Artículo publicado el 3 de enero de 2013 en Diario Progresista

REPRESENTATIVIDAD EN LA DISCAPACIDAD: La desinformación, por Víctor Villar Epifanio

Ya he tratado anteriormente y de manera general el tema de la representatividad de la discapacidad. Estas líneas son para llamar la atención sobre la desinformación que hay sobre este tema, sus consecuencias y sus posibles soluciones.

Un Movimiento de masas, (cuatro millones de personas en el caso de la discapacidad), no puede ser representativo, sino es conocido dentro y fuera del colectivo representado, o al menos con quien tienen que trabajar. Me explico.

Como ya os dije en mi anterior columna e informamos en Diario Progresista Edición Castilla y León, el pasado día 26 de diciembre se celebró una reunión entre varias asociaciones de personas con discapacidad y dependientes de Burgos y Valladolid. Cual fue mi sorpresa cuando descubrí el grado de desconocimiento de las estructuras de personas con discapacidad  en el propio colectivo y las personas que tienen que trabajar con el mismo. Vaya por delante, que no culpo tanto a las personas allí presentes, como a lo cerrado y apartado de la sociedad de este movimiento. Eso sin contar con las diferentes plataformas existentes y enfrentadas solamente en la  Comunidad Autónoma de Castilla y León.

Esas causas hacen que el CERMI (Comité Español de Representantes de Personas con Discapacidad), carezca de la representatividad que debería tener. A pesar de que esta gran plataforma solamente admite Asociaciones de más de 800 personas y esto obliga a las asociaciones a agruparse en federaciones y confederaciones, estas apenas son conocidas, ni siquiera por el propio colectivo, lo cual perjudica el número de personas con discapacidad que se asocian.

Esto se debe a que el asociacionismo de la discapacidad ha perdido su objetivo primigenio: la ayuda mutua. Esto tiene como consecuencia que lo que empezó a finales de la década de los 70 siendo un movimiento civil de personas afectadas y sus familiares para conseguir sus derechos sociales y servicios realmente necesarios, se ha convertido en una maquinaria semiempresarial, cuyo máximo objetivo en mantenerse a sí misma.  Lo más grave del asunto, es que cuando surge cuando la sociedad civil intenta organizarse por sus intereses y choca con el aparato ya construido a lo largo de más de tres décadas a la que se la otorga toda representatividad.

Las posibles soluciones a esta situación, serían las siguientes:

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