ACÓSAME (Un imperativo) Por Guillermo Puga de Cuba

AcosameI

No te contengas. Rompe amarras
Y acósame
mientras camino el lento paso,
no te quedes ahí, con los ojos enjaulados, qué demora,
una vez unidos, la distancia entre tu temblor y el mío:
De lo que haya de pasar, para bien o para mal,
cúlpame a mí,
te doy esa opción, pero suelta amarras,
y alcánzame;
llévame,
antes de doblar la vida,
allí, al tiempo, al espacio que no tenemos
y congeniemos reprimido este bendito deseo
(¿por qué ha de ser maldito?)
que casi se marchita si no lo recuperamos,
lo siento,
cuando pide a grito que lo devoremos.

Sí.
Empecemos con el movimiento táctil
de las yemas de los dedos.

II

No me sigas con la mirada;
Así, como pueril juego, no se vale.
Sígueme con el hambre a saciar que pide
el cuerpo
¿y por qué no? También el alma.
Desnudémonos ya,
mucho antes de que lleguemos a donde no vamos
y pálpame palmo a palmo la geografía,
los accidentes
de este cuerpo que hace explosión.

Acósame.
Tenerte. Déjame entre la espalda y la pared
y enjaular tu torso en ávidos brazos
y liberados, caso omiso a quien nos pide sumisión,
tragarme tu garganta con mi lengua
(el mejor de mis gustos)
y tú, apagarme con la luna de tus manos
(el mejor de los tuyos)
el sol que abrasa
tu objeto que avivas con tu lascivo beso.

III

Pero mientras esto no ocurra
persiste con tu acoso en la mirada
con tus hambrientas manos aferradas a tu sueño.

2002. Guillermo Puga

Página principal | Relaciones| Literatura | Ocio y Accesibilidad| Investigación| Otros| Contacto
Versión 4.0 | © Reservados derechos | E-mail | Anti Spam