Verónica Palomo Martínez. Medicina General (U.A.G.).Sexología Educativa / Sexología Clínica o Sexoterapia / Sensibilización y Manejo de Grupos. (I.M.E.S.E.X.).

El presente artículu fue publicado en Publicado en A.M.COM.MX el 8 de Junio de 2010

DISCAPACIDAD vs MINUSVALÍA

Por Verónica Palomo Martínez

Hay situaciones de vida que suelen ser incomprendidas, rechazadas, ignoradas, vistas con molestia o hasta con lastima, entre ellas la discapacidad y la minusvalía.

Esto suele ocurrir por la falta de respeto a la diferencia, por la no aceptación de dicha situación, por miedo a que pueda existir en nuestra familia o en nosotros mismos, y muchas otras cosas, pero la más importante es la falta de empatía con las personas que viven una situación de éstas; es decir, no ponerse en sus zapatos para comprender cómo se sienten, lo que pasan por “no ser como los demás” y lo que necesitan para integrarse y ser felices.

Como este tema suele ser poco contemplado, es importante conocer ciertos conceptos e ideas antes de hablar de algo más específico.

Discapacidad y minusvalía son términos utilizados con mucha frecuencia, que se consideran sinónimos o se cree que se refieren a lo mismo. Mas lo que ocurre es que no sabemos sus verdaderos significados y por eso los usamos indistintamente.

Realmente son términos diferentes que se relacionan; la OMS los define como:

Discapacidad”: toda restricción o ausencia (debida a una deficiencia) de la capacidad de realizar una actividad en la forma o dentro del margen que se considera adecuado para un ser humano de acuerdo a su edad y género; o sea, es la pérdida de funcionalidad o habilidad para desempeñar las actividades de la vida cotidiana.

De aquí, hay que considerar que “Deficiencia o Déficit”: es toda pérdida o “anormalidad” de una estructura o función psicológica, fisiológica o anatómica; esto es muy preciso, bien definido y medible, ya que se delimita en un órgano o su función.

Minusvalía”: Es una situación de desventaja para un individuo determinado, a consecuencia de una deficiencia o de una discapacidad, que limita o impide el desarrollo de un rol que es “normal” en su caso, en función de la edad, sexo y factores psicológicos, culturales y sociales. Esta situación de desventaja se manifiesta en función de la relación de la persona con su entorno.

Es decir, una enfermedad o situación puede producir una deficiencia en una parte del cuerpo, ésta genera una discapacidad al disminuir su función y puede significar una minusvalía al relacionarse con su medio.

Un ejemplo: una persona que presenta miopía (deficiencia) puede usar lentes y realizar actividades cotidianas (no tiene minusvalía); si a pesar de los lentes no ve bien, presenta una discapacidad. Si no pudiera trabajar, estudiar, salir sola, etc., afectando su integración y desempeño social y cultural, podría considerarse que tiene una minusvalía.

Con lo que podemos darnos cuenta que no todas las personas con una deficiencia sufren una discapacidad ni todas las que tienen una discapacidad tienen una minusvalía.

Asimismo, hay que reconocer que la minusvalía tiene mucho que ver con las personas que viven a su alrededor y en su comunidad, ya que muchas veces impiden que se integren socialmente poniéndoles restricciones y sobreprotegiéndolas al considerar que “no pueden” o “no deben” hacer ciertas cosas.

Además de su ambiente físico, ya que no hay o son pocas las instalaciones y facilidades para que se desenvuelvan por sí mismas, tanto en sus hogares como en comunidad, y las que hay son obstruidas, ignoradas o destruidas.

De aquí la necesidad de crear consciencia y educar sobre tolerancia y respeto hacia las personas que presentan cualquier tipo de discapacidad, así como su integración y no discriminación para que no presenten minusvalía.

Respecto a discapacidad, hay diversos aspectos que hay que tomar en cuenta como: si es de nacimiento o adquirida; si el déficit es físico, sensorial o intelectual; si es temporal o permanente; si afecta sólo una parte, una gran parte o la totalidad y su funcionamiento; si se considera leve, moderada o severa; si se presenta sólo una o más discapacidades; si es estable o progresiva.

Conocer dichos aspectos ayuda a saber cuáles son sus necesidades básicas o los requerimientos a llenar para que un ser humano alcance el bienestar, la felicidad plena y una calidad de vida óptima.

Para terminar, hay que saber que también existe discapacidad social, la cual incluye a personas indigentes, con adicción a drogas o alcohol, sexoservidores, delincuentes, privadas de su libertad, en situación de abandono o de calle, entre otras.

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