Artículo publicado en INTERECONOMÍA el 7 de Abril de 2010

OSCAR PISTORIUS (Paralímpico)

Oscar Pistorius compitiendoOscar Pistorius (Suráfrica, 1986) es el tipo más sencillo del mundo, de esos que tienen por muletilla una sonrisa sincera y humilde. Capricho de una desgraciada enfermedad, a este deportista paralímpico surafricano le amputaron sus piernas —de rodilla para abajo— cuando no había cumplido un año, demasiado pronto como para obsesionarse o llorar complejos absurdos. Desde muy  joven aprendió a convivir con dos prótesis y se lanzó a la práctica del deporte destacando en el atletismo, tanto que no compitió por poco en los Juegos Olímpicos de Pekin. Ve su minusvalía con la misma naturalidad con la que habla. Atiende a LA GACETA en Abu Dabi con motivo de la entrega de los pasados Premios Laureus y su discurso, sin él quererlo, nunca se sale de lo emotivo. Viste vaqueros, americana y zapatos. Es tan normal que sólo fijándose bien en su caminar se le perciben pequeños síntomas de su minusvalía.

-Usted encarna el ideal olímpico y deportivo: espíritu de superación, ambición por ganar, ser mejor deportista cada día, ser perseverante en lo que quieres...

-A pesar de todo, soy un hombre muy afortunado porque yo tengo capacidad de correr. Hay otros deportistas paralímpicos que están luchando mucho más y están haciendo un trabajo extraordinario. Yo voy a continuar trabajando para competir con los paralímpicos.

-¿Siente una aceptación social completa hacia su minusvalía?

-Es todo cuestión de buena educación. Al ser minusválido es lógico que te señalen, que te miren, es normal.

-¿Y cómo se lleva el sentirse observado continuamente por todos?

-(Sonríe). Pues mire, es importante acercar a los chicos a una persona discapacitada. Y yo soy muy partidario de hacer este tipo de cosas, de utilizar la discapacidad como herramienta educativa para que no lo vean como algo extraño.

-Claro.

-Si la gente me mira por la calle o me señala, yo me giro o me acerco sin problemas y les digo: “Hola me llamo Oscar y así son mis piernas”. No hay que ver esto como un tabú.

-¿Se siente una referencia para los deportistas con minusvalía al ser un poco la estrella en este terreno?

-No. Hay otros muchos deportistas que sí podrían convertirse en referentes. Pero sí espero poder ser un referente para la gente joven.

-¿Qué significa el deporte para usted?

-Es mi vida. Lo es todo. Todo. Me ayudó desde muy pequeño, fui mi motivación, me enseñó a crecer, a aprender unos valores. Cuando se gana aprendes a respetar y cuando pierdes a enfrentarte a la adversidad y a superarte. Es una lección constante. En toda mi vida ha estado presente el deporte y es una parte de mí. Me ayuda a ser cada día mejor persona.

-La Fundación Laureus es, sin duda, una gran fuente de enseñanza de esos valores…

-Estoy cada vez más implicado en los proyectos de la Fundación. Se ve cómo los niños van aprendiendo y evolucionando y se convierten también en portadores de esos valores.

-¿Quién es su ídolo de siempre, aquél que ha admirado o querido emular desde pequeño?

-No soy mucho de creer en ídolos, pero básicamente admiro a la gente cercana. Además de los motivos deportivos me gusta fijarme en la persona. A un ídolo no lo hacen únicamente los méritos deportivos, también es importante las personas. Me gustan mucho, entre otros, Frankie Fredericks (velocista) y Colin Jackson (vallista).

-Como atleta de élite que es, dígame: ¿dónde cree que está el techo del imparable Usain Bolt?

-Llegará un día en que lo toque pero creo que no va a ser pronto. Es un fenómeno en todo: como deportista, como velocista, como persona. Es sorprendente. Es un compendio de los velocistas de los ochenta y los de los noventa. Reúne cualidades de grandes como Maurice Greene, Tim Montgomery… Se merece un gran respeto porque es el mejor.

-¿Le gusta el fútbol?

-Sí, me encanta.

-¿De qué equipo es?

-Del Lazio de Roma.

-¿Y eso? ¿Un surafricano del Lazio italiano? No deja de ser una mezcla un tanto extraña...

-Soy una persona sufridora y luchadora. Crecí viendo jugar a ese equipo y me hice aficionado. También en el fútbol soy un sufridor.

-Pues mire, en España también tenemos a un equipo sufridor por excelencia, que no es otro que el Atlético de Madrid.

-(Se ríe) En esos casos hay que levantarse y seguir. Y otra vez, y otra vez.

-¿Con qué equipo de fútbol simpatiza en España?

-Con el Barça de Guardiola. Su juego es increíble.

-¿Quién es el favorito para el Mundial que se celebra en su país?

-(Mira al techo y piensa…) ¡Suráfrica! Es difícil hacer un pronóstico ahora. Hay muchos favoritos. -Además del deporte, ¿qué otras aficiones tiene?

-Las motos, amo las motos. Tengo una réplica de la moto de Valentino Rossi. Me divierto viendo este deporte.

-La pregunta obligada la dejo para el final. ¿Qué balance hace del rifirrafe que tuvo con la IAAF (Federación Internacional de Atletismo) por no dejarle competir en Pekín al creer que sus prótesis le daba una ventaja competitiva?

-Es algo que pasó hace dos años y prefiero pasarlo por encima. Hace mucho tiempo ya y miro para adelante, no quiero pensar en eso para no distraerme de mis metas futuras.

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