ISABEL ESTHER LEW

EL HACEDOR DE SUEÑOS

EL HACEDOR DE SUEÑOS

El hacedor de sueños soñaba
que un día podría hamacar todas las cunitas quietas
y cantar un arrorró definitivo
para que nunca quedase en el mundo, un niño sin arrorró.

El hacedor de sueños que tenía una barba muy larga,
quería hacer una magia con ella:
transformándola en una inmensa manta
que protegiese para siempre a los niños del frío.

El hacedor de sueños se perdía entre las miradas de los niños
entraba por sus ojos
y los miraba como nadie era capaz
y cuando un niño lloraba el hacedor de sueños lloraba como un niño

El hacedor de sueños deseaba tener miles de brazos...
El hacedor de sueños, soñó una gran fiesta
dónde todos los huérfanos de amor
ganaban sus sueños de amor
El hacedor de sueños, soñaba con que un día
toda la gente soñase
con ser un hacedor de sueños.

DRENAJES DEL ALMA

DRENAJES DEL ALMA.

Tardé demasiado y los tenía,
callados, quietos y locos
Tardé como una tarde de ajedrez,
misteriosa amante de mi viejo.
Otras imágenes, se revuelven inquietas
ojos azules, boca pequeña
sensible, discreta
llena de música
de adentro para afuera
o, y viceversa.
Otras imágenes
misterio, dulzura y dolor
oídos fallados,
los tuyos, los míos, los nuestros
los que te dieron una rara
especie de silencio,
silencio harina
pizzas y tortas...
Tortas alfajor
Tortas de crema
Tortas de cumpleaños
De fiestas...
Si pudiera regalarte mis oídos.
Ya no los quiero.
Escuché lo suficiente
pero vos, mi hermosa,
aún no comenzaste.

 

ISABEL ESTER LEW
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