Artículo que nos envía para su publicación Manuel Martínez Fernández, residente en Sabadell y está moderádamente afectado por secuelas de una parálisis cerebral y es licenciado en derecho ejerciendo como asesor en temas de derechos humanos.

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UNA PRACTICA BENEFICIOSA Y TAMBIEN ACCESIBLE PARA TODOS...


Posturas Yoga

Desde los 14 meses de edad, cuando un pediatra privado me supo diagnosticar la pc, parálisis cerebral, empecé con las sesiones de fisioterapia con la finalidad de ganar movilidad y equilibrio, me subían en una pelota y posteriormente, en un rulo grande donde la fisio también se subía a mi lado y lo balanceaba. Mas tarde a medida que gateaba mejor y empezaba a caminar los ejercicios también se tornaron más autónomos por mi parte. Estos consistían en, subir y bajar escaleras y rampas, pasar por el laberinto de obstáculos, hacer las espalderas, las poleas tanto para brazos como para piernas, hacer la silla levantándome y sentándome sin cogerme a nada, levantar los pesos para los cuadriceps, hacer bicicleta, etc... Sin duda era toda una batería de ejercicios destinados a potenciar y mejorar mi equilibrio y movilidad. Debo decir que eran y son muy efectivos en cuanto que ayudan a desentumecer instantáneamente los músculos y las articulaciones, y eso hace que la persona se mueva y se sienta mucho mejor. De hecho todos sabemos que el ejercicio físico y una buena dieta ayuda a la persona a tener una mayor elasticidad, longevidad y satisfacción personal. Es casi todo un gran descubrimiento de la eterna juventud, de lo cual, nadie debemos quedar al margen.

Durante años he seguido de forma más o menos autodidacta con los ejercicios en mi casa, aunque me confieso públicamente que siempre he sentido una especial atracción, casi mística, por la práctica del yoga. Eso de estar en una gran sala calentita con moqueta, ropa cómoda, descalzo y haciendo movimientos un tanto estrambóticos, vistos desde fuera, pero muy agradables y relajantes cuando estás dentro y los practicas. El problema era que no conocía ningún centro de yoga y además no sabía si al ser pc podría practicarlo como los demás. En fin, son los miedos de siempre que no conducen a nada.

Como siempre, las cosas pasan cuando menos lo esperas y así fue como encontré un centro de yoga cerca de casa gracias al contacto que me facilito un amigo.

Recuerdo que al principio empecé a practicarlo a solas con el profesor pues no sabíamos hasta que punto podía hacer o seguir las diferentes posturas, las "asanas". Pero en pocos meses vimos que cada vez me sentía mas cómodo y que todo me salía mejor hasta el extremo en que decidimos probar que yo hiciera yoga dentro de un grupo convencional. Los primeros días estaba un poco nervioso por la novedad y porque tenía la sensación de que todos me observaban, no obstante pronto me di cuenta de que no era así y de que además nadie seguía las clases al mismo nivel ni con la misma agilidad, sino que cada cual ejecutaba las posturas según su propia constitución y flexibilidad física, desde entonces empecé a relajarme y a disfrutar del yoga igual que el resto de compañeros.

Hace ya varios años que practico yoga y veo que mi intuición inicial no me engañaba, ciertamente se trata de una disciplina que trabaja muy bien el concepto del cuerpo y su movilidad, pero la diferencia que veo en relación a otras disciplinas, como es la fisioterapia convencional, es que en el yoga también se tienen presente otras cosas como la respiración, la relajación, el control del cuerpo desde la mente, el sentido de la quietud, de la observación del propio cuerpo, de la concentración mental, la lentitud y la duración sostenida en cada movimiento.

Es una terapia que trabaja el movimiento, los músculos y los tendones de todo el cuerpo, desde la cabeza hasta los dedos de los pies, se realizan movimientos de coordinación pero de forma muy lenta y pausada, asimismo el yoga se puede practicar estando tumbados, de pie o también estando sentados en el suelo o en una silla. Ejecutando las posturas y movimientos siempre pensando y observando los músculos implicados en cada uno de los movimientos que queremos realizar e intentando dejar el resto del cuerpo relajado. Posteriormente observando el músculo y comparando la parte del cuerpo que se ha trabajado con la otra parte aun no ejercitada. Ya se que esto puede parecer totalmente incompatible con los espasmos y movimientos involuntarios típicos de la parálisis cerebral pero yo soy pc y puedo afirmar que con el tiempo esto funciona y que se notan sus múltiples beneficios tanto físicos como emocionales. También es importante tener presente que en el yoga, como en todo, cada persona es un mundo y cada uno trabaja y parte desde sus propias condiciones físicas, es decir, no todos tienen la misma agilidad ni siguen los ejercicios al mismo nivel, ni consiguen los mismos resultados, pero lo importante es mantener y ganar agilidad, movilidad y control el en movimiento, eso si, CADA UNO A SU NIVEL Y A SU RITMO.

Personalmente he notado pequeñas mejoras y cosas, las cuales, seguramente siempre han estado ahí pero ahora soy más consciente de ellas. Ahora entiendo científicamente por que me siento mas ágil y oxigenado tras hacer los ejercicios, ahora se que los movimientos no sólo son útiles para los músculos del cuerpo sino que también ayudan a restablecer nuevas conexiones neuronales en el cerebro. Esto es algo que resulta casi evidente pero que ningún fisioterapeuta me ha sabido explicar nunca. Ahora se lo importante que es utilizar la parte del cuerpo que nos cueste mas controlar para ejercitar y estimular la zona del cerebro mas dañada, por ejemplo, ahora intento usar mas la mano izquierda para coger cosas o teclear en el ordenador. Ahora puedo manejar el tenedor o la cuchara con una sola mano, y no uso las dos manos por mera comodidad o rutina. Ahora se que es mejor respirar y volver a repetir un determinado movimiento en vez de obcecarme insistentemente cuando éste no sale a la primera, pues la insistencia sistemática sólo provoca que mi cuerpo se descontrole por completo hasta agotarme absurdamente. Con el yoga He entendido que la idea debe estar en aprender a controlar nuestro cuerpo desde nuestra consciencia y nuestra mente, valga el contrasentido aparente que esto puede suponer en los afectados de lesión cerebral. He aprendido que con ejercicios básicos como estirar y doblar las piernas, mover los brazos y dejarlos suspendidos y quietos en el aire, o con abrir y cerrar las manos de forma individual y luego de forma alterna, es la mejor y la mas sencilla de las formas para activar los músculos y también nuestro cerebro. Pero hay que hacerlo con la mayor lentitud posible pues eso es lo que también nos hará ganar control motriz.

Para demostrar que esto no es simple teoría relataré algo que me ocurrió y me sorprendió gratamente hace solo unos meses. Durante las sesiones de yoga, normalmente, para poder levantarme del suelo y ponerme en pié siempre me tenía que apoyar en un radiador o en una silla que el profe ponía expresamente a mi lado para tal efecto, hasta que un día esa silla no estaba, entonces casi de forma improvisada e instintiva me acerque a gatas hasta la pared, me apoye con las manos y para mi sorpresa pude impulsarme con una pierna hasta ponerme en pie. Sorprendido pensé que aquello sólo había sido una pura casualidad pues ni siquiera cuando era pequeño había conseguido levantarme así del suelo, pero al siguiente día de sesión lo volví a probar y de nuevo me pude levantar de la misma forma. Desde entonces ya no necesito la silla para ponerme en pie pues me basta con apoyar una sola mano en la pared, cosa que además cada vez me resulta más fácil de realizar.

Ante estos pequeños grandes avances, evidentemente, no espero salir de las clases de yoga saltando ni corriendo los 100 metros lisos, pero si que espero seguir agachándome para ponerme los calcetines cada mañana. Espero mantener y ganar agilidad para así seguir controlando mi cuerpo y que no sea él quien me controle a mí. Un propósito que imagino que comparto con el resto de mis compañeros y de personas que practican yoga.

Ahora veo claramente los beneficios del ejercicio físico como es el yoga, pero éste debe de ser realizado desde el conocimiento y la consciencia. No hace falta sudar ni ponerse sudaderas o cintas en la frente ni llegar al agotamiento extremo y sin aliento, pues en verdad eso es negativo para el organismo y nuestras células. El ejercicio ideal debe basarse en la respiración, la relajación y la movilización progresiva de todas y cada una de las partes de nuestro cuerpo, especialmente de aquellas extremidades que tengamos menos control motriz, y esto es algo accesible a todo al mundo, al margen de las condiciones físicas o de tener o no una discapacidad, pues realmente es el yoga el que se adapta de forma natural a las posibilidades de cada persona, y no al revés.

Se muy bien que a veces hay movimientos que resultan difíciles o casi imposibles de realizar, eso en gran medida se debe a que, tras la lesión cerebral, nuestro cerebro no los ha registrado como tales y por eso cuestan mas de ejecutar, pero si lo intentamos varias veces observaremos día a día pequeñas mejoras en dichos movimientos que no estábamos acostumbrados a realizar. De lo contrario, si la persona se queda sentada en el sofá y hace una vida sedentaria, la función de todos sus músculos, articulaciones y tendones se verán cada vez mas alterada, reducida y diezmada, y es por este motivo que vemos a muchas personas mayores, sean pc o no, como van quedándose poco a poco encorvadas con poca movilidad y en posición fetal. Sin embargo, también sabemos que las personas que se relacionan de verdad y están activas en todos los sentidos, presentan unos mayores niveles de bienestar y plenitud hasta edades muy avanzadas. Así pues, la decisión y la forma de vivir está únicamente en todos y cada uno de nosotros, los demás nos pueden ayudar hasta cierto punto, pero la decisión es nuestra y sólo nuestra.

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