| Desde el principio de los tiempos el ser humano ha discriminado a todo lo diferente, bien sea por el sexo, por el color de la piel o por deficiencias.
Las personas con discapacidad han corrido suertes dispares, donde mejor se les trataba era en el antiguo Egipto donde se les adoraba ¡benditos sean los egipcios!, pero luego llegaron los atenienses y los romanos que los despeñaban desde el alto de una roca, mas tarde en la edad media los creían endemoniados, los quemaban en la pira y los excomulgaban, en algunos casos los escxondían o los encerraban en cárceles o monasterios, tal era el caso del jorobado de notre-dame.
Unas cuantas personas se dieron cuenta de esta tara de la sociedad fueron Luis Braille, Juan Luis Vives y otros emprendedores a los que tanto debe la humanidad.
A principios del siglo XIX seguían encerrándolos aunque se crearon algunas instituciones al efecto, pero sólo eran asistenciales, la rutina les había "enseñado" que eran unos obsesos sexuales y que había que alejarlos de la sociedad. Más tarde sobrevino la escolarización para TODOS y es cuando se empezaron a detectar las primeras necesidades de una población que hasta ahora había permanecido esotérica, oculta en la sombra como el fantasma de la ópera.
Se crea el IMSERSO y mas tarde la LISMI (Ley de integración del minusválido 1982) donde se recogían los derechos de ACCESIBILIDAD, AUTONOMÍA, DERECHOS A AYUDAS TECNICAS Y A UN TRABAJO ACORDE A SU DISCAPACIDAD e instauraba a los poderes públicos a eliminar las BARRERAS, trabas permenentes o temporales que impedían el acceso, la comunicación y la libre utilización de los servicios, instaurando también a los elementos privados a su cumplimiento.
Pues bien, aunque esto se modificó en 1990 con la creación de las Pensiones No Contributivas aún queda mucho por hacer, como muy bien dice la frase de inicio "la discapacidad nace de la mirada del otro" aún quedan conciencias que remover y mentes que educar para que todas las personas sean iguales ante la ley, según reza un viejo adagio de Aristóteles que cito a vuelapluma y dice: el único estado en que se es libre es en el que todos los hombres son iguales ante la ley.
Esperemos que no haya que soñarlo y que se convierta en una realidad, en que se note autentica normalidad en la sociedad hacia el colectivo de las personas con deficiencia, con discapacidad o con minusvalía y que verdaderamente ésta sociedad sea igualitaria para todas las personas.
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