| EN UN ENSAYO EXPERIMENTAL SE ACABA
DE DEMOSTRAR QUE LA INYECCION DE SUSTANCIAS QUE ESTIMULAN EL CRECIMIENTO
DE TEJIDO NERVIOSO LOGRA DEVOLVER LA SENSIBILIDAD A LAS RATAS QUE, AUNQUE
PODIAN CAMINAR, SUFRIERON UNA RUPTURA DE LOS PUNTOS DE CONEXION ENTRE LOS
NERVIOS PERIFERICOS Y LA MEDULA .
Cuando se rompen las conexiones que transmiten mensajes sensoriales desde
los nervios periféricos a la médula espinal, las consecuencias casi siempre
son irreversibles. Por culpa de este tipo de lesiones, que se producen con
bastante frecuencia en los accidentes de tráfico, muchas personas se quedan
con un cuerpo insensible e inmóvil para toda la vida. Sin embargo, dentro
de unos años, es posible que la parálisis de estos pacientes se pueda corregir.
En un laboratorio londinense, un equipo de científicos acaba de probar con
éxito una nueva técnica experimental diseñada para superar las rupturas
de comunicación entre los nervios periféricos y la espina dorsal.
El doctor Matt Ramer y sus colaboradores, de la Escuela de Ciencias Biomédicas
de St. Thomas, en Londres (Gran Bretaña), han demostrado en un modelo animal
que estas lesiones se pueden superar mediante la inyección de unas sustancias
que estimulan el crecimiento de tejido nervioso. Sus investigaciones se
acaban de publicar esta semana en Nature .
«Los resultados que hemos logrado con ratas son muy buenos y nos han llenado
de esperanza para el futuro. A pesar de que aún queda bastante trabajo experimental
por delante, yo creo que en menos de una década podremos empezar a probar
esta técnica en personas», aseguró el investigador Ramer a SALUD.
AVANCES.- En los últimos años, se ha empezado a generar un clima de optimismo
en el campo de las lesiones medulares, ya que se han logrado algunos avances
espectaculares con animales. La posibilidad de regenerar una espina dorsal
partida y curar a los parapléjicos siempre se ha visto como un sueño inalcanzable.
Sin embargo, cada vez hay más motivos para la esperanza. En julio de 1998,
Nature Medicine publicó los resultados de un experimento sorprendente en
el que un equipo de investigadores israelíes devolvió la movilidad a varias
ratas que tenían la médula seccionada por la mitad.
Ahora, este nuevo estudio ha logrado un éxito similar en las lesiones donde
la ruptura se produce no en la propia columna vertebral, sino en los puntos
de conexión entre los nervios periféricos y la médula.
Inicialmente, los investigadores provocaron este tipo de lesiones en varias
ratas, de tal forma que aunque los animales podían caminar, perdieron toda
la sensibilidad en las patas. A continuación, inyectaron tres factores de
crecimiento neurotrófico, para intentar regenerar las conexiones nerviosas.
Estas sustancias, denominadas NGF, NT3 y GDNF, son proteínas que normalmente
estimulan el crecimiento de fibras nerviosas durante el desarrollo de un
individuo. En este caso, los investigadores produjeron los factores de crecimiento
artificialmente mediante técnicas de ingeniería genética, para inyectarlas
en las ratas lesionadas. Más adelante, cuando ya habían pasado quince días
desde esta intervención, se realizaron una serie de pruebas para comprobar
si los animales habían logrado recuperar la sensibilidad en sus extremidades.
En un primer experimento, se demostró que las ratas habían recobrado su
capacidad para sentir calor. Los investigadores les metieron las patas en
un recipiente de agua muy caliente y comprobaron que los animales querían
salir de allí inmediatamente porque percibían este estímulo doloroso.
Lo mismo sucedió en otra prueba en la que se utilizaron unas pinzas para
pellizcarles en las extremidades. En cuanto se les aplicaba un poco de presión
en las patas, los animales hacían todo lo posible para librarse de esta
molestia.
DOLOR.- «Con estos experimentos demostramos que el tratamiento reconstruyó
de una forma muy eficaz las conexiones sensoriales entre las extremidades
y la espina dorsal. Por este motivo, los animales podían sentir dolor en
las patas», explicó Ramer.
Sin embargo, por el momento, este éxito se ha logrado únicamente con una
aplicación inmediata del tratamiento. Lo que aún queda por descubrir es
si la técnica funcionaría igual de bien tras un periodo largo de ruptura
en la comunicación entre los nervios periféricos y la médula.
Esta es la siguiente cuestión que van a analizar los investigadores con
roedores, para averiguar si el tratamiento podría utilizarse en personas
con lesiones sufridas hace muchos años.
Además, antes de poder realizar pruebas clínicas, el doctor Ramer y sus
colegas también tienen previsto probar la técnica con monos, para observar
su eficacia en un modelo animal con un sistema nervioso mucho más parecido
al humano que el que poseen los roedores.
«Lo primero que tendremos que hacer antes de poder iniciar los ensayos en
humanos es verificar nuestros resultados con primates, y asegurarnos de
que no surjen efectos secundarios dañinos», explicó este investigador.
@LEAD:Paraplejia. Médula. Exito en ratas de una nueva
técnica para reparar lesiones medulares @FIRMA:Pablo Jáuregui |