Cristina Pérez-Stadelmann
es la autora de este artículo
publicado en El Universal
el miércoles 30 de noviembre de 2005

MAS ALLÁ DEL SEXO

Plantear la rehabilitación integral de los discapacitados no tendría que limitarse a temas como lo laboral, también abarcaría el desarrollo de una vida sexual activa y placentera. El desconocimiento y los prejuicios en torno de este tema son factores que lo han mantenido hasta ahora envuelto en un código de silencio.

Desde que nacemos hasta que morimos nuestra vida está cotidianamente medida, influida y hasta determinada por el ejercicio o práctica de nuestra sexualidad y esto no es distinto para las personas con capacidades diferentes; pero una de las interpretaciones incorrectas más comunes, es que ellos no pueden tener sexo, o no lo desean.

Opuesto a esto; imágenes positivas e inclusive eróticas de personas discapacitadas se han visto en películas.

Otras alternativas

Para Maricarmen Herrera Pérez, sexoterapeuta y miembro de la mesa directiva de la Federación Mexicana de Sexología, prevalece una actitud errónea de la sexualidad aun en profesionales en rehabilitación, pues parece que algunos de ellos consideran que una alteración morfológica —sea cual fuere— neutraliza el desarrollo de la parte erótica, cuando deben tomarse en cuenta todas las variables relacionadas con el encuentro sexual, pues se sabe que una persona discapacitada puede buscar otras alternativas para satisfacer su sexualidad.

Ejemplo de ello es la historia de Pedro, quien a los 20 años se convirtió en cuadripléjico cuando una fuerte ola lo lanzó de cara hacia unas rocas.

Un especialista en lesiones de la columna vertebral le dijo que se podría esperar que estuviera permanentemente paralizado desde el cuello hacia abajo, y esto limitaría las posibilidades de tener una vida sexual plena.

Cada vez que Pedro preguntaba a su doctor si podría volver a tener relaciones sexuales, éste le aconsejaba “solamente acepte su situación y no mire hacia atrás”.

No obstante cuando conoció a Sofía, comenzó a cuestionar este consejo y con el tiempo descubrió que a pesar de su parálisis la relación con su pareja provocaba en él sensaciones de excitación sexual que nunca pensó podría sentir nuevamente.

Fue capaz de dirigir estas sensaciones hacia áreas donde no estaba completamente paralizado y aunque no lograba obtener una erección completa descubrió que podría encontrar el placer de una relación aun sin penetración y así experimentar de otra manera.

Cuestión de actitud

En mi caso —comenta Pedro— para tener relaciones debo ocupar un medicamento, pues generalmente las erecciones no son completas, pero mi parte sexual es tan normal como cualquier otra persona a pesar de que estoy en una silla de ruedas, solamente hace falta quererse, tener entusiasmo y asumirse tan íntegro y capaz como cualquiera; es cuestión de actitud”, asegura.

Por otra parte, si preguntamos en general qué se entiende por “sexualidad” la mayoría asocia inmediatamente aquello que se refiere al acto sexual o coito. Sin embargo, para la doctora Herrera Pérez es importante acotar que la sexualidad está constituida por un conjunto de factores y se sustenta en dos pilares distintos entre sí, por un lado está la parte orgánica o erótica de la sexualidad (la capacidad de contactar con todas muestras sensaciones sexuales), y la parte afectiva (capacidad de contactar y de validar nuestros sentimientos) aspecto este, que en ocasiones es aún más importante que el coito propiamente.

En realidad hoy entendemos la sexualidad como un tema complejo que tiene que ver con la manera como nos identificamos como hombre y mujeres y con la forma en que nos relacionamos con los demás y con nuestra pareja; y existen millones de personas con discapacidades, que descubren que pueden gozar de satisfacción sexual apesar de sus limitaciones físicas, y sea cual fuere el tipo de discapacidad que se padece, hay actitudes que implican mucho más que genitalidad”.

Por otra parte, para Jeffry Weeks, investigador de la sexualidad desde las Ciencias Sociales, asegura que se atraviesa por una época en la cual el culto al cuerpo y a la belleza física es un fenómeno cada vez más patente, de manera que las personas con limitaciones físicas o con alguna anormalidad congénita son frecuentemente rechazadas o discriminadas.

Es importante considerar el hecho de que no por tener algún tipo de discapacidad dejan de ser atractivos, ni pierden el derecho a llevar vida social y sexual plena, pues la sexualidad es parte fundamental e inherente al ser humano”.

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