Y el origen del artículo se encontró en 26-11-2004. Redaktion HANDICAP: Gesundheit & Rehabilitation.

EL AMOR HOMOSESUAL EN PERSONAS CON DISCAPACIDAD

En el complejo universo de la sexualidad de las personas con discapacidad -que muchas veces la sociedad no reconoce ni acepta- donde los preconceptos y tabúes atentan contra su libre y pleno desarrollo, se abre otro plano de debate: la elección homosexual. En muchos países con una diferente cultura de lo sexual y una mirada más profunda y abarcativa, distintas organizaciones trabajan por los derechos de este sector de la población que siendo minoría dentro de una minoría, debe enfrentarse con muchos desafíos en el camino de su plenitud, inclusive en sus propios círculos de referencia.

Discapacitados en una manifestaciónEn la sociedad alemana actual la homosexualidad no parece ser más un tabú. Personalidades reconocidas, referentes sociales y políticos en posiciones importantes, como por ejemplo Klaus Wowereith, actual alcalde de Berlín, se declaran ante el público a favor de su ser gay. Por otra parte, el matrimonio como supuesto último bastión de valores tradicionales se ve confrontado con el crecimiento de "convivencias registradas" (figura legal similar a la unión civil en la Argentina).

Por consiguiente, la gente relaciona comúnmente homosexualidad con lifestyle, modernidad y juventud. El interés público tiene el enfoque puesto a menudo en personas extravagantes de la escena gay. Mujeres lesbianas o gays mayores de edad ya no son observados desde un punto de vista estrecho. A pesar de ello, un gran porcentaje de la sociedad todavía tiene problemas de reconocer una propia sexualidad en los discapacitados. Para muchos es casi inimaginable que estos además puedan ser gays o bisexuales.

Las dificultades con que se ven confrontados hombres y mujeres homosexuales discapacitados tienen muchas facetas.

En parte, esas dificultades no se distinguen de las que afrontan los homosexuales sin discapacidad, sino que desarrollan nuevos obstáculos a causa de la discapacidad.

Los homosexuales con discapacidad también tienen frecuentemente problemas para identificarse con su grupo de pertenencia. Nadan entre dos aguas: en el movimiento de gays y lesbianas pasan por discapacitados, en el movimiento de discapacitados pasan por homosexuales.

La revelación al público de su condición homosexual es para cada persona un momento muy difícil, sea discapacitada o no. Podemos distinguir entre la revelación interna, que concierne a la admisión personal, y la revelación externa, es decir la manifestación ante los demás.

Este proceso, donde es difícil ahondar en la propia sexualidad, fuerza y valor, lo es aún más en la adolescencia. Los adolescentes con discapacidad además deberán enfrentarse con ello durante la pubertad. Con frecuencia, su medio social subestima o ignora ese aspecto de su persona. Por eso, los adolescentes discapacitados a menudo no son conscientes de su propia sexualidad o no la admiten. Thomas Rattay, referente de la red de adolescentes LAMBDA, conoce bien esa problemática: "Por regla general, la revelación externa de adolescentes sin discapacidad tiene lugar entre los 15 y 17 años. Los jóvenes discapacitados a menudo se revelan al público mucho más tarde, por lo general entre los 20 y 25 años. Por lo tanto, su desarrollo se demora en relación a este punto porque tienen que superar dos desafíos". La Red Federal para jóvenes gays y bisexuales ve como su obligación integrar en sus proyectos a jóvenes con discapacidad.

No existe una estadística precisa que dé a conocer el porcentaje de población gay en Alemania. Valoraciones aproximativas parten de la base de un porcentaje de entre 4 y 10 por ciento de la población, habiendo grandes diferencias en los datos recogidos entre la ciudad y el campo.

La vida de la escena homosexual se concentra en las grandes ciudades. En bares, discotecas u otros locales como clubes o centros de spa, hombres y mujeres tienen la oportunidad de encontrarse con personas con su misma manera de pensar y sobre todo de hacer nuevos contactos.

No obstante, con mucha frecuencia esos lugares no son "sin barreras", esto es, aptos para el libre desplazamiento de las personas con discapacidad. "Así, por ejemplo, las personas en silla de ruedas tienen aún menos oportunidades de integrarse en nuestro ámbito", afirma Rattay, quien conoce el problema por su propia experiencia, pues la oficina de LABDA está en un segundo piso, sin ascensor.

Una minoría dentro de otra minoría

Un ejemplo de inclusión lo encontramos en Marc, un joven alemán de 28 años, que no tiene mayores dificultades a causa de su discapacidad para desenvolverse en los distintos ámbitos sociales gays. En su infancia perdió un brazo en un accidente. De su preferencia por el sexo masculino se dio cuenta a los 18 años. Antes, Marc iba con frecuencia a bares de concurrencia gay. Es deportista y tiene un cuerpo bien entrenado, por lo tanto su discapacidad raras veces ha sido un obstáculo para él en la búsqueda de una pareja. Pero las cosas en general no son tan sencillas como en su caso. Pues sobre todo la subcultura gay se define sobre una sexualidad proyectada con mucha fuerza y rindiendo un culto a la belleza llevado al extremo: los ideales de belleza, planteados por regla general por hombres heterosexuales hacia las mujeres, fueron adoptados por la población gay e incluso exagerados. "Quienes no se corresponden con esos ideales de belleza, pueden tener dificultades para ser aceptados en la comunidad. Naturalmente, eso afecta en especial a un hombre con una discapacidad visual" comenta Ludwig Raidl, del servicio de asesoramiento en Berlín.

Una vez a la semana, Raidl coordina un grupo de hombres discapacitados homosexuales y a través de las consultas que recibe, conoce los problemas más frecuentes entre los que encontramos depresión, adicciones o el intento de esconder la discapacidad. Por miedo al rechazo, algunas personas gays se aíslan dentro de su propio ámbito y niegan su homosexualidad. "Lamentablemente, así es que una minoría es excluida por una minoría", continúa Ludwig Raidl.

Otro ejemplo citado por Raidl refiere a Matthias, quien renegó de su homosexualidad durante años. Desde los 12 años, este joven administrativo que tiene una deficiencia óptica y una espasticidad leve, se siente atraído por hombres. Después de sufrir depresión a lo largo de muchos años y un intento de suicidio, no pudo resistir más a la presión y admitió su homosexualidad recientemente. Hoy tiene 34 años y ve más positivo el futuro: "Ahora estoy encontrando mi lugar en el grupo de gays. Por suerte, hasta el momento sólo viví reacciones positivas de parte de mi medio".

Si se busca servicios de consulta o grupos de ayuda mutua para gays y lesbianas discapacitados, es difícil encontrar lo anhelado. Los homosexuales sordos ya se organizaron y formaron una red, pero para los homosexuales físicamente discapacitados se encuentran sólo pequeñas iniciativas regionales.

Situación de las lesbianas discapacitadas

Por regla general, para las lesbianas es un poco más sencillo. Hay redes especiales de discapacitadas y se intenta integrarlas por medio de consultorías y organizaciones para chicas y mujeres lesbianas. El movimiento de las lesbianas está relacionado estrechamente con el movimiento feminista. Por esa razón, la subcultura lésbica es mucho más política que la de los colegas masculinos. Desde el principio, las mujeres tenían que analizar de manera crítica el tema de la igualdad, que repercute también en las lesbianas discapacitadas. No obstante su compromiso político, la escena de las lesbianas generalmente es menos llamativa que la de los gays. Frecuentemente, las convivencias lésbicas son registradas "sólo" como amistades por la sociedad y por ese hecho no son reconocidas como convivencia del mismo valor. Un punto a destacar es que, lamentablemente, suele suceder que las lesbianas sin discapacidad no acepten la elección sexual de sus compañeras con discapacidad, pretendiendo creer y haciéndoles notar que su condición lésbica es una falsa opción ante la imposibilidad de relacionarse con hombres. Este prejuicio se suma al prejuicio general de la sociedad desinformada.

Mucho camino por recorrer

Se puede decir que aunque la actitud de la población alemana frente a la homosexualidad sea bastante progresista, todavía hay muchos prejuicios que afectan a todos los homosexuales pero en especial a los gays y lesbianas discapacitados. Por un lado, se ven confrontados con mucha distancia por su homosexualidad y por otro lado por su discapacidad. Las primeras iniciativas y organizaciones para homosexuales discapacitados así como el campeonato europeo de deporte (ver recuadro) son los primeros pasos hacia una más sólida y mutua integración.

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