PERROS GUÍA

Informe de la Federación Once de Perros-Guía (FOPG) sobre el tratamiento del derecho de acceso de las personas usuarias de perro-guía o de asistencia en la normativa española

  I. ANTECEDENTES Y SITUACIÓN ACTUAL

Perro-Guía
Perro-Guía

La regulación del derecho de acceso de las personas ciegas o con deficiencia visual usuarias de perro-guía a los lugares y espacios públicos o de uso público se abordó inicialmente por el Estado, a través de dos normas de rango reglamentario: el Real Decreto 3250/1983, de 7 de diciembre, por el que se regula el uso de perros guía para deficientes visuales y la Orden de Presidencia de 18 de junio de 1985 (Disponible en RED o en documento PDF) sobre uso de perros guía para deficientes visuales. La verdadera regulación del derecho de acceso se encuentra en la Orden, ya que el Real Decreto se limitó a reconocer el derecho en términos muy genéricos que requerían de una articulación más específica.

Posteriormente, y como consecuencia de la asunción de competencias en materia de asistencia y servicios sociales por las distintas Comunidades Autónomas, éstas fueron promulgando sus propias Leyes en la materia, unas veces como normas específicas reguladoras del acceso con perro-guía y otras como normas generales en materia de accesibilidad y supresión de barreras en las que se dedicaban uno o varios preceptos al acceso con perro-guía.

En la actualidad la situación de la regulación puede describirse del siguiente modo:

  II. EXAMEN DE LAS NORMAS AUTONÓMICAS: TIPOS.

Un examen general de las diferentes normativas autonómicas permite reconducirlas a tres grandes tipos, utilizando como criterio clasificatorio el grado de concreción o amplitud de la materia objeto de regulación:

A continuación se señalan los rasgos generales de estos tres tipos de Leyes y se indican las Comunidades Autónomas que disponen de cada uno de ellos.

1. LEYES SOBRE ACCESIBILIDAD Y SUPRESIÓN DE BARRERAS

Este tipo de Leyes integran en una misma norma la regulación de todos los aspectos relacionados con la accesibilidad de las personas afectadas por alguna discapacidad y la supresión de barreras arquitectónicas y de la comunicación para las mismas. Suelen regular en un único artículo o, a lo sumo, en dos o tres, el derecho de acceso al entorno de las personas ciegas o con discapacidad visual usuarias de perro-guía.

En la mayor parte de los casos esta regulación se queda en un mero reconocimiento del derecho de acceso, limitándose a determinar que no puede conllevar gasto alguno para el usuario y a dar una definición de perro-guía a efectos de la Ley, remitiéndose normalmente a su desarrollo reglamentario para la concreción de tales aspectos. Dicho desarrollo reglamentario no existe en la práctica en la mayoría de los casos, con lo que la regulación de la materia adolece de una gran generalidad y no resuelve aspectos técnicos y administrativos muy relevantes.

En este tipo de Leyes las conductas que vulneran el derecho de acceso con perro-guía deben normalmente reconducirse a los tipos de infracciones generales en materia de accesibilidad que tipifican, sin contemplar infracciones específicas en la materia que nos ocupa.

Las Comunidades Autónomas cuya regulación responde a este primer tipo son las siguientes:

  2. Leyes sobre Perros-Guía

Este segundo tipo de Leyes autonómicas contienen una regulación específica del derecho de acceso con perro-guía. Pese a las diferencias existentes entre las mismas, pueden señalarse una serie de características o rasgos generales que se cumplen en todas o la mayor parte de ellas, como son los siguientes:

Las Comunidades Autónomas que cuentan en la actualidad con una Ley de este tipo son:

3. LEYES SOBRE PRERROS DE ASISTENCIA

Este tercer tipo de Leyes, que constituyen el estadio más avanzado de la regulación en esta materia, surgen como respuesta a la necesidad de extender el derecho de acceso reconocido a las personas ciegas o con discapacidad visual usuarias de perro-guía a aquellas personas que, afectadas por otro tipo de discapacidad, se sirven como medio auxiliar de movilidad o autonomía personal de perros específicamente adiestrados para dicha finalidad. De esta forma, se engloban bajo la categoría genérica de “perros de asistencia” varios tipos de perros que auxilian a discapacitados y, entre ellos, por supuesto, los perros-guía.

Las Comunidades Autónomas que han promulgado una Ley de este tipo son, por orden cronológico:

No obstante, la extensión que las tres han dado al concepto de perro de asistencia es diferente, de modo que la regulación legal se aplica en todos los casos a los perros-guía pero difiere en cuanto a la inclusión o exclusión de los otros tipos de perros de asistencia.

Así, la Ley de la Comunidad Valenciana incluye como perros de asistencia cuatro tipos de ellos:

Este último tipo no debería haberse incluido en la Ley, ya que no se trata de un perro de asistencia para una persona discapacitada y su regulación plantea enormes dificultades y problemas de muy difícil solución. Aparece definido con una fórmula tan amplia (perros incluidos en los proyectos de terapia asistida con animales de compañía, destinados a visitas a hospitales, centros geriátricos, pisos tutelados, centros de discapacitados, viviendas particulares, etc.) que se convierte, de facto, en un cajón de sastre en el que podría darse cabida a casi cualquier tipo de perro, tenga o no un adiestramiento específico. La complejidad del tratamiento normativo de este supuesto, que no es reconducible a una regulación homogénea como sí ocurre con los verdaderos perros de asistencia es una de las causas que han paralizado la puesta en marcha de las normas de desarrollo de la Ley, contenidas en el Decreto de 3 de noviembre de 2006, del Consell de la Generalitat.

Por su parte, la Ley de Galicia reconoce únicamente como perros de asistencia incluidos en su ámbito de aplicación a los dos tipos siguientes:

No obstante, contempla la posibilidad de que por vía reglamentaria se incluyan otros tipos de perros de asistencia, aunque este desarrollo reglamentario todavía no se ha producido.

Finalmente, la Ley del País Vasco no determina tipos de perros de asistencia, sino que opta por una fórmula de definición general (Son perros de asistencia todos aquellos que hayan sido adiestrados, por entidades especializadas de reconocida solvencia, para el acompañamiento, conducción, ayuda y auxilio de personas con discapacidad) pero que, en cualquier caso, sí vincula necesariamente ese concepto al de ser un medio auxiliar de una persona con discapacidad.

III. PERSPECTIVAS DE FUTURO

La demanda social de una equiparación de derechos entre los usuarios de perro-guía y los discapacitados usuarios de otros perros de asistencia (fundamentalmente los perros de servicio para discapacitados físicos) hace previsible la transformación de las actuales Leyes de Perros-Guía en Leyes de Perros de Asistencia, es decir, que las demás Comunidades sigan la senda ya iniciada por las tres pioneras en afrontar este cambio. Ese proceso se ha iniciado ya en la Comunidad de Madrid y en Cataluña, en ambos casos con la participación de la Fundación ONCE del Perro-Guía.

Sin embargo, como parece demostrar el análisis de las tres Leyes ya promulgadas y los trabajos preparatorios de las dos reformas en curso, ese proceso no ofrece ninguna garantía de convergencia hacia la homogeneidad de la regulación, sino más bien al contrario. Las diferencias no se limitan a la inclusión o no de unos u otros tipos de perros de asistencia, sino que van mucho más allá, afectando a aspectos tan cruciales para los usuarios de perro-guía como son los requisitos y trámites del reconocimiento de los perros por parte de la Administración autonómica, la existencia de distintivos y Registros propios, las condiciones de reconocimiento de los centros de adiestramiento, la cualificación de los profesionales de los mismos, etc.

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