Texto de Rosa Segrelles.
Discapacitada física y residente en Valencia

 

EL VERDADERO SENTIDO DE LA VIDA

Cierto día, me di cuenta que el mundo era demasiado complejo para ser comprendido.

Intentaba buscar las respuestas en personas y lugares.

Fue cuando percibí que era necesario compréndaseme a mí antes de comprender al mundo.

Intenté entrar en mi mente, y comprendí que ella siempre había estado abierta, esperando que la explorara.

Comencé andando en medio de los sentimientos: Descubrí los misterios del amor, vi la belleza de la amistad, sentí la fuerza de la esperanza y lloré con la tristeza del odio.

Así estaba, fascinada con el mundo de los sentimientos, cuando en un determinado momento me caí.

En esta caída fui arrastrada a un lugar frío y triste. Comencé a andar por los laberintos más oscuros.

No conseguí ver nada, mis manos no conseguían tocar nada... El miedo crecía más y más.

Percibí que había entrado en el mundo de las dudas y de la incertidumbre.

Era imposible decidir. Era inútil intentar volver y arriesgado seguir. Me quedé parada, sintiendo que el miedo me dominaba.

Cuando el miedo, las dudas y la incertidumbre ya era más grandes que yo, fui envuelta súbitamente por una enorme certeza: "Lo que  quería era salir lo más rápido posible de aquella situación y de aquel lugar".

¿Cómo comprender a los demás si no nos conocemos con detenimiento? ¿Cómo descubrir el verdadero sentido de la vida si muchas veces vivimos sin sentido? ¿Cómo llegar al corazón si no sabemos apreciar en nosotros muchas veces sus latidos?

Los caminos más importantes son los que van hacia nuestro interior. En esos caminos vamos y venimos a diario, algunas veces nos encontramos... otras tratamos de no vernos porque nos asalta la duda, el temor, la incertidumbre... Caminamos y caminamos.
Pocas veces nos detenemos a mejorar esas rutas tan importantes que atraviesan de punta a punta nuestra mente. Cuando nos asalta el miedo, o tememos fracasar nos sentamos al borde del camino y nos quedamos quietos... Parece que las fuerzas nos abandonan, que no podemos seguir, y sin embargo el seguir caminando aún con el paso tembloroso, mirando hacia adelante, hacia la meta nos permitirá llegar a destino.

La sabiduría no se obtiene en el andar por caminos llanos, al contrario podemos considerarnos sabios si ante los obstáculos no interrumpimos nuestra marcha y seguimos caminando aún sintiendo que el terreno no está firme.

Cuando las dudas, el miedo, o la oscuridad nos cieguen pisemos con todas nuestras fuerzas y sigamos avanzando porque sólo si no nos detenemos podremos encontrar las respuestas a todos los interrogantes y de esta forma descubriremos día a día el verdadero sentido de la vida.

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