Borja Aranguren, cántabro y enfermo de artrogriposis congénita, persigue su sueño de ser locutor de radio

El presente artículo fue publicado en El Diario Montañés el 12 de Abril de 2010

EN ALGÚN TRABAJO ME SENTÍ COMO UN INÚTIL

Borja ArangurenQuien no se anuncia, no vende. Borja Aranguren, cántabro, 31 años, licenciado en Periodismo y enfermo de artrogriposis congénita múltiple, una dolencia que afecta a sus tendones y músculos provocándole malformaciones que le impiden moverse con normalidad, es el mejor vendedor de sí mismo. No se corta un pelo. 'No tengo nada que perder', sonríe mientras toma un café con leche en el Brazomar de Castro Urdiales, en Cantabria.

A Borja Aranguren le gusta hablar. Y lo hace bien. No hay minusvalía que valga. ‘Hay limitaciones que saltan a la vista, no puedo cargar con una cámara o ir corriendo a los sitios.... Es imposible, je, je, pero puedo hablar como cualquiera’, protesta. Borja no se rinde.

No hay más que verle caminar sin perderle un paso al acompañante, subirse al coche (con esfuerzo, pero sin darle mayor importancia) y manejando su par de muletas y sus piernas con absoluta desenvoltura. Y sin hacer un drama. Al contrario. ‘Primero intento hacer las cosas por mí mismo. Jamás pido ayuda porque sí’, confía.

Habla Borja de ‘una infancia muy buena’ vivida en Ampuero (Cantabria) junto a sus padres, Enrique e Izaskun, y a sus tres hermanos. De cómo su padre, a quien le falta un brazo, le ha ayudado a desarrollar herramientas, pequeños artilugios para hacer su vida más fácil, como un pequeño ganchito que le ayuda a deshacerse los cordones de los zapatos. También, de sus buenos amigos de infancia. ‘Gracias a ellos he podido llegar a donde he llegado. Siempre he conocido mis limitaciones... pero no me he privado de nada, para qué te voy a engañar’, dice.

Padecer la enfermedad desde el nacimiento y cargar con 18 operaciones, asegura, le ha servido para contemplar siempre la vida desde un horizonte muy claro. ‘En las ecografías me vieron acurrucado y a mi madre le dijeron que estaba perfectamente. Pero no. Me bautizaron nada más nacer. A mi madre le fueron con que no iba a andar, que iba a ser un vegetal. ¡Menudos! Con el disgusto que tenía ya la mujer. ¡Que la chupen! que aquí estoy, andando y con una zurda de oro...’ A Borja, con un certificado de minusvalía del 84%, le encanta el fútbol. ‘Soy del Rácing y, luego, del Rácing B’, pregona.

Me gusta comunicar

La verdad es que, con ese carácter, Borja lo tuvo fácil en los estudios. Tras el bachiller, hizo un módulo superior de Administración en Finanzas. Suficiente, con su minusvalía, para sacarse una de las plazas reservadas en la Administración. Pero no quiso. ‘A mí lo que me gusta es comunicar’, repite.

Se matriculó luego en Periodismo en la Universidad del País Vasco, asumió los consecuentes madrugones para llegar a diario desde Ampuero a Leioa y consiguió el título. ‘Estuve un tiempo en una radio local, Radio Meruelo, con Abel Verano. En 'Sólo Dance' hacíamos un programa de música electrónica, dance... Por la cara, claro. Era una fiesta, con llamadas... Yo no pinchaba, estaba de tertuliano’, recuerda. Luego, con las prácticas de la 'Uni', desembarcó en Onda Cero. ‘No renuncio a lo que me gusta. He tenido trabajos muy buenos en la Administración, pero... eran tan aburridos que me hacían sentir inútil. Igual que los tres meses que he pasado de vendedor de la ONCE. Eso no es lo que quiero. Pero, ojo, si lo tengo que hacer lo haré’. Lo suyo, dice, es el micrófono y el futbolín. Disfrutó como un chipirón en la radio, con 'Protagonistas Vizcaya'. ‘Tenía mi sección, 'A pie de calle'. Aquello estaba lleno de profesionales magníficos. Como Juan Manuel Monje. Llegaba, ponía tres o cuatro palabras en un folio y hablaba una hora. Era im-pre-sio-nante. Aprendí mucho’, dice.

Tiene Borja un curso de Aptitud Pedagógica en Sevilla, ‘para ser profesor de Lengua y Literatura en Secundaria’ y carnet de conducir. También colaboró con el grupo de teatro Aldaba, de Laredo. Ahora lo hace con Julián Andrés Doñiz en obras modernas. Pura innovación.

No es que nos remuneren, pero nos pagan los gastos y lo pasamos bien... ¿El futuro? Depende de mí. Tengo claro que necesito más medios que otro que no tenga una discapacidad. Creo que una persona que trabaja en lo que le gusta siempre trabaja mejor. Así que si alguien necesita un buen locutor, que me llame. Lo dicho.

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