Paula y Martin Balbinder, una pareja muy especial residente en Argentina
nos envian éste enriquecedor diálogo y unas reflexiones de Paula

REFLEXIONES

Paula: Eso que cuentan se parece bastante a nuestra vida... Descubrir que el sexo es mucho más que "metesaca"

Martín: Durante mucho tiempo me "hice la película" de "la relación sexual" en el sentido de que escuchaba hablar a amigos que contaban la cantidad de veces y la cantidad de mujeres. Toda esta historia, a lo largo de mi vida, me generó mucha angustia y mucha soledad, porque las veces que tuve oportunidad de tener relaciones con mujeres, resultaban no satisfactorias porque tomaba esto como un problema personal que yo tenía que resolver sólo. Después de muchos años, descubrí (no sólo, sino bien acompañado) que una relación es una construcción de a dos y como un puente, no se puede sostener de un solo lado. (Como dice Cortázar)

Paula: Ese proceso, en el cual fuimos descubriendo juntos que hacer el amor es mucho más que la penetración, fue y es placentero, pero también fue difícil en los primeros momentos.

Martín: Darme cuenta de esa dificultad, también, con el tiempo, lo puedo llegar a reconocer, como algo placentero y constitutivo de la propia relación amorosa, que me parece que es más abarcativo que hablar de relación sexual.

Paula: Alguien habló de "juego previo" previo a la "verdadera cosa" o sea la penetración. Entre nosotros no existe esa distinción, cuando empezamos no sabemos si el final va a ser con penetración o no. Lo que sí sabemos es que va a haber placer compartido.

Martín: Esto, la verdad, que fue lo que más me ayudó a perder el miedo y la angustia, el hecho de que no tenía que "cumplir," esperar o lograr que "se me pare" para disfrutar.

Paula: Eso me permitió a mí disfrutar explorando otras posibilidades. Antes, si bien también disfrutaba, estaba esto de que lo que no fuera penetración era "nada más que juego previo" que se terminaba cuando el tipo estaba listo.

Martín: Esto muestra que hombres y mujeres son protagonistas.
Paula: Muchas veces sentí que mis parejas, aunque yo no lo tuviera claro en ese momento, me "perdonaban la vida" o sea, que aceptaban que yo tuviera limitaciones de movimiento y que tenían que adaptarse a mí.

Martín: Precisamente yo sentí que no me la querían perdonar.

Paula: Ellas se lo perdieron...


En mi familia (creo) no hubo rollos especiales contra el sexo, no creo haber recibido el mensaje de que fuera malo en sí mismo. Hubo sí, experiencias de matrimonios desgraciados. Me parece que el temor mayor era enamorarse de la persona equivocada. O sea, el problema era el amor, no el sexo.

Y el mensaje para mí era que tenía que ser lo más normal posible en todo, cosa que me volvió muy luchadora, pero que muchas veces se tornó en una exigencia desmesurada. Todavía debo aprender a no escuchar ciegamente esa voz que me impulsa a hacer más y más, que me dice que lo que haga, nunca será suficiente...

Creo que sí hay una diferencia entre discapacitarse de adulto y haber nacido ya con estas piernas, que es la crueldad infantil. Ser objeto de burlas y motes, ser rechazado porque uno no puede correr igual de rápido, no tener tantos amigos, no ser invitado a las fiestas de cumpleaños... todo eso deja su marca, aunque mamá te repita todo el tiempo lo maravillosa que eres.

Por supuesto que le creo a este señor que está a mí lado cuando me dice que soy hermosa y sexy, el asunto peliagudo fue antes, cuando me comparaba con un montón de adolescentes sanas.

¿Entonces, es todo maravilloso? ¿Está todo resuelto, ahora que ya encontré al hombre de mi vida?

No, para nada. Siempre hay un vaticinio terrible al que hacer frente... ¿Les suena éste?
"Nunca tendrás hijos"

Paso la pelota al (la) siguiente.

Paula

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