada en ingeniería: el control en bucle cerrado y en cinco o diez años se podría empezar a ensayar en humanos.

Lejos del 'levántate y anda', pero cada vez más cerca de que las lesiones medulares dejen de ser una condena a la inmovilidad para toda la vida, la ciencia avanza paso a paso hacia la solución de este importante problema neurológico. El último ejemplo lo ofrece un estudio publicado en  Science Traslacional Medicine  que ha utilizado una tecnología muy usada en ingeniería, el  control en bucle cerrado , para volver a hacer caminar a un grupo de ratas con lesión medular, en un trabajo que los expertos definen como esperanzador y posible de trasladar en un futuro al ser humano.

Lo más novedoso del experimento es que  se ha logrado perfeccionar el uso de la neuromodulación eléctrica , método por el que ya habían logrado  devolver  el movimiento a ratas lesionadas, de tal manera que no requieran de un ajuste continuo externo, sino que se pueda programar un algoritmo que usa información sobre la ejecución de cada paso para ajustar el movimiento del siguiente paso, haciendo que los animales puedan caminar de forma más natural. Es decir, que puedan hacerlo de distintas formas, con distintas frecuencias de paso y velocidades. Esto supondría, en un hipotético traslado a humanos, que  un paciente paralizado podría no sólo desplazarse, sino regular la fuerza ejercida por las piernas para hacer actividades como "sortear escaleras o variar su movimiento de las extremidades en altitud y frecuencia", explica a EL MUNDO el investigador del Hospital Nacional de Parapléjicos de Toledo Juan de los Reyes Aguilar.

El experto señala que cuando se sufre una lesión medular el cerebro deja de estar conectado con los circuitos de la médula espinal que generan un patrón motor (cuyo resultado sería andar) y que éste suele funcionar mediante dos tipos de órdenes, las directas -principalmente, la voluntad de caminar- y las suplementarias, que son las que modulan los circuitos de neuronas mediante sustancias llamadas neuromoduladores.

Tanto las órdenes directas como las suplementarias provienen de distintas regiones del cerebro y son necesarias, por eso,  tras una lesión medular la desconexión entre el cerebro y los circuitos medulares impide caminar naturalmente. En ese sentido, el trabajo de los investigadores liderados por Grégorie Courtine, del Swiss Federal Institute of Technology, ha logrado en ratas combinar técnicas para recuperar los dos tipos de órdenes.

Por un lado, explica de los Reyes Aguilar, se inyecta un cóctel de fármacos neuromoduladores por el que se suplirían esas órdenes suplementarias; por otro, se consigue "eléctricamente" sustituir a las órdenes directas (que indicarían la voluntad) para caminar.

Para el también investigador del Hospital de Toledo Guglielmo Foffani, la neuromodulación en bucle cerrado como la que se propone en el artículo "representa un bonito ejemplo de cómo la neuroingeniería puede intentar dialogar con un sistema biológico utilizando su mismo lenguaje".

El científico italiano recuerda que el concepto descrito en el estudio es "clásico de la ingeniería, utilizado por ejemplo para controlar la trayectoria de los aviones o la temperatura de una casa". Sin embargo, subraya, el concepto se ha aprendido de los sistemas biológicos ya que, apunta, es así cómo se controlan "la trayectoria de los movimientos o la temperatura".

Ambos investigadores apuntan a un dato importante:  aunque el trabajo es esperanzador, estaría más dirigido a ayudar a la rehabilitación asistida por robot ; es decir, el paciente podría -una vez que se lograra trasladar la investigación a humanos- caminar apoyado en una prótesis que, conectada a su médula espinal, respondería a sus órdenes para volver a caminar.

"Es importante destacar que, ni siquiera una vez trasladado a humanos, se trataría de un sistema de aplicación universal, habría que localizar al paciente óptimo cuyo tipo de lesión permita este abordaje, y es que en este campo como en otras patologías, cada vez se trabaja más en combinar diferentes abordajes y aplicar una terapia personalizada", puntualiza de los Reyes Aguilar.

Este investigador cree que es razonable pensar que "en cinco o diez años" se podría empezar a ensayar esta terapia en humanos y, apunta a que  la prioridad ahora es confirmar resultados en otros modelos animales  y descartar posibles riesgos secundarios. "Sobre todo, el siguiente paso tendría que llevar a la certeza de que se puede hacer en humanos". "Estoy seguro de que el Dr. Courtine ya estará trabajando en cómo conseguirlo, la ciencia también avanza por pasos", concluye el investigador del hospital toledano.

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