Experiencia remitida por Manuel Martínez Fernández

Otras experiencias remitida por la misma persona y publicadas en esta Web.

MI EXPERIENCIA CON EL YOGA

LA SILLA DE RUEDAS ELÉCTRICA ES UN VEHÍCULO, UN COCHE ADAPTADO EN TODA REGLA


BAILAR EN SILLA DE RUEDAS TAMBIEN ES BAILAR

Si buscamos por la red una definición del verbo bailar, entre varios significados leeremos lo siguiente. Bailar, mover el cuerpo siguiendo el ritmo de una pieza musical. Es una definición clara y sencilla pero sin embargo, y como de costumbre nos pasa casi siempre a la especie humana, nos gusta complicarnos la existencia y decidir, en virtud a no se que criterios, quienes reúnen las condiciones para realizar tal o cual actividad y quienes no son aptos para ella, sin mirar verdaderamente las posibilidades reales de cada persona.

Si buscamos por la red una definición del verbo bailar, entre varios significados leeremos lo siguiente. Bailar, mover el cuerpo siguiendo el ritmo de una pieza musical. Es una definición clara y sencilla pero sin embargo, y como de costumbre nos pasa casi siempre a la especie humana, nos gusta complicarnos la existencia y decidir, en virtud a no se que criterios, quienes reúnen las condiciones para realizar tal o cual actividad y quienes no son aptos para ella, sin mirar verdaderamente las posibilidades reales de cada persona.

A lo largo de la historia y de las civilizaciones la música siempre ha tenido efectos positivos en las personas, y por ello, también siempre ha estado presente en todas las fiestas y celebraciones colectivas realzando el espíritu lúdico y alegre de todos los presentes, los cuales, de una forma mas o menos improvisada o pautada realizan unos movimientos con el cuerpo manifestando ese buen estado anímico y a lo que llamamos bailar. Normalmente se suele bailar de pie pero no siempre es así, pues también es verdad y todos hemos visto a personas que se mueven al ritmo de la música estando sentadas, lo cual, nos parece igualmente de lo mas normal del mundo.

Hasta aquí todo normal y ya se que no digo nada nuevo, pero no obstante, y aquí viene la cosecha propia, desde siempre he observado que cuando la persona va en silla de ruedas o camina con alguna dificultad su relación intima con la música ya cambia y se ve alterada, pero no por una decisión propia, sino, porque la sociedad en su conjunto e implícitamente así ya lo ha decidido por ti, como si el movimiento de la persona en silla de ruedas resultara vergonzante, penoso o tuviera menos valor que el de una persona que esta de pie o sentada en una silla de cuatro patas.

Cuando vas creciendo también vas percibiendo esta relación fatal y también ficticia entre discapacidad y baile, entonces simplemente te acostumbras a beberte una cerveza mientras los demás bailan. Realmente tampoco pasa nada, simplemente te acostumbras a ver ese hecho como algo normal, lógico y razonable cuando en realidad no lo es.

Debo decir y admitir que el gusanillo y la curiosidad interior siempre estaba ahí aletargado sobre todo cuando veía bailar country, el coyote, en las típicas fiestas de barrio. Ese gusanillo interior se empezó a despertar sobre todo desde que uso la silla eléctrica y observé el dominio y la agilidad que tengo con ella, para pasear y, quizás también, para empezar a explorar esa otra parcela que aun tenia pendiente y latente.

A través de las redes sociales y de sus diversos grupos reivindicativos y funcionales, me llego un vídeo sobre la DANZA INTEGRADA, formado por un grupo personas, con y sin discapacidad, que se reúnen cada miércoles en Granollers en un taller de danza, en el cual, lo importante es moverse y seguir la música al margen de si vas en silla, si tienes una prótesis por pierna, o si eres calvo o usas gafas. Es un espacio donde se mira a la persona y sus habilidades para con la música. De hecho a medida que pasan las semanas veo que este concepto no es ningún “slogan” para quedar bien, sino que, es la real realidad palpable y tangible.

No obstante, y a pesar de todo, el gusanillo por el movimiento y los giros coreografiados me seguía reclamando y llamando mucho la atención, así fue como un día de la recién estrenada primavera vi, a través de otro grupo social relacionado con mi ciudad y mi antiguo instituto, unas fotos de una fiesta country, en las cuales y para mi sorpresa mayúscula, salía un conocido mío de toda la vida bailando country en su silla de ruedas. Yo sabía y había visto algún vídeo de personas en silla bailando este tipo de baile en otras localidades pero ahora mi deseo se hacia realidad, ahora veía que verdaderamente era factible bailar country con la silla y además, en mi propia ciudad. Tras la sorpresa y aspavientos lógicos del momento no dudé en escribir de inmediato al grupo, el cual, enseguida me dieron todos los detalles de la actividad, que curiosamente tiene lugar en el gimnasio del que fue mi instituto, y me dijeron que fuera a probar un día cuando yo quisiera.

Desde aquella misma semana empecé con las clases para aprender a bailar country, con la ayuda y la aceptación de todos y también con el asesoramiento practico y personalizado de mi tocayo usuario de “WHEELCHAIR” David Babià, para aprender a adaptar los pasos de baile de los “andarines” a los nuestros “los pasos rodantes”. Y Así, clase a clase, semana a semana espero conseguir aprender y convertirme en todo un autentico “cowboy sobre su toro mecánico”.

Con todo esto he visto que mis ideas no eran descabelladas, además he conocido y estoy conociendo a mucha gente que navega en la misma dirección. Danza, bailes de salón, country, zumba… Desde distintas disciplinas o practicando varias de ellas a la vez, lo cierto es que se está desafiando y plantando cara de una vez a esas mentalidades de vergüenzas e inseguridades, las cuales, eran las que realmente nos limitaban a todos.

Como dice la frase que ya es típica y famosa “LA SILLA NO DEBE ESTAR EN LA CABEZA SINO QUE SOLO DEBE ESTAR EN EL CULO” y personalmente creo que sólo aquel que no entienda o no quiera entender lo que esto, seguirá por siempre atado y confinado a su silla de ruedas o a su discapacidad invisible en forma de perjuicios y miedos escénicos totalmente absurdos y pasados de moda, así pues, tras mi experiencia vivida y experimentada, sólo puedo animaros a salir de la rutina establecida y a empezar a observar, buscar, preguntar y a probar siempre cosas nuevas. Y… QUE NOS QUITEN LO BAIRLAO.

Si queréis ver vídeos sobre este y otros temas podéis hacerlo desde mi canal de youtube.

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