Entrevista realizada por por Fabiola Czubaj y publicada en LA NACIÓN ON-LINE

CUANDO LA MIRADA DEL OTRO ES UN DESAFÍO

Cristina ScholandENTREVISTA A Cristina Scholand, especialista en discapacidad.

La mirada es una de las formas que los seres humanos tenemos de comunicarnos. Con ella podemos transmitirles a otros nuestras emociones o pensamientos, tanto de agrado como de desagrado. Pero, qué pasa cuando el receptor es un chico con una discapacidad evidente.

"En la medida en que los padres acepten la discapacidad del hijo, la mirada social no será vista como hiriente o dolorosa", aseguró la psicóloga argentina Cristina Scholand, investigadora de trastornos neurológicos y discapacidad física, durante una comunicación telefónica con LA NACION desde Canadá, país donde reside actualmente.

Para comenzar, la especialista aclaró que cuando se habla de discapacidad debe quedar claro que una persona tiene una discapacidad y no es esa discapacidad. "Muchas veces, la mirada de los otros define esa diferencia", dijo desde sus veinte años de experiencia en la asistencia a chicos con discapacidades y a sus padres.

Basta con observar en cualquier lugar público cómo las diferencias físicas atraen las miradas para comprender que una sociedad tiende a la homogeneidad. Muchas veces, esas miradas dicen "es discapacitado". Y esa diferencia, en apariencia sólo verbal, es semánticamente enorme para los padres -y debería serlo para la sociedad-.

Los padres consideran la mirada ajena hacia su hijo dirigida hacia ellos mismos. "Sienten que es discriminatoria porque su hijo es mucho más que la discapacidad que posee", aseguró la especialista, autora del libro "¿Alguna vez mi hijo podrá..?" (Ed. Lumen, 2003).

Caricaturas: HuadiSENTIMIENTOS ENCONTRADOS

Todo padre que tiene un hijo discapacitado, según Scholand, tiene sentimientos encontrados. "El amor hacia el niño es inmenso, pero también está el cansancio y la bronca hacia la sociedad que mira a su hijo con discriminación."

Para la psicóloga, la mirada es formadora de la identidad del niño y, muchas veces, las miradas que recibe no son constructivas. De ahí la importancia de "reforzar en los papás la idea de ofrecerles a sus hijos una visión más integral" que incluya sus cualidades, fortalezca la autoestima y, en definitiva, le asegure calidad de vida.

Eso permitirá, según Scholand, que cuando el niño llegue a la edad escolar o vaya a un parque o participe en reuniones sociales, ya sea con amigos o familiares -"donde también están esas miradas"-, la seguridad en sí mismo que le hayan fomentado desde el nacimiento le permita "que se maneje más cómodamente a pesar de cualquier mirada discriminatoria".

Pero ya en el siglo XXI, qué motivos nos impulsan a mirar distinto a nuestros pares, especialmente cuando son chicos. "Todo lo diferente asusta, y la sociedad llena con fantasías todos los supuestos de por qué un chiquito está como está o le pasa lo que le pasa", explicó Scholand.

La cultura de una sociedad determina la construcción que hace de aquello que es diferente. En este caso, otro ser humano. Según la psicóloga, si la carga cultural favorece esa construcción, se da la integración social. Pero si la entorpece, surge la discriminación.

Como ejemplo, menciona la existencia en Canadá de una norma que (como la sancionada en 1994 en nuestro país) exige que todos los establecimientos de la administración pública tengan rampas y apertura automática de puertas, entre otras facilidades, para las personas con discapacidades. .

"Acá están", afirmó desde su lugar de residencia. .

En la Argentina, en cambio, "están las intenciones, pero falta llevarlas a la práctica", consideró Scholand al comparar la forma en que la sociedad canadiense recibe a las personas con capacidades diferentes.

La causa, ¿puede ser la falta de los recursos necesarios?, consideró la entrevistada. Una causa, opinó, puede ser económica. Pero otra, sostuvo, es la falta de conocimiento que la población tiene de las necesidades de quienes son diferentes, "que quedan atrapados arquitectónicamente en sus casas sin su derecho a trasladarse cómodamente".

PARTICIPACIÓN

Por eso, la mejor manera para que un chico discapacitado participe en ese moderno escenario social es "estando seguro de sí mismo". La valoración que los padres hagan -y le comuniquen- de sus capacidades le permitirá lograrlo.

En ese proceso de formación aparecerán las preguntas sobre la discapacidad que, para la especialista, no es excusa para que los padres esperen las dudas del niño para hablar con él. .

"Cuando un niño pregunta, es porque puede recibir una respuesta y cuando hace una pregunta la respuesta tiene que estar... Acorde a su edad, claro", recomendó. Para eso, lo mejor es darle la información a través de palabras y acciones a medida que crece. .

"La mirada no es sólo a través de los ojos", agregó. También importa el contacto físico de los padres con sus hijos y cómo los hacen participar de actividades comunes. "Todo eso forja la personalidad y lo hace un niño íntegro", opinó la especialista, también como mamá.

La familia extensa -tíos, primos, abuelos, etcétera- también es parte de la sociedad, si bien difieren los afectos. De la misma forma en que un chico con discapacidad se relacione con los familiares, lo hará con la sociedad.

Desde ya, la mirada que el chico recibe de los familiares "es un entrenamiento para, más tarde, enfrentarse a la sociedad", opinó antes de definir enfrentarse como "tratar de no encerrarse en sí mismo".

En tanto, la excesiva protección de un chico de la mirada social "es postergar la situación".

Ya sea en los casos de discapacidad física o intelectual, "el que un chico se sienta seguro de sí mismo, y eso lo construye, por ejemplo, la libertad de entrar y salir de su casa, hará que al crecer siga haciéndolo sin problemas". Aunque al principio les parezca a los padres que lo están exponiendo a un peligro, según la psicóloga, no lo es si lo van acompañando.

"En la medida en que se tome conciencia de lo que es la calidad de vida, que no sólo tiene que ver con un buen pasar económico, sino también con facilitar los accesos, tener una ley de amparo que se pueda utilizar o que exista la Justicia, mejorará la mirada de la sociedad", concluyó Scholand.

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