Artículo publicado en EL DIARIO VASCO el 4 de Agosto de 2008

LA PALMA DE UNA MANO PARA ENTRAR EN CASA

Un sistema que lee el entramado de las venas de las manos podría sustituir a las llaves tradicionales para los discapacitados

Parte de la plantilla que ha colaborado en la realización de la llave biométrica BiogiltzDV. El cluster de tecnologías Gaia, la Universidad de Deusto y Bizgorre colaboran en el desarrollo de un prototipo de llave biométrica que permitirá la apertura de cerraduras mediante la lectura de la red venosa de la mano. El proyecto fusiona tecnologías ya existentes pero integradas de una manera novedosa, como pantallas táctiles y lectores de las venas.

Este sistema de acceso permitiría que diversos colectivos con discapacidad, como ciegos o enfermos de Alzheimer, pudieran llevar una vida independiente. Se calcula que al menos dos millones de personas con algún tipo de discapacidad visual en España podrían beneficiarse de él.

Según explica Begoña García, directora de la línea de investigación E-vida del Tecnológico de Deusto, «existen prototipos para personas con discapacidad visual y auditiva». De esta manera, la llave tradicional, que puede provocar problemas de uso o de pérdida, es sustituida por una información del cuerpo humano, en este caso, las venas de la mano. Basta con moverla sobre un sensor biométrico para que éste identifique al usuario de forma automática.

Al servicio de la sociedad

El sistema utiliza múltiples tecnologías como reconocimiento de la voz y control remoto. También permite el acceso a personal de apoyo, una vez que éste haya sido dado de alta por la empresa que preste el servicio. «El objetivo es poner las nuevas tecnologías al servicio de la sociedad, para lograr una integración plena», añade García.

Este prototipo, que cuenta con el reconocimiento de la ONCE, se encuentra dentro de los objetivos sociales de la e-inclusión y la e-asistencia, que suponen la utilización de nuevas tecnologías para conseguir la integración de personas con discapacidad.

«El origen de este proyecto fue la investigación», dice Cristina Murillo, responsable de tecnología y software de Gaia, a la hora de explicar sus comienzos. La idea surgió de la Universidad de Deusto, quien se puso en contacto con Gaia para que hiciera una valoración de la misma. La Llave Biométrica ha contado con el apoyo del Departamento de Industria, Turismo y Comercio del Gobierno Vasco y del Ministerio de Industria en su convocatoria Profit.

En la actualidad, Biogiltz se encuentra en fase de pruebas. En ellas han colaborado un alumno de Deusto con discapacidad visual y diversos afectados por discapacidades auditivas. Dado que el proyecto puede resultar útil a personas que padezcan Alzheimer, se está valorando la posible aplicación del mismo a residencias.

Según explica Murillo, se espera que se empiece a comercializar en torno a 2009 «como muy pronto». Para ello, los responsables han pensado en ventas de licencias. Es decir, cada empresa implicada se encargaría de vender solamente las piezas que hubiese producido. Otra opción implicaría una fórmula mixta. En este caso, cada empresa llevaría la comercialización del producto finalizado.

La difusión de la Llave estaría centrada en un principio en el País Vasco, donde varias asociaciones ya han comenzado a interesarse por ella. En un futuro también se abordarían el ámbito nacional y europeo.

Casas inteligentes

Los responsables del proyecto Biogiltz se muestran ambiciosos y apuestan por nuevas metas: «Queremos pasar de Biogiltz a Biohome, una casa biométrica. Se incorporarían sensores en casa, para que mediante la televisión pudiéramos añadir todo tipo de controles domóticos que permitan controlar el estado de la casa y de los usuarios. En la actualidad estamos diseñando una estructura para ese fin», explica Begoña García. Al parecer, la Fundación Síndrome de Down está desarrollando un programa llamado Vida independiente, que consiste en diversos pisos para que las personas con síndrome de Down puedan vivir de forma autónoma. Se trataría de una oportunidad interesante para desarrollar ese nuevo proyecto 'paraguas', que sería sólo uno de los derivados a los que daría lugar la Llave Biométrica.

Respecto al estado de la ciencia, Murillo destaca que en el País Vasco «existe muy buena materia prima, pero padecemos un déficit de profesionales». García, por su parte, afirma para concluir que «la investigación básica sufre problemas de subvención, lo que no pasa en cuanto a investigación aplicada a la sociedad, como es el caso, porque hay una demanda realista».

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