Eliana Pérez-Egaña es madre de un niño con Síndrome de Asperger

Enero, 23 2006

MADRES DE NIÑOS DE DESARROLLO NORMAL QUE DISCRIMINAN A NIÑOS CON SÍNDROME DE ASPERGER

Como madre de un niño con Síndrome de Asperger, me siento en la obligación de insistir en las ideas prejuiciosas que algunas personas, madres de familia, tienen respecto a este tipo de discapacidad. En muchos programas de elevada audiencia, se sugiere que los niños con Síndrome de Asperger son potencialmente agresivos o que poseen una tendencia innata hacia la agresividad, nada más lejos de la verdad. Los niños afectados por este trastorno del espectro autista, son especialmente ingenuos puesto que no saben interpretar las intenciones de los demás, carecen de malicia, no entienden las bromas, los engaños, las mentiras, las frases en doble sentido o las metáforas.

Este tipo de programas únicamente alienta las ideas prejuiciosas de aquellas personas que no se distinguen por su tolerancia y que más bien sirven de influencia en otros para que los niños afectados por este síndrome sean discriminados por sus compañeros de aula y así mismo, rechazados por ellos.

Los niños con síndrome de Asperger son integrados en colegios no especializados, pues su inteligencia no está afectada, sin embargo, al hacerlo, no se tiene en consideración que necesitan una serie de recursos que les permita integrarse de forma adecuada en ellos. Uno de los principales problemas que obstaculizan que esta integración se lleve  a cabo, es la actitud de rechazo que algunas madres de otros niños de desarrollo normal tienen hacia los niños que sufren de alguna discapacidad. Esto es, que consideran que los niños afectados por el Síndrome de asperger puedan agredir de forma intencional a sus hijos o constituyan una amenaza para su integridad, así, comentan que deberían acudir a centros especializados para personas discapacitadas, evitan que sus hijos tengan cualquier tipo de contacto con estos o los rechazan de forma solapada comentando a otras madres una supuesta agresividad que no es una característica que describa el comportamiento de los niños afectados.

Es realmente vergonzoso que estas actitudes se sigan manifestando por algunas personas que carecen de la información o preparación suficiente para permitirse opinar al respecto de un tema tan serio como este. Hablamos de discriminación, nos oponemos radicalmente a ella, sin embargo, seguimos encontrando a quienes están dispuestos a llevar a la práctica sus ideas prejuiciosas.

Estas actitudes solo consiguen que el niño afectado vaya cayendo en el aislamiento y que no tenga las mismas oportunidades que cualquier otro niño de desarrollo normal para establecer vínculos de amistad.

Rechazar a un niño discapacitado, hacer todo lo posible para que este sea marginado, propagar información que no tiene nada que ver con la realidad, incidir en otras madres de familia para que manifiesten la misma actitud es algo contra lo cual debemos de luchar. Dejarnos llevar por comentarios mal intencionados cuyo único propósito es evitar que nuestros hijos de desarrollo normal no puedan verse amenazados por quien no representa ninguna amenaza es una actitud de la cual deberíamos sentirnos avergonzados.

Soy madre de dos niños, uno de desarrollo normal y otro con síndrome de asperger y puedo decir con orgullo que he educado a ambos en el respeto y la tolerancia . Los principales valores son adquiridos en nuestros hogares. Los niños no adquieren ideas prejuiciosas si es que sus propios progenitores no se las inculcan. Acabemos ya con la hipocresía, con la discriminación, con el rechazo al que algunas y gracias a Dios, pocas personas exentas de sensibilidad suelen utilizar de forma disimulada para así sentirse seguras.

Los niños con Síndrome de asperger no son un peligro para la sociedad, son sensibles, cariñosos, y cumplen las normas a rajatabla, son honestos y sinceros sencillamente porque no entienden la mentira ni las dobles intenciones, somos nosotros los que en ocasiones deberíamos de aprender de esa forma tan mágica, inocente, insospechada , infantil e ingenua con la que ven la vida y ese mundo que muchas veces no comprenden, puesto que no lo dividen en jerarquías,para ellos no existen las condiciones, ni las diferencias, para ellos no hay divisiones sociales, para ellos no existen diferencias de razas, color o religión. Somos nosotros quienes dividimos el mundo a nuestro antojo, quienes utilizamos a otros, quienes manipulamos para conseguir nuestros propósitos, quienes arrebatamos o discriminamos, quienes hacemos de la vida un camino lleno de obstáculos. Los niños con síndrome de asperger carecen de sentido común, pero rebosan de honestidad.

Es hora de que aquellas madres que advierten como una amenaza que un niño discapacitado acuda a la misma aula que niños de desarrollo normal empiecen a cuestionarse sus actitudes y dejen de establecer diferencias y de influenciar en otras madres para que la integración de los niños afectados no se lleve a cabo.

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