FABIOLA.- Madres con Diversidad Funcional

Fabiola tiene un precioso bebé de cinco meses que también se llama Fabiola que es la ilusión de su vida. Hasta los 23 años llevaba una vida en la que estudiaba, hacía danza, daba clases en colegios a niñas pequeñas y durante los fines de semana trabajaba para tener un dinerillo extra. Pero un día tuvo un accidente de moto que le causó una lesión medular que cambió su vida. Al principio del accidente estaba muy desorientada pero lo que no fue consciente es que todo fue a mejor puesto que empezó a valorar las cosas importantes como la familia y los amigos de verdad. Gran luchadora se marcó unas metas que fue logrando poco a poco: se marchó a estudiar fuera de la ciudad que la vio nacer, de su familia y de su entorno seguro, cambió incluso de país, se inició en el bádminton... Ahora a sus 33 años se encuentra plenamente feliz.

Fabiola alimentando a si niñoFabiola alimentando a si niño

La mayoría de las mujeres soñamos con el momento de ser madres desde que somos pequeñas. ¿Tu sentimiento de maternidad era algo que tenías desde siempre o te lo dejaste de plantear por tu discapacidad?

Nunca fue algo que me planteara desde pequeña sino que fue un sentimiento que se me despertó ya de mayorcita incluso me atrevería a decir que fue después de la lesión cuando mas claro lo tuve. Nada más tener el accidente pensé que sería imposible tener hijos y cuando una enfermera en Toledo me dijo que si podría se me abrió una puerta que hasta entonces apenas me había planteado.

Cuando comunicaste la decisión de ser madre, ¿encontraste muchos apoyos?, ¿en tu familia?, ¿en amigos? ¿Qué fue lo más difícil de encajar?

Quizá suene un poco idealista pero la verdad es que lo que encontré fue apoyo tanto en mi familia como en la de mi marido como en amigos. Nadie en ningún momento me dijo que estuviera loca o algo así, al contrario. Lo que si me llamo la atención es que bastante gente que no conoce el tema de la discapacidad se pensaba que me tenía que inseminar, que no podría quedarme embarazada normalmente.

Lo mas difícil de encajar, quizá fuera el tema de los médicos pues al no tener información al principio no sabían como tratarme, si como una embarazada mas o como a una embarazada con algún tipo de riesgo. Al final optaron por tratarme como en un embarazo de riesgo, es decir con más controles y mucha prudencia, cosa que agradezco pues aunque en general el embarazo transcurre normalmente el momento del parto puede pasar inadvertido por mi falta de sensibilidad en esa zona. Así gracias a tenerme mas controlada cuando vieron que se avecinaba el parto me hicieron una cesárea y todo salió fenomenal.

Existen bastantes barreras arquitectónicas y mentales que dificultan la plena integración de las personas con discapacidad. ¿Crees que siguen existiendo muchos prejuicios en la sociedad?

Si todavía hay muchas, como te comentaba antes mucha gente pensaba que tendría que inseminarme para poder quedarme embarazada, aunque supongo que mucha gente lo pensaría por falta de información pero en realidad creo que es consecuencia del típico prejuicio de que los discapacitados somos seres asexuados y por eso llegaban a pensarlo, aunque también habría gente que pensaría que no podríamos concebir por alguna parálisis en el aparato reproductor... De todas formas cuando iba por la calle con la barrigota mucha gente se me quedaba mirando extrañada... y ahora cuando voy con mi bebe encima pues te puedes imaginar... pero tiene su lado gracioso!

¿Has podido estar en contacto con otras madres con discapacidad? ¿Te hubiera gustado estar en contacto con otras madres en tu misma situación para poder compartir los miedos y las alegrías tanto del embarazo como de los primeros momentos de vida de Fabiola?

Antes de quedarme embarazada conocí a varias madres con discapacidad y había hablado con ellas sobre el tema, trate de informarme al máximo pues en los hospitales desafortunadamente no tienen mucho conocimiento sobre el tema. Además hablar con otras madres en mi situación me tranquilizaba porque pienso que tener un hijo es algo muy serio y la mayor responsabilidad que se puede tener en la vida. También forme un grupo en facebook llamado mamis sobre ruedas , que aún sigue activo y que aparte de ayudarme a mi espero ayude a otras mamás o futuras mamás con discapacidad y por supuesto también a padres, por qué no!

Supongo que el momento de tener a Fabiola ha sido lo más bonito por lo que implica la maternidad añadida a toda la lucha y a la dificultad por su discapacidad. ¿Qué ha sido lo más difícil?

Al principio tenía miedo de como la podría coger para no hacerla daño o que no se me cayera pero poco a poco fui buscando la forma de hacerlo y ahora me parece lo mas sencillo del mundo, también me informe mucho sobre el tema de porteo para poder llevar a mi hija en brazos y con una bandolera me va estupendamente. Después a la hora de bañarla pues tiene a su padre y también para calmarla y dormirla a veces claro...

Desde luego si tienes a tu pareja pienso que es más fácil criar a un hijo, hablo en general no solo las mujeres con discapacidad.


Yo creo que los niños de personas con diversidad funcional tienen una sensibilidad y una madurez distinta a otros niños, es algo con lo que conviven y creo que ellos instintivamente colaboran a una normalización tanto en el hogar como fuera de él ¿Tienes miedo ante la perspectiva de que Fabiola crezca y manifieste un rechazo hacia la discapacidad de su madre?

Por las experiencias que me han transmitido otras mujeres discapacitadas con hijos dudo mucho que lleguen a rechazar la discapacidad de su madre aunque pienso que eso depende mucho de cómo su madre enfoque su discapacidad, es decir si su madre es una persona que sufre mucho a causa de su discapacidad y así se lo hace transmitir a su hijo, entonces, es normal que eso ocurra, pero si por el contrario la madre en cuestión tiene asumida su discapacidad y la vive con total naturalidad es raro o diría casi imposible que el niño rechace la discapacidad de la madre. Más bien como decías al principio de tu pregunta creo que estos niños adquieren un sexto sentido y aprenden otros valores que es más difícil inculcar a niños con madres sin discapacidad.

Querría terminar con algo positivo y que haya merecido la pena en todo este camino recorrido de decisión de ser madre, embarazo y tener a la niña. ¿Cuál es el mejor recuerdo de todo este periodo?

No tengo un recuerdo en particular, recuerdo todo el embarazo como algo mágico. Bueno algo que me hizo especial ilusión fue recibir anestesia epidural en lugar de general en el parto pues tenía muchas ganas de amamantar a mi hija lo más pronto posible y así fue, de hecho ahora mismo con 5 meses sólo le doy pecho y sé que el poder subir pronto de reanimación me ha ayudado a poder continuar con la lactancia. Desde luego animo a todas las mujeres con discapacidad que les gustaría ser madres que lo hagan, es la mejor experiencia que se pueda tener en la vida y que no tengan miedo pues lo normal es que todo vaya “sobre ruedas”.

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