Vicente Valero es asiduo activista del Foro de Vida Independiente y el presente artículo fue publicado en El Mercantil Valenciano en Enero de 2012


AZUCENA PALENCIA

Autor Vicente Valero

Quien dice ser amigo y desearme lo mejor, me ha enviado una serie de recortes de prensa y documentos, pidiéndome que le diga como lo veo. Resumiendo, se trata de los padres de una niña autista han llegado a la conclusión de que quieren que su hija estudie y conviva en su barrio para que su educación sea inclusiva, tal como recomendaban expertos internacionales hace 20 años en Salamanca, y que sea su entorno social el que la conozca y relacione con ella de cara al futuro.

El resto lo adivino sin haber leído la documentación. Que si la niña no se relaciona con sus compañeros, que retrasa al resto de los alumnos, que lo que precisa es una enseñanza "especial",... y a partir de aquí supongo que se decide expatriar a la niña a un centro "especial". Se les comunica a los padres, supongo que estos ponen reparos y se niegan, el departamento de turno en educación toma el acuerdo de destierro al centro de educación "especial". Los padres se oponen y chupan todo el procedimiento administrativo, la administración fabrica a medida los informes que avalan la orden de exilio, los padres acuden a la administración de justicia,... vamos lo mismo que en cientos de casos en la piel de toro, pero en este caso ocurre algo nuevo.

No es lo nuevo el que los padres de algún alumno con diversidad funcional se nieguen a llevar al hijo al centro asignado. ¿Quién le daría lo que considera veneno a su hijo, por más que se lo recetaran? No es nuevo que en la demanda judicial los padres pidan como medida cautelar que los hijos continúen yendo al colegio ordinario, aunque seria apertura de los telediarios el que un juez lo hubiera concedido. Los autos dictados dicen que nones, que el niño tiene que ir al colegio de segregación hasta que se resuelva la demanda, cuestión que por el atasco judicial puede tardar años y resolverse cuando el escolar ha acabado la mili o llegado a la menopausia. 

No recuerdo en este momento si ha habido antecedentes de que, como en este caso, el juez haya estimado llevar el procedimiento de una forma abreviada, parece que por entender que afecta a derechos fundamentales. Bien recibida es esta novedad. 

Pero lo novedoso es que la fiscalía tercie. Hasta ahora había mirado, en toda la piel de toro, para otro lado cuando los padres no llevaban a los niños al centro segregador, y digo mirado para otro lado porque tiene la obligación de mirar por el interés de menores y discapacitados, pero en este caso ha presentado denuncia por abandono familiar de los padres. Vamos, una puñalada trapera por la espalda, porque mientras los padres se pelean en un juzgado para que su hija vaya al cole de la esquina, la fiscalía presenta la denuncia por abandono familiar en otro juzgado. ¿Casualidad?

Yo de derecho lo justo, llego hasta donde llego. Pero en el asunto que nos ocupa creo relevante el hecho de que un juez que lleva la demanda contra educación, presentada por los padres, no admita medidas cautelares y lleve el proceso de forma abreviada (o como se llame), permitiendo que Azucena no llegue a la menopausia sin haber resuelto el caso y manteniendo una situación (educación segregada) que indudablemente puede llevar a su exclusión social.

Los informes que tan de cabeza traen a tantos padres no especifican que apoyos concretos se precisan para su inclusión en aula ordinaria. No entran ahí, dicen que a centro "especial" y a la gente se le cae la baba cuando escucha "especial". Los fiscales, jueces y sociedad en general entienden por especial un trato mejor y personalizado. Nosotros, los cascaos, no queremos un trato "especial" y hay que explicar lo que lleva lo de "especial". Los expertos internacionales que se reunieron en Salamanca hace 20 años dijeron bien claro que los centros de educación especial de entonces debían de reconvertirse en centros en los que se formara al personal docente para atender a las personas con diferentes tipos de limitaciones, de tal manera que cuando se trate de que un niño autista llega a un cole el profesor pueda recurrir al centro de educación especial que en definitiva debe ser un centro de recursos y formación continua del profesorado.

No sé si procederá o no, pero la forma de actuar con los niños discriminados por su diversidad funcional no es nueva,  todo está inventado.

  1. Se difunde mediante propaganda que los cascaos son una carga y retrasan el aprendizaje de los otros niños.
  2. Se vende la burra de que eso se soluciona con una atención "especial" en centros especiales.
  3. Se fomentan artículos en publicaciones  y saraos que dan barniz científico y profesional a la segregación y se inoculan en el sistema educativo de las profesiones estratégicas (psicología, docencia, medicina, justicia,....). Aunque hay que recordar que la segregación ya ha sido inoculada desde las primeras etapas educativas, como en este caso en el que se pretende que los niños del entorno social de Azucena no convivan con su vecina.
  4. Se burocratiza el procedimiento para diluir responsabilidades entre los distintos intervinientes (profesores, médicos, psicólogos, jueces,....) de tal manera que cada uno firma un papelillo y salva su responsabilidad y conciencia. 

La estructura de orden y obediencia instaurada esta diseñada para esfumar responsabilidades por todo el tramado burocrático que participaba en estos procedimientos y el nazismo lo aplicó con éxito para cargarse a discapacitados, tal fue el éxito que luego lo utilizó para llevarse por delante a judíos, gitanos rumanos, homosexuales, comunistas, ... Tampoco es cuestión de comparar, Hitler se los llevo por delante físicamente y aquí lo que se hace es hacerlos desaparecer socialmente, lanzarlos a una dimensión paralela.

Da igual lo que digan la Constitución, las leyes, la convención de los derechos de las personas con discapacidad, da igual. Lo importante son las circulares, ordenes internas y demás herramientas que llevan a la segregación. Tampoco es un invento español, los franceses ya inventaron lo que se llamó "carta blanca". Es imprescindible evitar la inclusión social de los menores, si no se les excluye no se les puede rehabilitar, y hay un montón de trabajadores que viven de eso, de programas de integración social de discapacitados. No puede permitirse que los niños discapacitados convivan con sus iguales, porque eso impediría que se pudieran hacer maravillosas y costosas campañas de mentalización para convencer a la sociedad de que los discapacitados tienen derecho a participar y estar incluidos en las actividades sociales.

En lo referente a los niños con autismo no dejo de maravillarme por la actitud de las administraciones educativas. En cuanto pía algún profesor o padre de un alumno ordinario, señalando que hay un diferente, se despliega el protocolo segregacionista y se dicta lo necesario para condenar al autista a centro especifico, aula segregada o tratamiento de alumno florero en aula ordinaria. Se dice que el autista tiene limitaciones de comunicación y ello le limita para convivir en clase con alumnos normales. No sé yo, si un autista tiene dificultades para comunicarse con niños normales, cómo va a comunicarse con otros 5 autistas en un aula. Si un profesor no puede atender a 1 autista con niños normales, cómo lo va a hacer con 6 autistas a la vez.

Yo conozco al menos 3 niños autistas que van a un aula ordinaria y conviven con niños de serie, normales. Una de las madres me decía que en una reunión de padres recientemente le dijeron que la presencia de su hijo autista había logrado que sus compañeros crecieran siendo respetuosos y solidarios con los diferentes, que casi había aportado más el niño autista a sus compañeros que había recibido. Me lo decía con un hilo de voz, recordando que nunca habían dejado de invitar a su hijo a un cumpleaños, que cuando su hijo tenía un día malo o algún comportamiento no usual, los compañeros le ayudaban o llamaban la atención de la profesora. Que en las excursiones escolares todos los compañeros estaban pendientes de su hijo para que no se despiste, que cuando va por la calle todos los alumnos del colegio le saludan, y eso la madre lo entiende como que en el futuro su hijo podrá ir por el barrio con la tranquilidad de que siempre habrá alguien que pueda ayudarle si hace falta. Y lo que es más importante, el niño se comunica bastante bien y ha ido aumentando su concentración con el tiempo, llegando al punto de que los médicos que le atienden recomiendan a todos los padres de niños autistas que los padres luchen para que sus hijos vayan a centros ordinarios y que exijan que se pongan los recursos personales y materiales que se precisan para que el niño avance en su inclusión. 

Seguramente estos chicos escaparon de que se les hiciera un informe psicopedagogo y por eso continúan en aulas ordinarias. Los informes psicopedagógicos son imprescindibles para mantener el sistema educativo; en el caso de que a un niño con discapacidad no se le haga el famoso informe y el correspondiente dictamen escolar, mandándolo a un centro "especial", puede pasar lo que ha pasado con Pablo Pineda, un chico que es licenciado, y Blanca Sansegundo que está haciendo estudios de grado en la universidad. Ambos con Síndrome de Dow.

Por lo que toca a lo que le he dicho a mi amigo sobre lo que me ha hecho llegar, tal como yo lo veo no es un caso de abandono familiar, se trata obviamente de abandono social y eso es lo que debería denunciar la fiscalía, y en el improbable caso de que la justicia resolviera condenarles, que no se rebajen a pagar un euro de multa, antes la cárcel que perder la dignidad, y si les retiran la patria potestad para encerrar a Azucena en el Boecillo de la zona, no faltaran manos para asaltarlo, porque yo también soy padre de Azucena y me niego su muerte social.

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