Lic. Psic. D. Georgette Salmón Cuevas de Zacatecas (México) nos ha remitido este interesante artículo para su publicación.

DISCAPACIDAD, UNA IMAGEN DE AYER Y DE HOY

Ahora es sabido que la discapacidad ya no tiene la misma conceptualización que antes; pues todo ha ido evolucionando, no solo en el aspecto médico y tecnológico, sino también, en el aspecto jurídico y humanístico de la misma.

Este cambio no ha sido de manera espontánea,  ni mucho menos podemos afirmar que ha sido fácil. Recordemos los tiempos antiguos en los se tenía tal culto a la perfección corporal, que el discapacitado simplemente no podía ser considerado como parte de la comunidad; en la Grecia antigua era común la practica de sacrificar al vástago que naciera con alguna malformación. En los tiempos de la edad media en  que la explicación a la discapacidad era en base a la demonología, fue entonces cuando la persecución se extendió, pues consideraban que debían ser purificados de la posesión demoníaca.

Cuando se formaron los grupos de trabajo, en los que, con la llegada de la revolución industrial, el discapacitado ya no tenía cabida, pues dejaba de ser "productivo", con la creciente sistematización de la producción, también se sistematizo el sistema obrero, las artes y oficios que antes eran desempeñadas por todos, ahora eran cosa de "solo algunos". Con la llegada del siglo XIX se encuentran ya, trabajos dirigidos a realizar acciones, en torno a la atención de las personas discapacitadas; los primeros trabajos que se realizaron fueron en torno a discapacidad visual y auditiva. El modelo organicista subsistía bajo este periodo.

Con el devenir del tiempo encontraremos que la visión de la discapacidad ha ido teniendo diversas facetas en torno a los modelos de la época, pues, en la post-guerra entre los años de 1913 y 1918 surge la noción de la persona;  que como ser social, tiene que ser reincorporado a su medio; esto bajo el modelo socio ambiental.

Cuando se da el conflicto bélico de la segunda guerra mundial, surge el modelo rehabilitador, los soldados a menudo perdían sus miembros, y volvían a casa a adaptarse a la exigencias del medio, y vivir en sociedad.

Fue hasta 1960 cuando se considera que tanto la sociedad como la persona deben encontrar formas de relacionarse. Con ello, se da un giro trascendental, pues ya no solo era rehabilitación, adaptación, función, como lo sugiere el modelo médico; sino que, ahora el medio también podía y debía adaptarse a las personas con discapacidad.

Además de ello, también en la escolarización de las personas se ha dado un avance significativo. Puesto que también en las instituciones educativas se retomaba este modelo médico, la forma de atención en las escuelas de educación especial era en torno a la rehabilitación del individuo para su pronta reintegración al medio y mientras esto sucedía la atención debía realizarse en instituciones paralelas a la escuela.  Mientras que ahora se considera que la respuesta en la escuela debe ser en medida de lo posible, dentro de la escuela a la que acuden todos. Dando una respuesta psicopedagógica basada en las necesidades educativas especiales, y donde se considera que no solo la persona discapacitada puede presentar una necesidad educativa especial; pues se le dará igual respuesta educativa a quien la requiera aunque no tenga alguna discapacidad.

Con el surgimiento del modelo social encontramos otra manera de concebir a la discapacidad, en el, se explica el suceso de la minusvalía como una forma de opresión social, en la que, si bien anteriormente se liberaba a las personas discapacitadas de responsabilidad social, también se le coartaban su derechos, la "cura" para el modelo social no es lo importante, si no se le considera antes como una persona, si no existe un cambio en el constructo que se ha hecho de la discapacidad, de poco sirve la visión medicalizadora en la que la solución esta en la misma persona, pues la sociedad misma no se modifica. Si queremos realmente ser incluyentes, tenemos que empezar a deconstruir, tal vez entonces podamos no solamente entender, si no interactuar con el concepto, con la visión o la reconstrucción. Si somos una sociedad inclusiva, en la que no solo es suficiente su presencia, si no su participación, en la que se consideren los derechos y las obligaciones de todos, el término de diversidad esta en boca de todos nosotros, pero también debe estar en la actitud y la práctica de todos, con la responsabilidad social compartida, en la que todos podamos decidir y transformar; estaremos dando cabida a que continúe la transformación que se ha venido dando desde la antigüedad, es innegable el hecho de que la sociedad continua su proceso transformador y ese suceso no deja de lado este tema, también cambia, continua modificándose,  ya no solo vasta con que quienes no somos discapacitados hablemos de ello, puesto que ellos mismos lo expresan: " nada de nosotros, sin nosotros ", y así continuará en delante. Este cambio no tiene que ser homogéneo, la importancia reside en que existe y cada uno de los aspectos que lo circundan también sufrirá ahora un cambio.

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