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PROTOCOLO Y ETIQUETA

REGLAS DE ETIQUETA FRENTE A UNA PERSONA CON DISCAPACIDAD. SUGERENCIAS GENERALES Y TERMINOLÓGICAS. Autora: Judy Cohen

No hay razón para sentirse incómodo al tratar con una persona que tiene una discapacidad. Este artículo le ofrece algunas sugerencias básicas que puede seguir. Y si alguna vez se siente inseguro acerca de qué hacer o decir a una persona con una discapacidad ¡simplemente pregunte!.

Cuando los supervisores y los compañeros de trabajo respetan estas reglas de etiqueta, los empleados con discapacidades se sienten más cómodos y trabajan con mayor productividad. Poner en práctica estas reglas es una forma sencilla de hacer que las personas con discapacidades se sientan integradas.

Sugerencias generales.

PREGUNTE ANTES DE AYUDAR.

No dé por sentado que una persona necesita ayuda sólo porque tenga una discapacidad. Si el entorno es accesible, las personas con discapacidades se suelen manejar sin dificultad. Los adultos con discapacidades desean ser tratados como personas independientes. Ofrezca su ayuda sólo si la persona parece necesitarla. Y si acepta su ayuda, pregunte cómo ayudar antes de actuar.

SEA CAUTO CON EL CONTACTO FÍSICO.

Algunas personas con discapacidades dependen de sus brazos para mantener el equilibrio. Tomarlas del brazo—incluso si su intención es ayudar— podría hacerles perder el equilibrio. Evite dar palmadas a las personas en la cabeza o tocar su silla de ruedas, escúter o bastón. Las personas con discapacidades consideran que estos elementos son parte de su espacio personal.

PIENSE ANTES DE HABLAR.

Siempre diríjase directamente a la persona con una discapacidad, no a su acompañante, ni a su ayudante o intérprete de lenguaje de señas. Mantener una breve conversación con una persona que tiene una discapacidad es estupendo; simplemente háblele como lo haría con cualquier otra persona. Respete su privacidad. Si le pregunta acerca de la discapacidad, la persona puede sentir que la reduce a esa condición en vez de tratarla como a un ser humano. (Sin embargo, muchas personas con discapacidades se sienten cómodas con la curiosidad natural de los niños y no les molesta si un niño les formula preguntas).

Diríjase directamente a la persona con una discapacidad, no a su acompañante, ni a su ayudante o intérprete de lenguaje de señas.

Nota: Queremos que piense en las personas con discapacidades como individuos —sus amigos, sus colegas, sus vecinos. Por ello, en este artículo, en vez de utilizar el término general "ellos" para referirse a personas con discapacidades, utilizamos los pronombres "él" o "ella."

NO DÉ NADA POR SENTADO.

Las personas con discapacidades saben mejor que nadie lo que pueden o no hacer. No decida por ellas acerca de su participación en cualquier actividad. Según la situación, se podría incurrir en una violación de la ley ADA si se excluye a personas simplemente por una presunción acerca de sus limitaciones.

RESPONDA CON GENTILEZA A LAS SOLICITUDES.

Cuando las personas con una discapacidad le piden un lugar o una adaptación en su establecimiento, no se están quejando. Demuestran que se sienten lo suficientemente cómodas como para pedir lo que necesitan. Y si se les responde de manera positiva, es probable que vuelvan y comenten a sus amigos el buen servicio que recibieron.

Sugerencias de terminología.

PONGA LA PERSONA EN PRIMER LUGAR.

Diga "persona con una discapacidad" en vez de "discapacitado". Diga "personas con discapacidades" en vez de "discapacitados". Si se refiere a discapacidades concretas, puede decir por ejemplo "una persona con síndrome de Tourette" o "una persona con parálisis cerebral". Aún así, cada persona tiene sus preferencias. Si no está seguro acerca de qué palabras utilizar, pregunte.

Evite utilizar términos anticuados como "minusválidos" o "lisiados". Tenga en cuenta que a muchas personas con discapacidades les disgustan la jerga o el eufemismo de términos como "con impedimentos físicos" o "con capacidades diferentes".

Diga "persona en silla de ruedas," en vez de "confinado a una silla de ruedas" o "limitado a una silla de ruedas". La silla de ruedas es lo que permite a esa persona moverse y participar en la sociedad; es un elemento de liberación, no de confinamiento.

Con cualquier discapacidad, evite las expresiones negativas que disminuyen a las personas como "víctima" o "persona que padece". Diga "persona con SIDA" en vez de "víctima del SIDA" o "persona que padece SIDA".

Puede utilizar expresiones idiomáticas cuando habla con una persona con discapacidades. Por ejemplo, decir "Me encantó verte" o "Nos vemos" a una persona ciega es absolutamente aceptable, ¡ellos también utilizan estas expresiones todo el tiempo!.

Muchas personas Sordas se comunican con lenguaje de señas y se consideran miembros de una minoría cultural y lingüística. Se refieren a sí mismas como Sordas con "S" mayúscula, y se podrían ofender con expresiones como "con impedimentos auditivos". A otros puede no molestarles el término, pero en general es más seguro referirse a las personas con pérdida auditiva pero que se comunican con lenguaje hablado como "personas con problemas auditivos" y a las personas con pérdida auditiva profunda como Sordas o sordas.


RESPECTO A PERSONAS EN SILLA DE RUEDAS O CON TRASTORNOS MOTORES.

Las personas en silla de ruedas tienen diferentes discapacidades y diversas capacidades. Algunas pueden utilizar los brazos y las manos. Algunas pueden levantarse de sus sillas de ruedas e incluso caminar distancias cortas.

  1. Quienes utilizan sillas de ruedas son personas, no cosas. No se apoye en una persona en silla de ruedas para estrechar la mano de otra ni le pida que sostenga abrigos. Jamás apoye su bebida en el apoyabrazos de una silla de ruedas.

  2. No empuje ni toque la silla de ruedas de una persona; es parte de su espacio personal. Si ayuda a alguien a subir o bajar el bordillo sin esperar que le indique cómo hacerlo, puede hacer caer a la persona de la silla. Si levanta una silla por los brazos o el apoya pies puede desprender alguna de sus piezas.

  3. En su edificio, mantenga las rampas y las puertas con accesos para sillas de ruedas sin trabas ni obstáculos. Según la ley ADA, no se deben ubicar los exhibidores delante de las entradas, los cestos para basura no deben estar en medio de los pasillos y no se deben almacenar cajas en las rampas.

  4. Tenga en cuenta hasta dónde pueden alcanzar las personas en silla de ruedas. Coloque tantos elementos como le sea posible al alcance de sus manos. Y asegúrese de que el trayecto de acceso a estantes y exhibidores esté libre de obstáculos. Cuando hable con una persona en silla de ruedas, busque una silla para usted y siéntese a su altura. Si eso no es posible, quédese de pie pero guarde una cierta distancia, de modo que la persona no tenga que forzar el cuello para mantener contacto visual con usted. Mantenga las sendas de desplazamiento despejadas.

  5. Si el mostrador de su establecimiento es demasiado alto para que una persona en silla de ruedas vea por encima de su superficie, pase al lado de la persona para atenderla. Tenga a mano una tablilla con sujetapapeles si se espera que la persona complete un formulario o asiente su firma.

  6. Si en su edificio hay diferentes vías de circulación, asegúrese de que haya señales para orientar a las personas en sillas de ruedas hacia las más accesibles. Las personas que caminan con ayuda de un bastón o de muletas también necesitan saber la forma más fácil de moverse dentro de un lugar, pero es posible que las escaleras les resulten más convenientes que una rampa. Asegúrese de que el personal de seguridad y de recepción sepa cuáles son las sendas más accesibles para circular dentro de un edificio y sus alrededores, y pueda brindar indicaciones precisas.

  7. Si el baño público más cercano no tiene acceso o está ubicado en un piso sin acceso para una persona en silla de ruedas, permítale que utilice un baño privado o para los empleados si éste tiene un acceso apropiado.

  8. Las personas que usan bastones o muletas necesitan los brazos para mantener el equilibrio, por lo tanto, jamás las agarre de los brazos. Las personas con trastornos de movilidad a veces se apoyan en una puerta mientras la abren. Empujar la puerta por detrás de ellos para abrirla o abrirla inesperadamente puede hacerlos caer. Incluso empujar una silla de ruedas o tirar de ella puede constituir un problema. Siempre pregunte antes de ayudar. No le pida a una persona en silla de ruedas que le sostenga algo.  Respete su espacio personal.

  9. Si le ofrece un asiento a una persona con un trastorno de movilidad, recuerde que a algunas personas les resulta más fácil sentarse en sillas con brazos o con asientos más altos.

  10. Las caídas representan un grave problema para las personas con trastornos de movilidad. Si se ha lavado el piso, asegúrese de exhibir señales de advertencia apropiadas. Además coloque felpudos los días de lluvia o nieve posibles. (Cuide que no se plieguen y obstaculicen el paso de una persona en silla de ruedas).

  11. Las personas que tienen trastornos de movilidad que pasan inadvertidas pueden tener necesidades en relación con su movilidad. Por ejemplo, una persona con un problema respiratorio o cardíaco puede tener dificultad para recorrer una gran distancia o para caminar con rapidez. Asegúrese de que su museo, hotel o tienda tenga muchos bancos para que las personas se sienten y descansen.

  12. Algunas personas tienen limitaciones para utilizar las manos, las muñecas o los brazos. Esté dispuesto a ofrecerles su ayuda para alcanzar, tomar o levantar objetos, abrir puertas o exhibidores, operar máquinas expendedoras y otro tipo de equipos.


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