UNA VUELTA POR BILBAO

Excursión turística de escasas cinco horas

Terminé unas jornadas técnicas en Vitoria a las cuatro de la tarde y aún debía desplazarme hasta Logroño para mantener una entrevista de trabajo, por lo que, terminada ésta, consideré mejor descansar que volver a casa de madrugada y así me dirigí a Bilbao con la intención de pernoctar, dar una vuelta por la noche urbana y visitar al día siguiente la ciudad.

Nos hospedamos en un hotel del centro, próximo a la Plaza del Sagrado Corazón. Quería además evaluar la accesibilidad de la ciudad y por ello quise utilizar la silla de ruedas eléctrica a la que afectan más las barreras arquitectónicas.

Con una temperatura excelente me tiré a la calle. El hotel era accesible aunque muy deficientemente adaptado pero la ciudad me dio muchos problemas porque aunque la mayor parte de los rebajes de los pasos de cebra están adaptados muy pocos fueron los locales encontrados que franquearan el paso a una silla de ruedas sin ayuda de terceros. Al final terminé cenando en una terraza ante la imposibilidad de poder acceder al interior de los restaurantes encontrados pues cuando la entrada principal era accesible disponía de un comedor interior con barreras. No obstante y, como ya dije, dado lo agradable de la noche pasear fue un placer.

Al día siguiente, sólo disponíamos de la mañana pero queríamos aprovechar para comprobar cómo se encontraba el transporte. Accedimos al Metro de Bilbao en la estación de San Mamés, junto al campo de fútbol. Todas las entradas del metro tienen dos bocas y en una de ellas además de escaleras mecánicas disponen de ascensor por lo tanto, en caso de llegar a una boca que solo tenga escaleras deberemos tratar de encontrar la entrada con ascensor que en el caso de la parada mencionada no se ve a simple vista por separarlas un edificio lo que averiguamos preguntando.

Bajamos en el ascensor y solicitamos información que amablemente nos fue brindada. Decidimos acercarnos hasta Guetxo cruzando el puente colgante que sabíamos accesible y así lo hicimos. Ligeros y sin excesivo ruido los vagones discurrieron alternando entre la oscuridad del subterráneo y la claridad de los recorridos por el exterior. Llegamos a la parada de Areeta y tuvimos que rodar los dos kilómetros que, más o menos, separa la estación de metro del puente colgante; a las llegada una amable informadora nos facilitó plano e hizo recomendaciones turísticas que sabíamos no podríamos disfrutar pero que escuchamos con atención y educación.

Recorrimos una parte del casco viejo, visitamos la ermita de Santa Ana. Lo que es un decir porque yo no pude entrar por no ser accesible; tomamos café y un riquísimo pincho de tortilla en una terraza del paseo de Zugazarte y con la misma de vuelta al metro para discurrir hacia el punto del que habíamos partido.

El metro tiene una línea que en la parada de San Ignacio se desvía hacia Sestao y que nosotros no tomamos lo que sí haremos en la próxima ocasión que se nos presente, para visitar Baracaldo donde igualmente tienen una estación accesible.

Habíamos comprado un bono de 5 euros que nos dio para los dos viajes ida y vuelta más el traslado a Guetxo por el puente colgante para dos personas y todavía montamos en el EUSKOTRAN o Tranvía de Bilbao. Relativamente cerca de la estación de San Mames se encuentra la parada de Sabino Arana del Euskotren también accesible y lo tomamos para probarlo y para que nos aproximara al Guggenheim porque queríamos comprobar como habían quedado los alrededores que, cuando lo visitamos recién inaugurado, estaban sin terminar. Han dejado una zona de distintos niveles comunicados por rampas que resulta realmente agradable. Disponen en el exterior de aseos adaptados para minusválidos gratis y fáciles de utilizar. En el interior del museo han mejorado el acceso a los mostradores incorporando niveles de atención para los usuarios de silla de ruedas tanto en los mostradores de información como en los expendedores de ticket's.

Además disponen de bonos anuales que para jubilados y estudiantes mejora su precio permitiendo la visita durante todo el año tantas veces se desee sin esperar colas e incluyendo ayuda electrónica.

No lo visitamos porque carecíamos de tiempo para hacerlo pero próximo a él se encuentra el nuevo centro comercial ZUBIARTE al que nos acercamos rodando y cuyo interior y accesos son totalmente accesibles. Disponen también de estacionamiento subterráneo accesible y aseos en distintos lugares adaptados para usuarios de silla de ruedas.

Después de ingerir un refrigerio que nos permitiera afrontar el resto del día en una de sus cervecerías y, en la parada Abandoibarra que el Euskotran dispone frente al centro comercial, tomamos de nuevo el tranvía con destino al punto de partida con el tiempo justo para acercarnos al hotel, coger el coche y dar fin a nuestra corta visita.

Una mañana aprovechada y agradable que pasamos con este pueblo acogedor y amable siempre dispuesto a a atenderte cuando requieres su ayuda.

Animamos a que se nos imite porque con silla o sin ella, pasear por Bilbao y respirar sus aires cosmopolitas es un placer.

Jesús García

 


Índice de Reportaje's | Índice Otros | Ultima actualización: 26-Jun-2005 | © Minusval2000

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