Mare Cabrera, es periodista en Canarias.

LA HISTORIA DE FÁTIMA
Por Mare Cabrera

'La Educación Especial debe facilitar el conocimiento social del niño y el acceso a su forma de comunicar y expresar sus deseos, promoviendo modelos de crianza, educativos y relacionales coherentes y estables, basados en actitudes de diálogo y de la aceptación de los modos alternativos de ser'.- Atención Temprana. (Elsa Rodríguez Tadeo).

Me llamo Fátima y tengo 7 años. Voy al colegio todos los días, me gusta mucho, aunque a veces me agobio porque me cuesta llevar el ritmo de mis compañeros, no digo nada, pero mi señorita se da cuenta en seguida y me da láminas para pintar o para hacer caligrafía. Lo que más me gusta de mis deberes es borrar lo que hago mal, me regañan por eso, se dan cuenta de que me equivoco a propósito, pero es que disfruto mucho frotando fuerte y soplando después los cisquitos, que caen por el suelo y se parecen a los copos de nieve que vi cuando viajé con mi madre a esquiar.

A veces no me entienden, noto que algunos niños me miran por la calle y se ríen, muchas veces tengo que escuchar: "pobre niña... nacer así..." yo no lo entiendo, a mi me encanta como soy, aunque sé que no soy igual que los demás. Tengo Síndrome de Down, nací así, y mi padre, al enterarse, dejó a mi madre.

Por eso me he criado con ella y con mi abuela, me da igual, él se lo pierde, porque ella me dice que soy la niña más bonita que ha visto nunca, y que todos los que me conocen me quieren.

Paso un buen rato en mi clase con todos mis compañeros, pero durante unas 7 horas a la semana voy a la clase de Educación Especial, allí me espera mi otra señorita, que es muy buena y cariñosa conmigo. Me está enseñando a leer, con mucha paciencia porque me cuesta un poco y me aburro enseguida.

Prefiero jugar con algunos de los niños con los que comparto las clases en la llamada aula de P.T. término con el que se llamaba antes a la Ecuación Especial , significa: Pedagogía Terapéutica, y según tengo entendido se basa en la antigua concepción que se tenía de la educación a personas con algún tipo de discapacidad, en la que se da más importancia a la "terapia" a la "curación" médica de estas, pero ahora no, se han dado cuenta de que ser discapacitado no supone una enfermedad, sólo una característica más de la persona, y yo, como el resto de niños, tengo muchas.

Mis ojos son achinados, y eso me divierte mucho, me gusta vestirme con trajes rosas de princesa y por eso mis muñecas van todas de ese color.

Mi madre siempre me compra ropa preciosa. Estoy acostumbrada a ver niños y adultos con Síndrome de Down con ropa oscura, parecen más viejos, pero mi señorita me dice que esto no debe ser así, existe un término: Inclusión, que está haciendo furor en la Educación Especial , defiende que las personas con algún tipo de discapacidad tienen que vestir, salir, divertirse, relacionarse conforme a sus edades, sus gustos y sus preferencias.

Si lo pensamos, ver a niñas de 15 años con ropas holgadas y tristes las separa aún más de las compañeras de la misma edad. ¿Y acaso lo que se pretende no es adaptarlas a la sociedad?

En clase hay niños de China, de Sudamérica, canarios, peninsulares, marroquíes. si los miras no ves en nosotros más que diferencias, ¡y qué divertido es! ¿Por qué tenemos que ser todos iguales? Una vez me dijeron una frase muy bonita: "Si la naturaleza se deleita con la diversidad, ¿por qué no lo hacemos los seres humanos?"

En el colegio, la integración más complicada es la de los niños con discapacidades intelectuales como la mía, si le sumamos características físicas marcadas, aún más.

A veces los padres no están de acuerdo con que sus hijos vayan a clase con alumnos con estas discapacidades porque dicen que se verán retrasados en su educación. ¡Qué equivocados! Según me dice mi seño, los estudios realizados demuestran que los alumnos que comparten su educación con personas con discapacidades aumentan la tolerancia, el sentimiento de ayuda y colaboración, el respeto por las diferencias. y por supuesto no se retrasan en absoluto.

Se convierten en personas más preparadas, porque serán conscientes desde muy pequeños de una gran verdad: la sociedad está repleta de matices a los que debemos adaptarnos. Ayudar, comprender, aceptar... nos hace ser mejores.

Lo fácil para muchos es tenernos apartados en centros, sin relacionarnos con otros niños, así no vamos a conocer el mundo más allá de las cuatro paredes del colegio, como ocurría anteriormente, por suerte hay muchos profesionales que abogan por la inclusión, una palabra mágica que me indica que hay un futuro más halagüeño para las personas que, como yo, creemos en las diferencias como algo enriquecedor.

De mayor quiero ser maestra, y se que voy a lograrlo, de hecho, el primer licenciado Síndrome de Down es español. Siempre dice que sus padres lo educaron para el mundo.

No voy a vivir encerrada, tendré que hacer la compra, coger la guagua, hacer la comida, elegir mi ropa, hacer recados por eso yo quiero y pido que me eduquen para vivir en el mundo, sin miedo.

Mare Cabrera
[Lunes, 7 de agosto de 2006]

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