Extraído del reportaje periodístico firmado por Lili Quintana Díaz  y publicado en el diario LAS PROVINCIAS de LAS PALMAS el 14/Junio/2010.

DOS LEONAS EN SILLA DE RUEDAS

Natalia y Mapi Gasco OjedaSon dos gotas de aguas, son dos almas gemelas, son dos seismesinas que llegaron al mundo con ganas de vivir. Un cúmulo de errores ha marcado con fuego sus vidas. Pero no se han dado por vencidas y ahora muestran sus miedos, sus alegrías y sus dudas. Son Natalia y Mapi Gasco Ojeda, dos mellizas que padecen parálisis cerebral con mayor afectación al sistema motor desde que nacieron prematuramente a los seis meses y medio.

Las dos hermanas se presentan sonrientes y encantadas de ser el foco de atención. En su espíritu de lucha reflejan la conciencia de la familia. A bordo de sus sillas de ruedas en azul y rojo hablan por los codos y explican pausadamente su historia. Van vestidas de manera informal, aunque a Mapi le gusta la moda rapera. No se han resistido a los piercings, Natalia luce uno en la nariz y su hermana lo lleva en el ombligo. "No nos dio miedo. Nuestro cuerpo ha sufrido ya muchos pinchazos", dicen con resignación.

La primera en nacer fue Natalia y pesó 1,150 kilogramos, mientras que Mapi sólo llegó a 1,100 kilos y, por ello, permanecieron un mes en la incubadora del Materno. La llegada a casa de las pequeñas supuso una gran alegría para sus padres, Francisco y Ángeles, y para su hermano Antonio, que tenía once meses. "Nos sentimos orgullosas de nuestro padre, y nuestro hermano es una buena persona. Pero nuestra madre es el pilar de nuestras vidas y la prueba de ello es que seguimos adelante".

Nunca han caminado, sólo han gateado. A lo largo de sus cortas vidas han sufrido siete operaciones de cadera, rodilla y pie. No aspiran a caminar, sino a ser respetadas porque "la dignidad sólo se la puede quitar uno mismo y vivir la vida es encontrarle un sentido", aclaran sonrientes.

Han acudido al colegio, saben leer y escribir, han terminado dos cursos de ofimática y en la actualidad están terminando informática. Realizar sus estudios ya fue todo un logro, pero el mérito ha sido mantenerse. A pesar de su dificultades de movilidad siempre han querido integrarse. "Rechazaban a Natalia los compañeros de Instituto porque iba en silla de ruedas y volvía a casa llorando", manifiesta la dulce Mapi.

En casa se mueven en andador, pero por la calle siempre van sobre sus sillas eléctricas de rueda. No necesitan ir acompañadas a todas partes y a menudo son sus amigas o amigos sus ángeles guardianes. Natalia tiene una discapacidad del 75 %, mientras que Mapi la tiene del 85%.

Natalia y Mapi Gasco Ojeda a bordo de sus sillas de ruedas eléctricas  en una zona peatonal de su ciudadActivan sus sillas de ruedas eléctricas con las manos. Van a Triana y a los centros comerciales a conversar con los amigos. "Nos gustan ir de compras a las zonas con rampas", manifiestan.

Se definen como dos personas sin complejos. Mapi afirma que su hermana es más mandona y organizadora; mientras que Natalia dice que su melliza es más conformista y pasota.

Desde que se levantan, hay una persona pendiente de ellas tanto para acompañarlas al aseo, ya que ellas se bañan solas, como para vestirlas y para prepararles el desayuno y la comida. Hasta ahora no conocen otro modo de vida y sueñan con una mundo en el que no haya barreras humanas y tampoco arquitectónicas. Ellas son dos privilegiadas, puesto que es preciso tener fuerza para sobrevivir, pero es preciso coraje para vivir.

El próximo día 17 de agosto cumplen 22 años y su signo zodiacal es Leo. Tienen una intensa vida social y quieren disfrutar como cualquier otra chica de su edad. "Salimos a cenar, a pubs y a discotecas. Bailamos bachata, reggaeton y salsa", comentan.

Mapi es una fanática de la cantante Mónica Naranjo y su hermana de Luis Fonsi. A las dos les gusta el cine romántico y de intriga. Y, por ahora, la lectura la tienen un poco relegada. Son las reinas de la calle Mayor de Triana. No se les resiste nadie. Saludos y besos interrumpen continuamente la charla. "Nos preguntan mucho qué nos pasa y, a veces, nos cansamos de explicar lo que nos pasa", se quejan muy serias. No temen a las cicatrices del cuerpo, sino a las huellas del corazón.

Ambas tienen una gran pasión, que es navegar por Internet y chatear con sus colegas. "Sólo usamos el twenti para hablar", exclaman mirándose a los ojos. Rechazan de plano el Facebook y presumen de ser muy enamoradizas, aunque ahora no tienen el corazón ocupado. Dicen haber tenido más de tres novios. "Mapi siempre ha sido la más ligona", remarca Natalia.

Mientras Natalia sueña con un trabajo y una vida independiente, su hermana desea tener un marido y unos hijos. Son jóvenes dependientes para los detalles más insignificantes, e independientes para las emociones. Natalia ve en Eva Lorenzo su alter ego y, por el contrario, su hermana en Ivonne Martínez su amiga del alma. "La amistad es muy importante para nosotras. Pero los chicos son más comprensivos. Aun cuando nuestras amigas son estupendas".

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