Por Pepa Torres, Directora Gerente de FEACEM

Fuente: CERMI SEMANAL

EL EMPLEO DE LAS MUJERES CON DISCAPACIDAD EN ESPAÑA

Pepa Torres Pepa Torres

Si nos abstraemos de la situación de crisis actual, los cambios experimentados en el mercado de trabajo español en los últimos años se deben, en gran medida, a la incorporación de la mujer al empleo. Las diferencias en la tasa de participación de hombres y mujeres se han ido reduciendo y las tasas de empleo y paro también se han ido aproximando, aunque todavía son muchos los retos pendientes, muchas las diferencias y las desigualdades que se manifiestan cuando se compara la situación de las mujeres con la de los hombres (características laborales como el sector de actividad, el tipo de ocupación, contratos y jornada laboral, ingresos salariales, etc.)

Este avance en la participación de la mujer en el mercado de trabajo se ha visto reflejado muy tímida y limitadamente en la situación de las mujeres con discapacidad.

Si bien es cierto que la desigualdad en las tasas de participación en el mercado de trabajo de las mujeres con discapacidad se han reducido en los últimos años aproximándose mínimamente a las tasas de las mujeres en general y más significativamente a las tasas de los hombres con discapacidad (llegando a tener una tasa de paro inferior), no es menos cierto que continúa persistiendo una clara situación de discriminación múltiple respecto a su participación en el ámbito social y económico. Sirvan algunos datos para reforzar esta afirmación:

Las características fundamentales de las mujeres con discapacidad en edad laboral son dos: su elevadísima inactividad: el 66,5% de las mujeres con discapacidad en edad laboral son inactivas y su elevada edad: el 65,9% de las mujeres con discapacidad en edad laboral es mayor de 45 años.

La contratación de mujeres con discapacidad en el año 2013

La contratación de personas con discapacidad fue, en el año 2013, muy positiva. Pero este aumento de la contratación es mayor en el caso de los hombres con discapacidad (16% frente al 10,8%). Aun así, el balance de la contratación de mujeres con discapacidad ha sido muy positivo ya que, en el total de contrataciones, la contratación de mujeres ha disminuido un 1,77%.

Si hacemos referencia a la estabilidad en la contratación de personas con discapacidad, esta ha descendido en el año 2013. El descenso en la contratación indefinida durante el 2013 ha tenido un mayor impacto en el caso de las mujeres con discapacidad; sin embargo, en los últimos diez años la contratación indefinida de las mujeres con discapacidad se ha mantenido bastante estable (descenso acumulado del 1%) siendo la contratación indefinida de hombres con discapacidad la que ha sufrido un importantísimo descenso (-26,14%).

La contratación de las mujeres con discapacidad tiene una clara tendencia a la contratación parcial: el 54,7% de los contratos a tiempo parcial realizados a personas con discapacidad lo son a mujeres con discapacidad; el 53,4% de los contratos realizados a mujeres con discapacidad lo son a tiempo parcial.

Las mujeres con discapacidad como demandantes de empleo en 2013

El 51,06% de los demandantes parados con discapacidad son mujeres. La diferencia entre sexo se ha ido acortando en los últimos años, siendo en el año 2013 el reparto entre sexo muy similar al que se da en el total de parados general (el 51,19% son mujeres). Además, las mujeres son mayoría entre los parados con discapacidad mayores de 45 años.

El 52,6% de las personas con discapacidad paradas de larga duración son mujeres. Si bien, la diferencia entre sexo de los parados con discapacidad de larga duración se ha ido reduciendo.

Las mujeres con mayor edad son las más afectadas por el paro de larga duración: del total de personas con discapacidad que se encuentran en el tramo de edad de mayores de 45 años, el 58,27% son mujeres; de todas las mujeres paradas de larga duración, el 58,03% son mayores de esa edad.

Menor salario de las mujeres con discapacidad

Según los últimos datos publicados referidos al año 2011: el salario de las mujeres con discapacidad fue un 6,3% inferior al salario de las mujeres sin discapacidad y un 13,7 inferior al salario de los hombres con discapacidad.

Conclusión:

La participación de la mujer con discapacidad en el mercado de trabajo, a pesar de los tímidos avances producidos, sigue presentando una “desoladora instantánea”, tanto si la comparamos con la situación de los hombres con discapacidad como si la comparamos con la situación de las mujeres sin discapacidad: mayor tasa de inactividad, menor tasa de empleo, mayor incidencia de la temporalidad, mayor incidencia de la contratación a tiempo parcial, menor nivel salarial, peores condiciones laborales, situaciones de segregación horizontal y vertical, obstáculos para la conciliación, etc.

Además, a las situaciones de discriminación resultantes de su doble condición de mujer y persona con discapacidad se añaden otras derivadas de condiciones personales o sociales: edad, etnia, entorno en el que residen, nivel socioeconómico, nivel cultural, etc., que agravan su situación de desigualdad social y que limitan sus posibilidades de acceso al empleo en igualdad de oportunidades

La Acción

Esta realidad devalúa la presencia social de las mujeres con discapacidad, abocándolas a una posición frágil y precaria en el mercado de trabajo que conduce, inexorablemente, a relaciones de dependencia e inequidad.

Para cambiar esta realidad y erradicar estas desigualdades es necesaria la actuación conjunta de todos los actores implicados y renovar y rediseñar las políticas públicas que inciden en el empleo, pero es imprescindible hacerlo desde una nueva perspectiva tridimensional: la transversalización de edad, género y discapacidad como prioridad y desde un enfoque holístico.

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