ARTRITIS REUMATOIDE

La artritis reumatoide es una enfermedad frecuente cuyo sello de identidad es la inflamación de las articulaciones con el consiguiente dolor, cronicidad, deformidad y dificultades para realizar movimientos, sobre todo por las mañanas (rigidez matutina, cuya duración puede variar de pocos minutos a horas), aunque las molestias y limitaciones que ocasiona varían mucho de un enfermo a otro. Presenta, asimismo, una baja frecuencia de curación espontánea, pero con un tratamiento adecuado los reumatólogos consiguen, en la mayoría de los casos, un buen control de la enfermedad, siempre y cuando se haya tenido la precaución de visitar al médico ante la más mínima sospecha de padecerla, pues el diagnóstico precoz es fundamental para frenarla. Las articulaciones más propensas a sufrir la inflamación son las muñecas, nudillos, codos, hombros, caderas, rodillas, tobillos y l as articulaciones de los dedos de las manos y de los pies. El dolor del cuello también puede deberse a la artritis reumatoide.

La Sociedad Española de Reumatología (SER) explica que estamos ante una de las más de cien enfermedades reumáticas existentes, con un pronóstico y un tratamiento específicos que obliga a los especialistas a afinar con mucha precisión el diagnóstico, pues puede confundirse con otras enfermedades reumáticas que provocan molestias similares.

La acción de la artritis reumatoide no se limita sólo a las articulaciones, ya que en algunos casos puede originar inflamación y atrofia de las glándulas lacrimales, salivares, de jugos digestivos o flujo vaginal. La SER advierte que también hay otros síntomas menos frecuentes, pero que deben ser comunicados al reumatólogo, pues podrían ser fruto de alteraciones de la enfermedad a otros niveles o por efectos secundarios de los tratamientos, tal es el caso de la presencia de fiebre inexplicable, cansancio, dolor de cuello intenso y persistente, hormigueos en manos o pies, ronquera mantenida sin notar catarro, sensación de falta de aire con los esfuerzos, tos continua, dolor en el pecho o en los costados, sequedad de la boca, enrojecimiento o sensación de arenilla en los ojos, picor vaginal, manchas o bultos en la piel o diarrea persistente.

Tratamiento

De momento, la artritis reumatoide no tiene un tratamiento curativo, pero sí existen nuevos medicamentos que permiten a un buen número de pacientes controlar la inflamación de la membrana sinovial; no obstante, si el daño en el hueso y en los cartílagos ya se ha producido, la situación se torna irreparable y, además, la sobrecarga de las articulaciones inflamadas contribuye a acelerar la destrucción. Por eso los reumatólogos insisten en la importancia del diagnóstico precoz, además de que es imprescindible que el médico conozca la realidad diaria del enfermo y que el paciente colabore en el tratamiento.

En la actualidad la medicina dispone de nuevos fármacos modificadores de la enfermedad y nuevos antiinflamatorios no esteroideos que actúan casi exclusivamente en el foco inflamado, a la vez que son mejor tolerados a nivel digestivo.

Logo de la Coordinadora Nacional de ArtritisConArtritis

El peor enemigo del tratamiento contra la artritis reumatoide es la falta de información. Sin ésta, el fracaso terapéutico está asegurado. Por fortuna, existen en nuestro país iniciativas como ConArtritis (Coordinadora Nacional de Artritis) (Tel.: 902 013 497. Horario de atención: de lunes a viernes de 9:00 a 14:00 horas), que ofrece apoyo emocional y documentación de primera mano a quienes padecen esta enfermedad y a sus familias.

DE CAUSA DESCONOCIDA Y MÁS FRECUENTE EN MUJERES

CONSEJOS

Página principal | Relaciones| Literatura | Ocio y Accesibilidad| Investigación| Otros| Contacto
Versión 4.0 | © Reservados derechos | E-mail | Anti Spam