FUENTE:

Informes CONSUMER: Enfermedades y problemas de salud

ICTUS CEREBRAL

Cada año millones de personas en todo el mundo fallecen a consecuencia de un ictus cerebral. Una enfermedad de la que apenas tres de cada diez personas reconoce sus síntomas o ha escuchado alguna vez su nombre, pero que constituye la primera causa de muerte entre las mujeres y la segunda, tras el infarto cardiaco, entre los hombres. Medidas tan sencillas como el control regular de la presión sanguínea o la práctica moderada de ejercicio podrían evitar su aparición, que se produce normalmente de manera brusca y en edades avanzadas.

¿QUÉ ES?

Conocido como derrame, trombosis o embolia, el ictus cerebral (IC) constituye la primera causa de muerte entre las mujeres y la segunda, tras el infarto cardiaco, entre los hombres. Su origen está en la falta de riego en el cerebro (isquemia) o en la rotura de una arteria (hemorragia) y se produce siempre de manera súbita, al interrumpirse la llegada de oxígeno al cerebro.

Cada año se registran en España 100.000 nuevos casos de ictus, en su mayoría, entre personas mayores de 65 años, aunque tampoco se descarta en jóvenes y niños. “El hecho de que su desarrollo sea más habitual en edades avanzadas conlleva que afecte más a las mujeres, cuya esperanza de vida también es mayor”, explica el coordinador del grupo de estudio de Enfermedades Cerebrovasculares (GEECV) de la Sociedad Española de Neurología, José Larracoechea.

Las estadísticas confirman que, tras un ictus, una tercera parte de los afectados fallece durante el primer mes, mientras que cerca de un 40% de los que superan la fase aguda presentan un grado de invalidez que les impide valerse por sí mismos. Sólo un tercio de los enfermos recupera gran parte de sus funciones básicas y pueden incorporarse a su actividad habitual.

El desconocimiento, sin embargo, continúa siendo amplio. Una encuesta impulsada por el Grupo de Estudio de Enfermedades Cerebrovasculares (GEECV) en 1999 desveló que apenas un 4% de la población conocía el término y sólo una de cada diez personas consultadas estaba “adecuadamente” informada de las causas de la enfermedad y de las medidas preventivas. En la actualidad, esta cifra asciende al 27%, “un dato todavía bastante insuficiente”, matiza Larracoechea

TIPOS DE SÍNTOMAS

A menudo, el origen o la causa de un ictus es fácilmente detectable, ya que responde a la obstrucción del flujo sanguíneo o a una hemorragia. De esta manera, los ictus se clasifican en:

En cuanto a los síntomas, el ictus no suele ir acompañado de dolor, sino de una amplia y variada sintomatología como la pérdida de fuerza en una mitad de la cara, las extremidades o toda una mitad del cuerpo. Además, es habitual que se produzca la pérdida de la visión, parcial o total en un sólo ojo; sensación de acorchamiento en la cara, brazo y pierna del mismo lado; dificultad para hablar o para comprender el lenguaje e incapacidad súbita para mantener el equilibrio en la marcha.

¿COMO ACTUAR ANTE UN IC?

La rapidez a la hora de actuar frente a un ictus cerebral es siempre vital. Ante los primeros síntomas, los afectados deben acudir lo más urgentemente posible a un centro hospitalario, donde se les aplicarán las medidas terapéuticas oportunas para limitar la zona de cerebro dañado. "Está comprobado que si se actúa entre las tres y las seis primeras horas, las secuelas se pueden atajar de manera importante”, recuerda el presidente de la Asociación de Ictus de Aragón (AIDA), Manuel Navarro Díaz. La actuación del neurólogo en esas primeras horas permite recuperar antes las funciones neurológicas y lograr una mayor supervivencia. De lo contrario, las lesiones que no se traten en ese tiempo, pueden ser definitivas. “Cuanto más tarde se acuda a urgencias, más se agravará la enfermedad. En cuanto aparecen los primeros síntomas de ictus, hay que identificarlo e ir a un hospital cuanto antes”, precisa José Larracoechea.

Un objetivo prioritario en este sentido es la implantación de las denominadas Unidades de Ictus, que demandan la presencia constante de un especialista en neurología y el acceso inmediato a pruebas de TAC, resonancia magnética y laboratorios. Su existencia es muy importante para acelerar el proceso de curación y reducir las secuelas y complicaciones, sin embargo, en la actualidad, el sistema sanitario español apenas cuenta con una docena de unidades de este tipo.

“Una de las prioridades que tenemos que conseguir es un mayor número de unidades de ictus, que reducen en un 30% la mortalidad. Si no hay unidades, es poco efectivo acudir antes al hospital, ya que no existe la infraestructura necesaria. Hay que dotar a los hospitales de los medios adecuados, porque si no se cuenta con estas unidades, la enfermedad no se trata la forma más óptima”, reconoce Larracoechea.

Rehabilitación

Una vez superada la fase aguda de la enfermedad, el paciente debe ponerse en manos de expertos para comenzar cuanto antes la rehabilitación, que deberá adaptarse a las secuelas del enfermo y que, entre los tres y los seis primeros meses, consigue que se recupere hasta el 80% de lo perdido gracias a ejercicios de fisioterapia, logopedia y terapia ocupacional. “El protocolo de actuación debe ser precoz e iniciarse cuanto antes”, recomienda el doctor Larracoechea.

Es importante que los objetivos planteados sean reales y alcanzables, para que el enfermo no se desanime, y que la terapia no se interrumpa pese a conseguir el alta médica.

Por su parte, los familiares deben ofrecer siempre su apoyo a los enfermos, puesto que, tras un proceso de estas características es habitual que se presenten episodios depresivos. “Deben darles muchos ánimos y apoyarles en todo momento, porque no es fácil pasar de ser una persona que se vale por sí misma a depender de los demás –precisa Navarro Díaz-–. Todo ocurre de repente. Estás bien y, al momento, pasas a ser una persona discapacitada y no sabes ni lo que te ha pasado”.

PREVENCIÓN

Para evitar cualquier enfermedad, la prevención es el factor más importante a tener en cuenta. Una circunstancia que, en este caso, cobra especial importancia, ya que las consecuencias de no ponerla en práctica son tan graves que pueden derivar incluso en la muerte.

Un reciente informe de la Organización Mundial de la Salud subraya que la combinación adecuada de campañas a nivel nacional y medidas individuales contribuye a reducir en más de la mitad el número de fallecimientos anuales tras una enfermedad cardio y cerebrovascular.

En este contexto, la Fundación Española del Corazón apuesta por actuar sobre los siguientes comportamientos y hábitos de vida como medida para prevenir la aparición de esta dolencia.

Página principal | Relaciones| Literatura | Ocio y Accesibilidad| Investigación| Otros| Contacto
Versión 4.0 | © Reservados derechos | E-mail | Anti Spam