IÑAKI MARTÍNEZ GARCÍA es asistente personal, miembro fundador de ASAP la ASOCIACIÓN DE PROFESIONALES DE LA ASISTENCIA PERSONAL EN ESPAÑA

¿EXISTE LA ASISTENCIA SEXUAL?

Autor: IÑAKI MARTÍNEZ GARCÍA

Asistente sexualAsistente sexual

Roger Andrews, de Fort Lauderdale, Florida, tiene 49 años y no ha tenido nunca una relación sexual con nadie a excepción de sí mismo. De hecho, ha tenido una relación una sola vez, en julio de 2003 con una surrogate a la que recurrió para que le ayudara para, según sus propias palabras, "superar este terrible hándicap y unirse al mundo." Roger era extremadamente tímido. Si en lugar de ser tímido hubiese sido una persona con diversidad funcional y viviera en Europa, estaríamos hablando de asistencia sexual. La pregunta es: ¿Por qué ese cambio de nombre?

Mi amigo Juan, unas cuantas veces al mes contrata los servicios de una trabajadora sexual, la llama y ella va a su casa para tener relaciones sexuales con él a cambio de dinero. Él dice que lo hace porque no se le da muy bien relacionarse con las mujeres, es un motivo como otro cualquiera. Si mi amigo Juan fuese una persona con diversidad funcional, que no lo es, estaríamos hablando de asistencia sexual. Y la pregunta vuelve a ser la misma: ¿Por qué ese cambio de nombre?

Ocurre lo mismo, por ejemplo, cuando montamos a caballo, si monto yo lo llamamos equitación, si monta mi amigo con diversidad funcional lo llamamos equinoterapia. De esta manera, podríamos decir también, que cuando un bombero ayuda a una persona con diversidad funcional es un asistente del fuego, cuando un carnicero atiende a una persona con diversidad funcional es, en ese preciso instante, un asistente cárnico, o que cuando un mecánico arregla el coche de una persona con diversidad funcional, es en ese momento, un asistente automovilístico... Y así, podríamos ir cambiando el nombre de todas las profesiones del mundo, en función de si la persona que recibe el servicio tiene diversidad funcional o no.

Pero si navegamos un poco por este mar incierto y agitado de la asistencia sexual, y dejamos que nuestra curiosidad se adentre sin prejuicios en este espacio donde se mezclan sexualidad, sensualidad, derechos, necesidades y diversidad humana, debemos explorar primero aquellos lugares donde más tiempo llevan disfrutando de este recurso. Y es así que fui atracando mi barco en países como Suiza, Austria, Alemania, etc..., buscando respuestas.

El viaje fue esclarecedor. Ya de vuelta, en mi interior habitaba la sensación de haber visto la luz, o de que alguien la hubiera encendido por fin. Ya se podía ver el escenario perfectamente, con su decorado, sus actores y actrices, y todos los matices que sus gestos y diálogos aportaban a la obra. No quiero extenderme mucho en los detalles, pero sí contar lo importante, lo necesario para entender este lio de palabras y significados que andan retozando entre las sabanas de la asistencia sexual. El escenario que yo veo, queda así:

Después de haber recorrido gran parte de Europa, incluido el país donde vivo que es España, he podido comprobar que, en general, a la hora de abordar este tema existen dos enfoques distintos. Por una parte el enfoque terapéutico, en el cual la figura del asistente sexual no es ni más ni menos que la del surrogate, es decir, es lo mismo pero con otro nombre. Y por otra parte el enfoque que podríamos llamar "del placer", sin terapia, que no es más que sexo a cambio de dinero, es decir, trabajo sexual, pero otra vez el mismo perro con distinto collar. Por último existen algunas experiencias, a mi modo de ver no muy acertadas, que consisten en abordar la asistencia sexual desde el voluntariado, con la única intención de esquivar un tema por desgracia todavía complicado, como es el del trabajo sexual.

Bien, pues teniendo en cuenta lo dicho, y después de ver como se ha cambiado el nombre a varias figuras laborales solo y exclusivamente cuando realizan su trabajo con personas con diversidad funcional, no me queda más remedio que volver a hacerme la pregunta que me hacía cuando me subí a este barco, cuando empecé el viaje, ¿Qué es la asistencia sexual? Ahora por lo menos ya sé lo que no es.

De esta pregunta nacen otras, cuya respuesta es imprescindible si lo que se pretende es crear esta nueva figura laboral. Por ejemplo:

De lo que si estoy seguro, es que la incorporación de la figura del asistente personal a la vida de una persona con diversidad funcional debe ser previa a la del asistente sexual. No creo que una persona pueda aprender a gestionar su vida sexual si antes no ha aprendido a gestionar otros aspectos de su vida.

Y además, para evitar equívocos, se deberían definir las tareas en función del tipo de diversidad funcional (física, intelectual, mental, sensorial) y delimitar de una manera clara que tareas le corresponden al asistente sexual, que tareas le corresponden al asistente personal y que tareas les corresponden a otras figuras profesionales.

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