Esta es la segunda entrevista que publicamos aquí, realizada a Pablo Pineda. Leer la anterior

La presente entrevista fue publicada el 15 de Octubre de 2010 en EL CORREO

¿EJERCER DE MAESTRO?

Dígale a un padre que el profesor de su hijo es Down.

La capacidad como tal no existe, solo sirve la constancia, el esfuerzo y la tenacidad. Él es la prueba. Maestro, opositor y actor, Pablo Pineda nunca se ha dejado vencer por la adversidad. A pesar de los palos en las ruedas.

Pablo Pineda durante la entrevista

- Diplomado en Magisterio, a punto de licenciarse en Psicopedagogía, opositor, actor... ¿Nunca se ha puesto límites?

- Nunca. Y mis padres tampoco lo han hecho. A lo largo de mi vida he ido aprendiendo lo que he querido aprender porque siempre he sido muy curioso y muy inquieto desde el punto de vista intelectual. No me quiero conformar con lo que sé. Al contrario, manejo esa clave de 'solo sé que no sé nada'.

- ¿Querer es poder o no siempre es suficiente?

- No siempre lo es. No basta con decir 'quiero ser tenista como Rafa Nadal'. No. Hay que currárselo. Da igual que se tenga, o no, Síndrome de Down. Decir nada, es decir demasiado, pero con esfuerzo, constancia y voluntad casi nada es imposible.

- Sin embargo, usted sigue siendo el único titulado universitario con Síndrome de Down... de Europa. Algo sigue sin funcionar en el sistema.

- Hace 30 años, cuando yo empecé a dar mis primeros pasos, ni siquiera se concebía que pudiéramos ir a un colegio. La sociedad estaba acostumbrada a tenernos en centros de educación especial, así que aquello fue una revolución. Después, llegó el instituto y tampoco fue fácil. El claustro, de manera ilegal, sometió mi admisión a votación. Así de ilegal y así de duro. Y bueno, que accediera a la Universidad, ya fue el Apocalipsis.

- De hecho, a usted se le sigue considerando una excepción. ¿Eso le repatea?

- Me repatea porque la gente piensa que Pablo sí puede y el resto no. Y no es así.

- Pero lo cierto es que nadie con Síndrome de Down ha llegado tan lejos como usted. Es inevitable preguntarse por qué.

- Son muchas las razones. Por un lado, la sociedad nos sigue poniendo muchas trabas y muchos impedimentos. Por otro, la familia tiende a sobreprotegernos porque piensa que no podemos, y a nivel académico no siempre encuentras apoyo. Esa mezcla de factores hace que un niño vaya hacia adelante o retroceda hacia atrás.

- En su carrera hacia adelante, ¿no ha chocado nunca con el fracaso?

- Fracaso es una palabra dura. Yo prefiero decir que me han quedado cosas por hacer. Por ejemplo, ser periodista. Veo los telediarios desde que tenía uso de razón y me encanta la información. Pero me advirtieron de que el periodismo es muy competitivo y me decanté por Magisterio. Mi caso demuestra que algo hemos avanzado, que otro mundo es posible, pero sigue quedando mucho camino que recorrer.

- ¿La sociedad les sigue ninguneando?

- Ninguneando e infravalorando. Por eso hay veces en que te entran ganas de tirar la toalla.

- Incluso usted estuvo tentado a hacerlo en 2º de BUP.

- Aquel curso fue muy duro. Me miraban como diciendo 'qué hace éste aquí' y me hicieron la vida imposible. Llegué a pensar que no sería capaz de aguantar. Pero no. Me lo tragué, me convencí de que conmigo no iban a poder y seguí, seguí y seguí. Hasta hoy. Pero fíjese, todavía ahora cuando me los cruzo por la calle siguen sin saludarme

- Quizá se les caiga la cara de vergüenza.

- Seguro. Un «privilegiado»

- ¿Siempre confió en sus posibilidades?

- Siempre. Pero admito que yo he sido un privilegiado. He tenido una familia que nunca me ha sobreprotegido. Al contrario, me ha exigido lo mismo que a mis tres hermanos, y unos profesores, en especial don Miguel García Melero, que siempre confiaron en mí.

- Y para usted, ¿ni una sola flor?

- No más que las que se pueda echar cualquier otra persona. Si te motivan, te incentivan y te dicen 'tú, puedes, tú puedes, tú puedes', al final te lo crees y puedes. Por el contrario, y eso es lo peligroso, si solo te dicen que eres un torpe, te rindes y te hundes.

- Cuando echa la vista atrás y observa todo lo que ha conseguido, ¿qué se le pasa por la cabeza?

- Siento una inmensa alegría.

- Concha de Plata en el Festival de San Sebastián, ¿cree que su paso por el cine sirvió además para que personas en su situación dijeran 'Yo también'?

- Por eso lo hice. El cine tiene un poder enorme y consigue llegar a esa gente que no acude a charlas y conferencias, que vive al margen de este mundo, a la que nada de esto le toca de cerca.

- Y aun así, ¿sigue sin querer repetir?

- Sí. Actuar es una profesión muy dura. Un día estás en lo más alto y al día siguiente ya nadie se acuerda de ti. Yo prefiero algo más tranquilo y estable.

- ¿Llegará el día en que le dejarán ejercer de maestro?

- ¿Ejercer? Póngase un momento en la situación. A cualquier padre le dicen que a su hijo le va a dar clase un profesor con Síndrome de Down y responde: '¡Ni de coña!'. Es triste, pero es así.

- ¿Y mientras tanto?

- ¡Uf! Estoy opositando para bibliotecario y me quedan muchísimas cosas por hacer... Sacarme el carné de conducir, abandonar el nido paterno o encontrar una pareja.

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