La Lic. Alicia Arenaza es Lic. en psicología egresada de la UBA, Master en Psico-neuroinmunoendocrinología de la Universidad de Ciencias Biomédicas Dr. René Favaloro y Master en Integración de Personas con Discapacidad Universidad de Salamanca. Trabaja hace 25 años en la atención de sujetos discapacitados y sus familias, coordina talleres de Sexualidad y Discapacidad, Neuropsicóloga en diagnóstico y rehabilitación de pacientes neurológicos y coordinadora de talleres de memoria.Se desempeña como psicóloga en VITRA ( vivienda trabajo y capacitación de lisiado grave) y en el Centro Médico Argentino en Psico-neuroinmunoendocrinlogía.

La inclusión de la sexualidad en los tratamientos psicoterapéuticos y rehabilitatorios. Implicancias Clínicas ual (ICEVI) por la Lic. Alicia Arenaza.- ARTICULO PUBLICADO A TRAVÉS DE AMULEN

LA INCLUSIÓN DE LA SEXUALIDAD EN LOS TRATAMIENTOS PSICOTERAPÉUTICOS Y REHABILITATORIOS

Por Alicia Arenaza

Alicia ArenazaEl cuerpo de los seres humanos es un entramado que desde lo genético – constitucional en interjuego con los sistemas neurológico, endocrino, inmune, vascular y psicológico se tornará en campo más o menos propicio para el despliegue de patologías con predominio en algunas de estas áreas.

Se desprende del trabajo clínico con pacientes portadores de patologías que comprometen el área genital y de las investigaciones realizadas con sujetos con compromisos genitales, que la capacidad de afectivizar adecuadamente el cuerpo por parte de los objetos primarios, ayudará al logro de una vida afectiva y sexual acorde al momento evolutivo del sujeto.

Los sujetos que han tenido la posibilidad de recorrer previamente las reacciones de su cuerpo al tacto y a las caricias recibidas pueden utilizar mejor su capital sexual en el momento que la genitalidad ve afectada sus vías de expresión, efecto de distintas noxas o traumas.

Estas experiencias previas al daño o conjuntamente (cuando se trata de patologías congénitas), deja una inscripción en el sistema PsicoNeuroInmunoEndocrinològico al igual que lo hará la vivencia traumática.

El daño orgánico impacta en el psiquismo con las características de un trauma, dejando éste una impronta orgánica que afectando estructuras del SNC producirán señales en los otros sistemas biológicos. El sistema inmune, influenciado por el Sistema Nervioso Central y modulado por factores psicosociales, forman una suerte de red en donde el compromiso en cualquiera de los sistemas afectará al resto.

Han comprobado quienes se dedican a la atención de pacientes con experiencias traumáticas que éstas cuando no son elaboradas adecuadamente se constituyen en factores que afectan los sistemas endocrinos, inmunes, nerviosos, tornando al sujeto más vulnerable a la enfermedad y/o compromisos asociados a la misma.

La falta de una elaboración y atención adecuada y temprana, hará que esta vivencia deje marcas que entrarán muchas veces a operar con las características semiológicas que lo hace una situación de estrés post- traumático.

Así las secuelas emocionales y su consecuente evolución personal de factores genéticos o adquiridos, como así también los aspectos emocionales familiares y vinculares. Ocupando un lugar capital los vínculos previos por donde haya podido transitar el sujeto. Vínculos que en muchos casos serán capaces de subsanar gran parte de las fallas producidas en otros niveles.

Para autores de orientación psicoanalítica como Freud, Malher, Kohut, García Badaracco, entre otros, los componentes orgánicos no son per – se productores de daño psíquico. En la medida que los padres u objetos primarios hayan podido aceptar a su hijo como tal y no como portador de un defecto y en tanto hayan podido elaborar situaciones de duelo que la aparición de un sujeto con marcas en su cuerpo significa. Estas relaciones cuando se instalan adecuadamente permiten procesos de identificaciones sanas que serán el germen de una vida sexual madura y plena.

Investigadores de la neuroendocrinofisiología sexual, quienes centraron su atención en la funcionalidad de la genitalidad, el deseo y las conductas sexuales en pacientes con lesiones medulares y otros daños neurohormonales, usando un modelo biologista llegaron a la conclusión que: la personalidad previa, la autoestima, los vínculos de pareja preexistentes, el nivel intelectual ( entre otros )son elementos determinantes en el logro de una vida sexual más libre y placentera, mucho más que la lesión corporal en sí misma.

Pese a la pérdida de movilidad y de sensaciones genitales, la mayoría de los sujetos consideraban que el deseo no estaba alterado. La mayor parte de los que perdían el interés por su sexualidad estaba en relación con una baja autoestima o disfunciones en la relación de pareja.

Siempre los intereses previos en la vida sexual favorecían una vida sexual más activa y gratificante luego del accidente.

Señalaron como un dato importante la posibilidad de haber logrado mayor independencia en la vida diaria (trabajo, estudio etc.) al igual que una buena condición psíquica; libre de ansiedad y depresión lo que aumentaba la autoestima y el sentimiento de sentirse atractivo para el otro integrante de la pareja.

En 1994 investigaron las experiencias de las parejas de 49 lesionados medulares con lesión completa entre 18 y 79 años (39 varones y 10 mujeres)en relación a interés sexual, conducta y satisfacción. Desde la perspectiva de la pareja (el único estudio que focaliza la investigación desde el punto de vista de la pareja), la cercanía emocional, los intereses mutuos y sentimientos de compromiso para emprender una variedad de actividades sexuales mostraban ser más importantes que los aspectos fisiológicos de la sexualidad.

De esta forma la expresión sexual de las personas con lesión podían estar afectuadas no sólo por su particular déficit físico, sino y fundamentalmente por las actitudes de la pareja y la sociedad frente a la discapacidad y fundamentalmente la visión que de sí mismo tenía la persona lesionada; su autoestima, su imagen corporal y la confianza en las relaciones interpersonales.

La sexualidad era considerada como un proceso dinámico de aprendizaje en el que estaban incluidos componentes psicológicos, conductuales y sociales .

En las parejas donde había una comunicación abierta y honesta en materia de sexualidad con su pareja la sexualidad era más placentera sintiéndose menos el peso de la lesión.

La mayor parte de las parejas especialmente las más jóvenes usaban otros recursos además del coito para la satisfacción sexual. En la respuesta sexual femenina se encontró que la estimulación manual y oral eran caminos efectivos para la obtención de orgasmos y para-orgasmos.

La satisfacción no aparecía relacionada directamente con el nivel o grado de la lesión, sin embargo la conservación de la sensación genital era sentida como importante al igual que la capacidad de mover las manos.

En otro estudio del mismo año estos autores analizaban los aspectos emocionales y sexuales de las relaciones (también desde el punto de vista de la parejas) antes y después de la lesión. La muestra estaba formada por 26 relaciones establecidas antes del accidente y 23 después .era significativa la diferencia de edad media en las parejas pre y post lesión, con una edad media de 51 años para las relaciones previas al daño y con una media de edad de 28 años para las parejas formadas luego del daño. Se tornaron en cuenta el nivel del daño, la edad, la edad al momento del accidente, el tiempo transcurrido desde la lesión, la edad de las parejas, el tiempo de la relación.

Éste y otros estudios similares como el de Simons y Ball, encontraron que las parejas constituidas luego del accidente tenían un ajuste sexual muy superior a las parejas en donde un integrante había enfermado luego de constituida la unión. Estas parejas formadas con la lesión ya adquirida mantenían más contacto con el mundo interior y mejor integración entre sí.

El 59% de las parejas constituidas luego de la lesión se consideraban sexualmente atractivos en comparación con un 20% de las parejas formadas antes del accidente . El 49% de las parejas pre-daño referían una disminución en la frecuencia sexual contra un 26% delos post daño Todas las parejas armadas luego de la lesión eran sexualmente activas, el 74% mantenían vida sexual semanalmente o más con o sin coito, en los pre lesión el porcentaje era del 27% .quienes mantenían relaciones 1 a 3 veces al año o menos eran las parejas de más edad, lo que es atribuido por Nikas a la edad de los integrantes de la pareja, mientras en los jóvenes se encontraba mayor permeabilidad para encontrar recursos más creativos y alternativos de otras formas de encuentros sexuales no convencionales. Estos autores atribuyen el hecho de mejores logros en los jóvenes lesionados, a la pérdida de tabúes y al vivir en una época de mayor libertad sexual. Las personas que tenían una personalidad previa más flexible y con poca tendencia a la rutina, habían presentado menores dificultades para la reinserción social o de pareja a la vez que poseían mayor tolerancia a la frustración y capacidad de recrear situaciones que le permitían encontrar conductas alternativas de satisfacción sexual.

Otro dato relevante fue la información y asesoramiento sexual durante el período de rehabilitación, encontrándose las relaciones más placenteras en las personas que habían recibido orientación en cuanto a los daños y afecciones que la discapacidad iba a presentar en sus futuras vidas sexuales y dentro de éstos los que habían recibido información solicitándola por motivaciones personales, habían podido elaborar aún más las dificultades que se le presentaron.

Purthomme ya en el año 1965 al señalar la necesidad de diferenciar entre conducta sexual y reproductiva, proponía el concepto de paraorgasmo, llamado luego por otros orgasmo fantasma u orgasmo extragenital, basados en la observación de placer a través de la estimulación de zonas corporales no afectadas por la lesión y por ende sintientes. Este tipo de orgasmo es descripto como sensaciones periféricas intensas semejantes al orgasmo genital. El aumento de la vía sensitiva estaría facilitada por esta capacidad del cuerpo de tomar el camino interrumpido o disminuido de otras vías sensoriales, al estilo de lo observado en los deprivados sensoriales.

Algunas características observables y necesarias de conocer, en los sujetos con lesión medular son:

  1. Permanece el deseo sexual las alteraciones en el mismo son en muchos casos por baja autoestima
  2. Las relaciones sexuales pueden ser satisfactorias, dependiendo de factores (como los señalan las investigaciones), que provienen más de áreas psicoemocionales que fisiológicas.
  3. En lesiones completas por encima de L2, estará abolida la percepción orgásmica genital, teoría que algunos autores no aceptan.
  4. Es necesario la estimulación de la zona sensible del cuerpo
  5. Algunas lesiones se recomiendan lubricantes vaginales
  6. La estimulación refleja del clítoris, es posible en algunas lesiones (en lesiones por encima de D 10, se pueden observar espasmos bruscos o signos de disrreflexia al igual que en la eyaculación del varón)
  7. La estimulación refleja del clítoris, es posible en algunas lesiones (en lesiones por encima de D 10, se pueden observar espasmos bruscos o signos de disrreflexia al igual que en la eyaculación del varón
  8. En lesiones bajas o incompletas el orgasmo puede aparecer como sensación de quemazón

Así la atención de pacientes que tienen comprometida la genitalidad por afecciones orgánicas (lesiones medulares, diabetes, esclerosis múltiple, entre otras) en tanto sean abordados como seres sexuados, nos da la posibilidad de conectarnos con un escenario psicobiológico en donde distintos niveles psico - orgánicos conservados tienen la posibilidad de tomar el comando de los que se encuentran con alteraciones funcionales, producto de su patología.

Cabe diferenciar aquí aquellos sujetos con lesiones congénitas de aquellos con patologías postraumáticas o progresivas.

Cuando las lesiones son congénitas como los niños nacidos con cierre incompleto de la médula espina (mielomeningocele), se verán expuestos desde las primeras horas de vida a traumas quirúrgicos estando durante las primeras etapas de su vida expuestos a continuos tratamientos de rehabilitación, proceso durante el cual el cuerpo ocupa el lugar de lo que hay que arreglar, artificios en las que suelen participar en igual medida padres y profesionales, quedando abrazos, caricias y demostraciones afectivas subsumidas al perfeccionamiento de un cuerpo, nunca perfectible totalmente, en tanto siempre será portador de una marca imborrable. De esta forma los padres constituidos en rehabilitadores dejan de libidinizarlo, no posibilitando el acceso al placer.

El cuerpo de esos niños tendrá una inscripción donde el placer es lo prohibido, tornando al cuerpo en campo inexplorado individualmente o en un futuro vínculo erótico.

Por lo contrario en el seno de una familia donde el ocuparse del cuerpo está dirigido al logro de una mayor independencia, los tratamientos de rehabilitación se destinarán al aprovisionamiento de recursos para la mayor autonomía.

Niños así estimulados exploraran su cuerpo como lo hacen los demás niños, descubriendo e inscribiendo en su psiquismo las zonas eróticas prodigadoras de placer, zonas eróticas que durante su vida sexual, estarán al servicio de una sexualidad adulta. Mecanismo posibilitado por la capacidad de intensificar zonas sensoriales conservadas cuando otras se encuentran interrumpidas.

Para que las vías neurosensoriales no comprometidas puedan comandar a aquellas que se encuentra interrumpidas es necesario la elaboración previa del daño, aceptando la parte dañada y la capacidad funcional afectada incorporándola como tal.

Los conflictos ocasionados por pérdidas corporales de no resolverse tienden a perpetuar el deterioro con las consiguientes repercusiones negativas en la evolución clínica del paciente.

En las enfermedades crónicas al igual que en los procesos vitales en donde se producen inevitablemente compromisos en la genitalidad, se deberá tener presente el interjuego de esta red psico- neuro- inmuno- endocrina. En el caso de los pacientes con lesiones medulares los estudios hormonales se encuentran alterados en los momentos posteriores a la lesión, no siendo significativos en relación al daño, los cambios observados en varios sujetos estaban influenciados por cambios en los neurotransmisores a nivel central como ocurre en las situaciones de estrés agudo.

Así la inclusión de la sexualidad en los procesos rehabilitatorios ayuda a una mejor calidad de vida por parte del paciente, su familia y su entorno en general.

Parafraseando al Dr. Schávelson diré que el psicoterapeuta atiende y trata al paciente en su totalidad sino no trata ni atiende nada.

De esta forma estimo que el psicoterapeuta más allá de su línea teórico – clínica de abordaje deberá incluir al paciente, a la familia y al entorno médico.

Un cuerpo que aborda otro cuerpo Por considerar que un encuadre Psico-Neuro-Inmuno-Endocrinológico, desde el trabajo clínico hace impresindible el trabajo interdisciplinario,aquí quiero referirme al equipo tratante o cuerpo médico.

Al introducirnos en el terreno de las patologías discapacitantes o crónicas, nos vemos obligados a introducirnos en el campo de lo interdisciplinario.

El aumento de especialidades, sumado a las limitaciones a que se ven sometidos los profesionales de la salud en la actualidad, puede conducir a estilos disociativos y atomizantes de atención que tienen a hacer perder de vista a la persona que hay en cada paciente.

Es aquí donde debemos apelar a la creatividad compartida, para que el avance científico no devenga obstáculo.

La atención de estos pacientes, requiere siempre de la presencia de varios profesionales convocados para una misma tarea: mejorar el estado psicofísico del paciente.

Frecuentemente nos encontramos con un niño un joven o un adulto rodeado de una infinidad de profesionales congregados para REHABILITARLO. Se trata de una persona única que paradojalmente se halla rodeada de un CUERPO DE PROFESIONALES o CUERPO MÉDICO, que suele estar dividido o prácticamente no se conoce.

Muchas veces los únicos datos que poseemos son historias clínicas, fórmulas endocrinológicas, estudios sobre la electrofisiología muscular, pero NADA sobre ese ser humano concreto con un cuerpo único que lo alberga.

En estos casos los terapeutas como sus terapéuticas suelen tornarse inoperantes, conllevando muchas veces a un encierro en lo que la propia disciplina puede aportar, generando: frustración, y enojo que incidirán de una u otra forma en el paciente.

Así encontramos pacientes recorriendo uno y otro servicio o consultorio en busca de una respuesta a una pregunta que ni ellos conocen.

A su vez la posibilidad de ejecutar una tarea compartida se transfiere al paciente como un modelo de funcionamiento que el paciente irá incorporando a su psiquismo y al logro de una integridad física y mental.

No hablaré específicamente de las dificultades que esta tarea compartida muchas veces subsita, solamente diré refiriéndome a M’uzan que cuando el individuo ya no tiene miedo a perderse, es cuando más posibilidad tiene de alcanzar realmente lo que es.

Estimo que muchas veces la dificultad para encarar temas como la sexualidad y la muerte, por parte de los profesionales tratantes obstruye sin palabras la apertura de este espacio.

Situación ésta que cuando se instala como prejuicio corta un camino a veces difícil de volver a abrir

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