ArbolTIEMPO

Fluyen la vida y la muerte en mi sangre
que no son más que la palabra: tiempo.

Me olvidé de a donde voy
y no se de donde vengo.

Respiro, palpito, sueño.
Ruge con gozo esta fuerza
Mientras vivo aquí en mi reino.

Voy naciendo poco a poco
al tiempo que voy muriendo.
Voy muriendo lentamente
y lentamente naciendo.

La sal del mar me reseca
el tiempo de los recuerdos
La humedad de mis entrañas
hidrata mis sentimientos.

Busco el placer noche y día
de saber que estoy sintiendo
Me duermo envuelta en mi risa
y con mi llanto despierto.

Que vieja es la poesía,
como es viejo el sentimiento.
Tan viejos que han de matarlo
quienes más lo llevan dentro.

¿Cómo entenderle a la muerte
si la vida es el misterio?
¿Y cómo pueden morir
quienes aun no nacieron?
¿O cómo pueden vivir
quienes nunca se murieron?

Sospecho que la vida es arte
y el arte envuelve mis miedos
para poder enfrentarme
con la verdad de mis sueños.

He perdido la razón
porque razones no quiero.
Solo quiero un corazón
que palpite con su tiempo.

FlorCORAZONES

Hay mucha fuerza y mucho ruido
en los corazones pisados, pataleados,
zozobrantes, ausentes, perdidos.

Corazones de pronto vivos y de pronto muertos
que de tanto ellos sentir fueron sentidos.

Corazones olvidados, marchitados, divididos
Corazones que no laten donde no habitan sonidos.

Desesperados  en la oscura noche
se despiertan entre gritos,
recuerdan el tiempo pasado
y atrapan momentos vividos.

Corazones que se han muerto,
para enterrarse en el limbo.
Uno de esos corazones,
es posible que sea el  mío. 

Mª Angeles Sierra Hoyos (Octubre 2007)

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