SÍNDROME POST POLIO (2)

La poliomielitis, también conocida como parálisis infantil, es una enfermedad que dejó lisiadas o muertas a miles de personas, principalmente niños, durante la primera mitad de este siglo. En la actualidad, gracias al desarrollo de la vacuna Salk y luego de la vacuna oral Sabin con el apoyo de March of Dimes, la polio ha sido prácticamente erradicada en todas las áreas donde se administran eficazmente estas vacunas.

Algunas personas que fueron seriamente afectadas por la polio durante su juventud, hace entre 30 y 40 años, han notado que sus músculos, inclusive algunos que, según ellos mismos creían, no habían sido afectados por la polio, se debilitan. Algunos también experimentan grandes fatigas, dificultades en la respiración, problemas al tragar, molestias durante el sueño y/o dolores en los músculos y las articulaciones. Esta debilidad y fatiga que se presenta conjuntamente con dolor muchos años después de haber tenido polio se denomina síndrome de post-polio (Post-polio syndrome - PPS).

Los estudios realizados sugieren que hasta el 40 por ciento de las personas que han sobrevivido a la polio en los EE.UU. tiene alguno de estos síntomas. Según el National Center for Health Statistics, hay más de 640.000 sobrevivientes de polio en los EE.UU. que sufren daños como consecuencia de haber padecido polio paralizante. Sin embargo, no todos los individuos que tienen uno o más de los síntomas descritos anteriormente sufre de PPS. En algunos casos, al realizarse una evaluación médica, se descubre que el individuo sufre de artritis, tendonitis y daños en los cartílagos. Todos estos trastornos pueden ocurrir al ir aumentando la edad de un individuo, pero suceden con más frecuencia cuando los movimientos y la capacidad de soportar peso han sido alteradas como consecuencia del debilitamiento de los músculos.

¿Qué causa el PPS?

Durante el ataque inicial de polio, algunas células nerviosas, llamadas células de las astas anteriores de la médula espinal, resultan dañadas o destruidas. Estas células transmiten impulsos nerviosos a los músculos, lo cual permite moverlos según se desee. Sin estos impulsos, un músculo no puede funcionar. Afortunadamente, algunas células de las astas anteriores sobreviven a la polio y envían nuevas conexiones nerviosas a las células del músculo que han quedado desconectadas intentando asumir la función de las células nerviosas que fueron destruidas. Este proceso permite que el paciente recupere el control de sus músculos y su salud. Sin embargo, tras muchos años, estas células nerviosas sobrecargadas pueden comenzar a fallar y causar debilidad muscular nuevamente. Si bien los investigadores no entienden bien cuál es el proceso, muchos creen que los síntomas de PPS son, en parte, la consecuencia de imponer demasiado estrés sobre las células nerviosas que sobreviven a la polio.

Algunos investigadores sugieren que el proceso normal de envejecimiento también influye. Después de los 60 años de edad, la mayoría de la gente experimenta una reducción en la cantidad de células de las astas anteriores de la médula espinal. Las personas que no han padecido polio pueden perder una cantidad considerable de estas células a medida que envejecen sin experimentar un gran debilitamiento muscular. Sin embargo, la pérdida de células de las astas anteriores de la médula a causa de la vejez por parte de quienes han padecido polio y ya han perdido una cantidad considerable de estas células puede producir una mayor debilidad muscular.

Los investigadores no han encontrado ninguna evidencia contundente de que el PPS constituya una reactivación de un virus de polio. Sin embargo, como se han encontrado fragmentos virales en algunos individuos con PPS, los investigadores están tratando de determinar si la respuesta inmune del cuerpo ante estos fragmentos contribuye a producir estos síntomas en algunas personas.

¿Quiénes tienen las mayores probabilidades de ser afectados por el PPS?

Según un estudio realizado en 1992 con el apoyo de March of Dimes, la mayor incidencia de los síntomas se produce entre 30 y 34 años después de haber padecido la infección inicial de polio. El riesgo de PPS es mayor en aquellos individuos que sufrieron una discapacitación considerable después de haber tenido polio. Además, parece ser que las mujeres tienden a experimentar los síntomas del PPS más que los hombres.

¿Con qué gravedad afecta el PPS a la mayoría de los pacientes?

Por lo general, el grado de nueva discapacidad depende de la reserva de energía que cada individuo ha tenido en el pasado. En la mayoría de los casos, el PPS avanza en forma gradual. El estudio de 1992 demostró que sólo alrededor del 20 por ciento de los pacientes con PPS necesitaba utilizar aparatos especiales para poder moverse o respirar.

¿Qué deben hacer las personas que han tenido polio que están perdiendo fuerza o experimentando dolor?

Los individuos que han tenido polio y ahora presentan síntomas como debilidad, fatiga y dolor y que creen que pueden tener PPS deben someterse a una cuidadosa evaluación por parte de un experto en un centro de rehabilitación. Es posible que un cambio de aparatos ortopédicos, la reducción en la actividad física o el tratamiento de otras enfermedades como la artritis puedan reducir o eliminar los síntomas. Un programa de ejercicios especial también puede contribuir a aumentar la fuerza y mejorar el funcionamiento de los músculos. Algunos estudios sugieren que la droga Pyridostigmine ayuda a revertir la debilidad y fatiga muscular en algunos pacientes con PPS.

¿Qué cosas deben evitar quienes han tenido polio antes de la evaluación y el diagnóstico de sus síntomas?

Las personas que han tenido polio y creen que tienen PPS no deben incrementar sus actividades físicas con la esperanza de que al hacerlo conseguirán fortalecer sus músculos. Por el contrario, es posible que éste sea un esfuerzo excesivo para las células de las astas anteriores de la médula y para los músculos, y provoque que su debilidad se incremente aún más. Sin embargo, después de someterse a una evaluación médica, es posible que un programa de ejercicios adecuado diseñado por un médico o un fisioterapeuta que se especialice en PPS contribuya a aumentar la fuerza muscular y a mejorar su funcionamiento. Además, si un sobreviviente de polio ha sido completamente inmunizado mediante la vacuna Salk o la Sabin, no hay razón alguna para que se le administre una dosis de refuerzo.

¿Cuál es el rol de March of Dimes?

March of Dimes brinda servicios de información y educación a pacientes de post-polio y a profesionales interesados, y ha proporcionado apoyo a diversos proyectos de investigación para mejorar los tratamientos de PPS en forma de subvenciones. Además, algunas oficinas de March of Dimes han ayudado a grupos de apoyo de PPS en sus respectivas áreas geográficas.

¿Dónde es posible conseguir más información sobre el PPS?

Entre las organizaciones que pueden proporcionar información sobre el PPS y los nombres de especialistas en esta enfermedad, centros de tratamiento y grupos de apoyo se encuentran las siguientes:

International Polio Network 4207 Lindell Blvd., #10 St. Louis, MO 63108-2915 Teléfono: (314) 534-0475 Fax: (314) 534-5070

Polio Society 4200 Wisconsin Ave. NW P. O. Box 106273 Washington, DC 20016 (301) 897-8180

Escrito en colaboración con: Lauro S. Halstead, M.D. Director del Programa de Post-Polio National Rehabilitation Hospital 102 Irving St. NW Washington, DC 20010

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