Entrevista realizada por Gonzalo Rivass y Pedro Mendoza para la revista VADO y publicado en el número 42 de Enero 2009

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ENTREVISTA A DERGIN TOKMAK

Dergin TokmakBailarín acróbata que brilla con luz propia haciendo resplandecer el Circo del Sol, analogía de la increíble diversidad humana. Aunque creció en Alemania, donde la polio estaba erradicada, fue en Turquía, su país de origen, en el que con pocos meses de vida le pusieron una vacuna caducada. Esto le causó una atrofia muscular en sus extremidades inferiores. Pero Dergin quería volar y lo hizo partiendo del breakdance, con 'Stix' de sobrenombre en su grupo 'Da F.U.N.K.' hasta el escenario de 'Varekai', en el Circo del Sol. Su simpática mirada brilla atendiendo a la entrevista con un natural desparpajo; el mismo que le hace creador de un estilo único y afrontar su futuro con optimismo. Pues sólo necesita levantar sus alas...

PREGUNTA: ¿Por qué dedicarse a la danza cuando la polio puede parecer ser lo opuesto?

RESPUESTA: Comencé muy joven a bailar, casi no me acuerdo. Tuve polio con ocho meses y me di cuenta con dos o tres años. Cuando otros niños comenzaban a andar con sus pies yo comencé a hacerlo con mis brazos, por eso llegué a tener una buena forma física y ser bastante fuerte. Cuando fui creciendo, me ponía una prótesis en mi pierna izquierda para mantenerme erguido. Con esta ayuda, aún siendo niño, comencé a jugar con mis muletas buscando y encontrando trucos para divertirme. Era hiperactivo y no me podía quedar quieto ni un minuto, tenía que moverme. Mis padres estaban como locos, lo pasaron mal conmigo. Más tarde, con doce años llegó a Alemania el breakdance y todos lo bailaban. Comencé a practicarlo algo más tarde con un primo, que era mi mejor amigo que me apoyó muchísimo. Había un breakdancer conocido en Augsburg, que era cuatro años mayor que yo que se convirtió en algo así como en mi ídolo. Una vez mientras él entrenaba me preguntó por qué no lo intentaba yo también. Me enseñó cómo dar vueltas con las manos. Me sorprendí al ver que podía hacerlo y que la parte superior de mi cuerpo fuera tan fuerte.

PREGUNTA: ¿Fue algo así como una ruptura?

RESPUESTA: Sí. Poco a poco comencé a practicar con él. Luego empezó a llevarme a sitios donde los jóvenes se reunían para bailar los sonidos de los DJ’s, aprendiendo nuevos trucos de los demás, eran aplaudidos, se daban a conocer y eran respetados. Yo también quería darme a respetar por mi condición.

PREGUNTA: Sería algo sorprendente, un nuevo chico viene en su silla de ruedas llega a la pista de baile y comienza a bailar...

RESPUESTA: Yo era muy vergonzoso en ese tiempo y me quedaba sólo observando y aprendiendo. Hasta que un día mi primo vino a casa diciéndome que tenía algo para mí. Yo le pregunté qué era y me enseñó un video donde había un joven bailando sobre sus muletas. Era una escena de unos veinte segundos de una película llamada ‘Breakin’. El tipo era un tal Rodríguez, apodado ‘Handyman’, creo que tenía polio como yo, eso fue lo que me animó a salir a la pista.

PREGUNTA: Tiene una importante carrera trabajando en un gran espectáculo y parece estar contento, ¿se podría decir de alguna forma que la polio le ha hecho un hombre feliz?

RESPUESTA: Me reté a mí mismo y, por supuesto, que fue una oportunidad. Encontré el camino y no me importaba nada más. Soy el creador de un estilo propio que nadie en este planeta utiliza. En el Circo del Sol tuvieron la gran idea de utilizar muletas para crear este personaje y su caracterización, pero nunca tuvieron a ese actor que se ajustaba al personaje. Hubo un acróbata sin discapacidad que estuvo intentándolo. Sin embargo, le finalizó el contrato y me localizaron a mí. Alguien me recomendó y después de tantos años bailando sobre mis muletas llegó mi momento, mi oportunidad. Para convertirte en un bailarín necesitas bailar.

PREGUNTA: Pero, ¿tener que superar su discapacidad le ha hecho de alguna forma una persona más fuerte?

RESPUESTA: Creo que sí... lo que me hizo fuerte, sobre todo, fue encontrar el camino para aceptar mi discapacidad. Pues aceptarla me dio la oportunidad de creer en el ‘hip hop’ que fue mi justificación para comenzar a bailar. Y entonces, poco a poco, comencé a crecer y a hacerme más fuerte. Esto no es algo a lo que se llega de ayer para hoy. Mi progreso ha sido enorme y muy lento. He tenido mucho tiempo para desarrollarme mental y físicamente, para progresar y comprender tanto mi cuerpo como mi alma, para encontrarme a mí mismo. Y pasados los años me siento feliz por no haberlo dejado. Ha habido muchas veces que he tenido que darme ánimos a mí mismo. Quizá hubiera sido mejor para mí haberlo dejado y no soñar como un niño. Mis padres a veces dejaban de apoyarme y algún amigo me decía que lo olvidara o lo hiciera sólo como un hobby. Pero yo seguía creyendo en lo que hacía y pensando que algún día podría llegar a ser un artista profesional. Y finalmente llegó a ser así.

PREGUNTA: En el argumento de Varekai se trata del afán del hombre por ir descubriendo y conquistando, aunque luego llega un momento en que no se puede alcanzar lo que se quiere, ¿se identifica con esa idea?

RESPUESTA: Sí, la historia es la de Ícaro cuando se parten sus alas. Yo me veo así también. Se me rompieron las alas como a él y comencé a buscar el camino para ver de qué forma podía volar. Cuando estoy en el escenario siento realmente que estoy volando. Así que ésta es una buena metáfora que utilizo en el espectáculo.

PREGUNTA: ¿Y tuvo en su niñez un Dédalo que le ayudara a realizarse?

RESPUESTA: Mi primo era quien siempre me apoyaba, me empujaba, me inspiraba. Era mi mejor amigo y como un hermano para mí. Tenía cuatro años más que yo y me llevaba a todas partes. Ya que mi hermano no me apoyaba. Tengo un hermano y una hermana más jóvenes, pero ellos estaban más ocupados en sus propios problemas. Podemos decir que mi primo fue muy protector. Me apoyó trayéndome primero aquel vídeo y luego, cuando ya estaba entusiasmado con estas ideas, me inyectó un virus con el que me sentí nuevo para no parar, entrenar y practicar.

PREGUNTA: ¿Qué objetivo profesional tiene para el futuro?

RESPUESTA: Me gustaría crear mi propio espectáculo, con mis ideas, trabajar también en mi autobiografía y cuando esté acabada hacer una película sobre mi vida. Estoy buscando todavía a gente para ello, aunque ya hay algunas personas que están interesadas. Y por supuesto, cuando no pueda hacer acrobacias como hago ahora, estaría dispuesto a impartir charlas, abrir una escuela y dar clases o realizar coreografías como productor.

PREGUNTA: ¿Volverías a trabajar algún día como delineante técnico?

RESPUESTA: Bueno (risas), como última opción quizá... Estudié en Frankfurt y es otra profesión que tengo. En caso de no seguir en el entorno artístico y del entretenimiento, quizá tendría que volver a una oficina.

PREGUNTA: ¿Cree que la sociedad verdaderamente reconoce los derechos de las personas con discapacidad?

RESPUESTA: En general las personas con discapacidad lo tienen difícil. Cuando fui haciéndome mayor, desarrollé mi estilo en clubes, compitiendo con otros bailarines. Y me preguntaba por qué era yo el único que iba con muletas. Era difícil ver en los clubes a gente en silla de ruedas, no están hechos para personas con discapacidad o no eran aceptados. Los amigos se preocupaban porque no sabían sortear algunos problemas con los que me encontraba. La gente parece no estar aún muy concienciada o desconoce muchas cosas sobre la discapacidad. Por eso, pienso que los demás se distancian un poco de ti. Sé que muchas veces debo dar el primer paso diciendo, 'ok, soy Dergin, estoy feliz, no te preocupes porque no tengo ningún virus o algo así, y podemos pasárnoslo bien'. Además, a veces, he tenido la sensación de que me consideraban una carga. Pero todo esto me ha hecho más fuerte. Cuando la gente piensa así le demuestro que soy independiente. Todas estas pequeñas cosas me han dado más energía para demostrar que no es así.

En cada nueva ciudad encuentro desafíos, al igual que los otros acróbatas. Como, dónde está tal tienda, cómo hacerme entender en otra lengua, y debes ir improvisando. Tengo los mismos problemas e incluso algunos más. Pues en determinadas ciudades, como en Sevilla, no es fácil moverse. No utilizo el transporte público aquí, gracias a que tengo mi propio coche. Hay calles por las que tienes que ir con una rueda en la acera porque no caben las dos, para que puedan pasar los coches. Son ciudades bonitas pero...

PREGUNTA: ¿De las ciudades por donde has pasado cuál has visto más accesible?

RESPUESTA: En cada ciudad hay un reto. Munich es una ciudad muy accesible y tiene buenos servicios de transporte públicos. Y también Viena es una gran ciudad. Bueno, a veces me gustan las escaleras, porque utilizo mi silla de ruedas como si fuera un ‘skateboard’, pero suelo utilizar el metro o el tren.

PREGUNTA: ¿Y que tal en Canadá o en Estados Unidos?

RESPUESTA: Sólo he estado en Montreal, que es donde tiene la central el Circo del Sol. Y no he estado en muchos sitios de Canadá. Montreal es poco accesible. Y en América, especialmente en la parte del Este, ciudades como Bostón, están bastante bien porque tienen metro con rampas por todas partes y sistemas hidráulicos que te suben a los autobuses. Pero en el Oeste en general, por la zona de California, necesitas un coche, porque de una manzana a otra puede haber de dos a cinco kilómetros, no como aquí que recorres una manzana en un minuto.

PREGUNTA: Con independencia de que el arte beneficia a todo el mundo, ¿crees que puede tener algún añadido especial para las personas con discapacidad?

RESPUESTA: Creo que es muy positivo. Y no es necesario ser el mejor o trabajar en un gran espectáculo como el Circo del Sol. Quiero decir que yo ya era feliz cuando sólo lo hacía a tiempo parcial, como artista independiente. Por mi forma de ser y sentir, comprendí que no podría trabajar a gusto en una oficina. Me di cuenta que era muy creativo y que desde mi entorno no recibía el apoyo suficiente para desarrollar mis ideas. Me formé en un colegio para personas con discapacidad donde no había precisamente talleres de baile...

Allí podías practicar, como mucho, baloncesto u otros deportes más corrientes. Si se pudiera proponer a personas con discapacidad otras alternativas, todo sería mejor. Estaría bien poder acceder a cualquier tipo de deporte, de baile o patinaje sobre hielo. Cualquier cosa que te apasione, que te permita salir de tu ensimismamiento y que pueda convertirse en tu trabajo más apreciado. Pienso que este potencial lo tiene todo el mundo, con o sin discapacidad.

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