INDICE:
Sexualidad y Fertilidad:Portada
Introducción
La lesión medular
Problemática sexual
Aspectos Sexuales
Disfunciones Sexuales
Valoración seminal
Referencias bibliográficas
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Los
accidentes de tráfico constituyen, sin duda alguna, la causa
más frecuente de lesión medular, pero no la única;
junto a ella, cabe destacar la siniestralidad espinal provocada por
otros muchos acontecimientos, como accidentes laborales, accidentes
deportivos (entre los que conviene resaltar por ser evitables, los
provocados por zambullidas), caídas casuales, intentos de autolisis,
etc. De igual forma, existen múltiples enfermedades que pueden
provocar un daño en la médula espinal, destacándose
como causas médicas más frecuentes, las lesiones vasculares
y los procesos compresivos, inflamatorios, degenerativos y tumorales
entre las más importantes.
Cualquiera que sea la causa de la lesión medular, se produce
la desconexión de parte de la medula del resto del Sistema
Nervioso Central, quedando aislada la zona infralesional de los centros
cerebrales superiores. Esto se traduce clínicamente en la aparición
de una serie de signos y síntomas en relación con el
nivel de lesión, con el grado y extensión del daño
a la medula (lesión completa o incompleta y lesión transversal
o longitudinal), y con el tiempo de evolución desde que se
produjo la lesión. Estos signos y síntomas y las secuelas
derivadas de ellos, se pueden concretar en los cinco siguientes:
- Parálisis motora voluntaria por debajo del nivel
- Abolición de la sensibilidad en la zona sublesional.
- Trastornos de la función vesical.
- Trastornos del tracto gastrointestinal.
- Trastornos de la función sexual
No debemos dejar pasar la ocasión de insistir, una vez más,
en que la correcta atención en el propio lugar del accidente,
así como el adecuado traslado a una Unidad Hospitalaria Especializada,
determinaran en muchas ocasiones el porvenir del parapléjico.
Aunque no es nuestra pretensión hacer un dossier sobre el manejo
de este tipo de pacientes (ya que no es objeto de esta monografía),
sí realizaremos algunas consideraciones que nos parecen de
suma importancia ante un traumatismo vertebral agudo.
El tratamiento de primeros auxilios del paciente con lesión
medular aguda, requiere la máxima precaución, suavidad,
y cuidado al moverlo de manera que se reduzca el riesgo de aumentar
el daño neurológico. Ante un traumatismo vertebromedular,
cualquier movimiento de la columna vertebral puede ser especialmente
peligroso. Hay que
manejar al paciente como si fuese un bloque rígido, colocándole
boca arriba si está consciente, o en posición lateral
o semilateral si se encuentra inconsciente. En un accidentado con
pérdida de conciencia, debemos actuar como si de una posible
lesión medular se tratara, hasta que no se demuestre lo contrario.
Es preferible que el rescate do un accidentado se haga por personal
especializado, disminuyendo los riesgos de agravamiento de lesiones.
El transporte hasta el Hospital debe ejecutarse siempre en camillas
firmes que eviten que el accidentado pueda flexionar su columna. Una
vez en el Hospital Especializado, y tras controlar la situación
vital del paciente, se debe prestar atención no solo a su lesión
vertebral y medular, sino también a las posibles lesiones asociadas
que pueda tener el paciente (fracturas múltiples, lesiones
abdominales, torácicas craneales, etc.). Tras ser estudiado
el tipo y grado de la lesión medular, el paciente será
sometido, según sea el caso, a tratamiento quirúrgico
o conservador de su fractura vertebral.
Con la colaboración de un amplio equipo multidisciplinar, que
agrupa diferentes estamentos profesionales, y siempre bajo la supervisión
del medico Paraplejista, se adaptará paulatinamente al para/tetrapléjico
a su nueva situación intentando lograr la mayor independencia
funcional posible acorde a su nivel, tipo y grado de lesión,
todo en un intento de lograr una plena reintegración social,
en la que la propia actitud del lesionado hacia su discapacidad puede
ser determinante.
Es por ello que, desde el mismo momento en que se produce la lesión,
se procura una exquisita atención en la prevención y
tratamiento de las posibles complicaciones que pudieran ocurrir (alteraciones
del aparato locomotor, úlceras por presión, alteraciones
vasculares, respiratorias, digestivas, etc.). Así se reeduca
el intestino y la vejiga neurógena y se somete al paciente
a una intensa fisioterapia y terapia ocupacional, instruyéndole
sobre los elementales cuidados que su lesión requiere.
Se fomenta la práctica deportiva (natación atletismo,
baloncesto, etc.). También se enseñan si es preciso,
los conceptos necesarios para un nuevo enfoque profesional (fundamentalmente
sedentario), y se induce al lesionado a obtener el carné de
conducir en un coche adaptado, lo que le proporcionará en muchas
ocasiones la independencia de movimiento necesaria para un desarrollo
óptimo de su personalidad. |
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