| En la revista núm. 9 de PLATAFORMA que edita la PLATAFORMA
REPRESENTATIVA ESTATAL DE DISCAPACITADOS FÍSICOS (PREDIF),
se publica una entrevista realizada a la Srta. Victoria Ruiz, con motivo
de tratarse de la primera mujer tetrapléjica que se licencia en Derecho
en España. Y aquí reproducimos la entrevista literal. 
En la actualidad es la vicepresidenta de Aspaym Asturias, y trabaja en un
despacho de abogados ubicado en Gijón. De ambos aspectos, del laboral
y del personal, hemos conversado con esta ex diseñadora de interiores.
¿Cómo surge la idea de dejar el diseño
de interiores y comenzar a estudiar Derecho?
Fue a raíz del accidente de coche que tuve en el año 1990.
Como soy tetrapléjica, mi lesión es completa (a la altura
de la C-6-7) y me encontré con grandísimas limitaciones. Pronto
advertí que no podía desempeñar lo que hasta entonces
fue mi oficio, ya que para elaborar los proyectos de interiorismo tenía
que dibujarlos y luego dirigir las obras para ejecutarlos.
¿Se encontró con muchas barreras en
la Facultad de Derecho de Oviedo, donde se licenció?
Si, aunque el edificio es de nueva construcción, lo que implica que
debe estar adaptado. Lo estaban los accesos, pero siempre había un
escalón para acceder a los módulos y terminaron haciendo una
rampa. Además, los desniveles hacen que la comunicaci6n entre los
módulos solo pueda hacerse a través de pasarelas exteriores
con tramos de escaleras. Entonces me encontraba con serias dificultades,
pues para cambiar de aula tenía que utilizar una rampa excesivamente
inclinada para alguien con una lesión como la mía, necesitando
por tanto ayuda. Lo mismo sucedía con los aseos.
¿Ya ha ejercido como abogada?
Si, de hecho estoy trabajando en un despacho de abogados en Gijón
y ya he asistido como letrada a varios juicios. En diciembre de 2000 terminé
la carrera y en febrero de este año comencé a trabajar.
¿Cómo se lleva ser la primera mujer
tetrapléjica licenciada en Derecho?
Con absoluta normalidad; además, no tiene importancia ser mujer o
no serlo porque creo que en este mundo de la abogacía no hay discriminación
por el hecho de ser mujer. Tampoco creo que haya discriminación por
el hecho de ser discapacitado, lo que ocurre es que existen una serie de
barreras, de momento infranqueables que me dificultan ejercer mi profesión
con la diligencia y presteza que requiere. Cuando un cliente llega al despacho
con un asunto, no se fija en la situación en la que me encuentro;
lo que necesita es que le preste un asesoramiento y una defensa seria y
eficaz para solucionar su problema. Además, hoy en día las
aplicaciones informáticas facilitan y agilizan mi trabajo en cuanto
al manejo de los repertorios legislativo y jurisprudencial pues casi no
tengo que manejar códigos. |